Blog dedicado a publicar traducciones al español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.

El objetivo es dar a conocer al público hispanohablante al menos una parte del tan abundante material publicado en prensa y redes sociales sobre lo que actualmente acontece en Siria. Por lo tanto, se acepta y agradece enormemente la difusión y uso de su contenido siempre y cuando se cite la fuente.

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viernes, 29 de julio de 2011

Viernes de condena al “silencio asesino”

Texto original: Al-Jazeera
Fecha: 29/07/2011





Miles de sirios se han manifestado hoy viernes en diversas ciudades sirias exigiendo la caída del régimen del presidente Bashar al-Asad, bajo el lema “vuestro silencio nos está matando”, expresando su rechazo a lo que consideran complicidad regional e internacional con los asesinatos en Siria. Y esto al mismo tiempo que el ejército y las fuerzas de seguridad intensifican su campaña de seguridad, después de que el país fuera testigo ayer de la muerte de más civiles y deserciones de militares en manifestaciones contra el régimen de al-Asad.


El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos ha declarado que el viernes ha caído un muerto y numerosos heridos a causa de los disparos de las fuerzas de seguridad en el barrio de Guenins de la ciudad de Latakia, la cual fue asaltada con tanques.

Por su parte la agencia Reuters ha citado a testigos oculares de la ciudad oriental de Deir Ezzor sobre enfrentamientos violentos entre los habitantes de la ciudad y miembros de las fuerzas de seguridad ayer por la tarde, que han continuado hasta la madrugada de hoy con el resultado de tres civiles muertos por disparos del ejército.

Asimismo páginas web de la oposición han publicado deserciones del ejército en Deir Ezzor, ciudad que según el Observatorio Sirio para los DDHH ha sufrido asaltos en muchos de sus barrios.


Según coordinadoras de la revolución, las fuerzas de seguridad y el ejército han atacado el barrio de Al-Houweika en Deir Ezzor, y han disparado de forma aleatoria contra los civiles, dejando seis muertos y decenas de heridos, muchos de ellos graves, por lo que se han pedido donaciones de sangre a través de los altavoces de las mezquitas.

Según las mismas fuentes, la situación se ha vuelto más crítica al empezar los tanques a bombardear de forma aleatoria el barrio de Al-Houweika, lo cual ha provocado una gran división en las filas del ejército, según han declarado activistas de la ciudad, así como enfrentamientos entre el ejército tras la pasada medianoche. Los activistas han señalado la deserción del séptimo regimiento de la brigada 137 de artillería.


Testigos oculares y activistas han declarado que las fuerzas de seguridad han abierto fuego contra los manifestantes en la ciudad.

[...]

“Estamos trabajando para preparar a la juventud siria para que dirija la nueva etapa cuando caiga el régimen”

Texto original: Asharq al-Awsat
Fecha: 29/07/2011



Najib Ghadban: “La juventud siria y la élite opositora tradicional se necesitan mutuamente para que el levantamiento tenga éxito”

Beirut: Paula Astatih

“Hemos entrado en una nueva etapa de nuestra labor en la que nos disponemos a preparar a los jóvenes sirios para que lideren la etapa tras la caída de régimen”, ha dicho el académico y activista político sirio Najib Ghadban, ponente en el I Foro de Coordinación de activistas y grupos de trabajo de la revolución siria, celebrado en Estambul.

Ghadban ha señalado que “las anteriores conferencias celebradas en Turquía tenían como objetivo reunir a los activistas de fuera de Siria para encontrar vías de apoyo a la revolución y hacer llegar a la opinión pública la voz de los que están dentro de Siria”, y ha añadido: “En cuanto al presente foro de Estambul, su objetivo es reunir a un grupo grande de jóvenes sirios tanto de dentro como de fuera y darles una formación intensiva en numerosos ámbitos, como en temas legales, asesoramiento, relaciones internacionales, medios de comunicación, cuestiones de ciudadanía, derechos de minorías, entre otros”.

Asimismo Ghadban considera que “la juventud siria activa necesita estas competencias pues los regímenes represivos hacen que los jóvenes pierdan el interés por las cuestiones públicas y políticas. Es necesario adquirir estas competencias fundamentales, sobre todo porque una gran parte de estos jóvenes serán quienes lideren la próxima etapa, por lo que debemos formar a una élite joven capaz de dirigir los asuntos de forma eficaz”.

“Los jóvenes que han participado en estos cursos implicarán a sus compañeros gracias a la experiencia adquirida, pues en general existe una importante falta de conciencia política en la juventud siria, si bien ésta ha aprendido mucho al organizar las manifestaciones, pero la próxima etapa es crucial y debemos estar a la altura de las circunstancias”, ha señalado el activista.

Sobre la cuestión de las divergencias de opinión entre los jóvenes sirios y los líderes de la oposición tradicional, Ghadban ha dicho que “no hay duda de que las élites sirias o lo que se conoce como la élite opositora tradicional no ha podido dirigir el movimiento de la calle siria, pero ambas partes se han dado cuenta últimamente de que se necesitan mutuamente: los jóvenes necesitan experiencia y las élites necesitan ‘el ímpetu juvenil’”, insistiendo en que “el foro de Estambul se celebra a petición de colectivos de jóvenes que pretenden crecer y desarrollarse”.

Y en cuanto a cuál es plan de acción de la oposición para la próxima etapa, ha dicho: “Ya ha habido suficientes conferencias, ha llegado el momento de concretar nuestras fuerzas en el exterior, capaces de movilizarse en nombre de la juventud siria de dentro del país. Vamos a proponer una división por zonas geográficas definiendo un marco institucional para la formación de la voz de la revolución en el exterior”.

Ghadban ha insistido en que “la oposición quiere que los líderes mundiales tengan claro que hay una alternativa al régimen de al-Asad capaz de llenar el vacío en la próxima etapa”. Y ha añadido: “En cuanto a lo que se está hablando sobre la formación de un comité de salvación nacional o de un gobierno de transición, desde luego estamos de acuerdo en cuanto la decisión esté madurada y llegue el momento adecuado”, sosteniendo que “es necesario garantizar la representatividad de ese gobierno o comité, pues esa opción se está estudiando actualmente”.

Este primer Foro de Coordinación que arrancó ayer en Estambul, en el que participan activistas y colectivos implicados en la revolución siria, durará cuatro días y tiene como objetivo desarrollar la coordinación entre activistas y grupos de trabajo de la revolución tanto de fuera como de dentro del país, así como estrechar la cooperación y el conocimiento mutuo entre los activistas, a través de talleres específicos y  cursos de formación en cinco campos distintos.

jueves, 28 de julio de 2011

La intifada de las pegatinas de Damasco

Texto original: Facebook
Fecha: 23/07/2011
Autora: Nadia Hanna

El sábado [23/07/2011] por la mañana, tras las celebraciones de la noche anterior, los vecinos de Bab Tuma, Kassaa y los barrios de alrededor han encontrado las paredes de la calle llenas de pegatinas, que fueron distribuidas por jóvenes de la misma zona, firmadas con el símbolo del pez como seña de identidad. De esta forma mostraban su rechazo a las fiestas que el régimen organiza al final de cada viernes en una zona de Damasco a expensas de otra... Durante las últimas semanas se han venido celebrando festejos en las principales plazas de la capital, siendo la de Bab Tuma el núcleo de todas ellas, con el patrocinio manifiesto de diversos hombres de negocios y el patrocinio implícito del propio régimen. La elección de esta plaza como centro de las fiestas se explica por varias razones; algunas de ellas obvias, como que es de las más antiguas y clásicas plazas y que tiene una gran relevancia cultural; y otras ocultas como la inculcación de ideas sectarias, al montar fiestas en una zona habitada mayoritariamente por cristianos mientras que en todo el país se están cometiendo violaciones humanitarias. 
Desde el inicio de la revuelta siria el régimen ha aprovechado el silencio de las minorías, avivando los temores de estas, en un intento de recrear una división sectaria de la que se sirve para mantenerse en el poder… lo cual ha funcionado con una parte de estas minorías (gracias en gran parte a la participación de varias autoridades religiosas al servicio del régimen), si bien otros colectivos se han opuesto a esta campaña para enfrentar a los sirios entre sí, como el de las “Pegatinas del Pez”, que los damascenos han encontrado este sábado por la mañana. Aun siendo cierto que de alguna forma esta idea de sectarismo ha venido estando presente en la sociedad, los últimos acontecimientos, según varios activistas, ya no dejan lugar prácticamente a ningún tipo de división, por el alto nivel de concienciación en la juventud siria, que se ha dado cuenta que las balas y las detenciones no distinguen entre un ciudadano u otro.
Lo interesante es que las “Pegatinas del Pez” mostraban mensajes concretos sin acusaciones particulares, invitando a reflexiones sencillas y de sentido común, sin meterse en cuestiones políticas: “Cada viernes mueren muchos civiles y miembros de las fuerzas de seguridad y el ejército, ¿se merecen que festejemos de esta forma? Unos bailes no son un buen gesto hacia los que sacrificaron su vida”… mostrando así su rechazo a las manifestaciones de alegría cuando la situación del país no permite celebraciones de ninguna de las partes, considerando que la mención de los nombres de los mártires del aparato de seguridad y el ejército es una muestra de apoyo al régimen y pone en evidencia la gran contradicción en la que viven, cuando al mismo tiempo que los medios oficiales anuncian masacres colectivas y crímenes cometidos por “bandas armadas” como las denominan, televisan bulliciosas fiestas en las calles de la ciudad, con carteles publicitarios donde se lee “Siria está bien”.
Esta no ha sido la primera acción de oposición al régimen represivo y sensibilización de la calle damascena para su movilización. Un grupo de jóvenes autodenominados “Tsunami de la Libertad” distribuyó la semana pasada por toda la ciudad pegatinas en las que empleaban el mismo logo de la mano que el régimen utilizó en su campaña propagandística, pero de forma sarcástica, como en “Mi camino es tu camino… pero el tanque se ha puesto en medio”. También se distribuyeron por la ciudad papelitos de procedencia anónima con expresiones escuetas y claras como “El pueblo quiere derrocar al régimen” y “Siria quiere libertad”, así como otros grupos también anónimos han llevado a cabo acciones similares en Damasco y en otras provincias... Estos hechos han provocado quebraderos de cabeza en las fuerzas de seguridad, y han puesto todos sus esfuerzos y recursos, además de los empleados en las manifestaciones, en enfrentar la situación a tiempo: tras propagarse la noticia de las pegatinas, en pocos minutos pusieron un cordón de seguridad y llevaron coches de limpieza, para eliminar las pegatinas antes de que la gente las viera. Esto les puso en una situación algo embarazosa con sus responsables, que veían en las pegatinas “una seria amenaza contra la seguridad”, prometiendo los peores castigos…
Puede que muchos crean que Damasco aún no ha despertado para participar en la revolución siria… pero Damasco jamás ha dormido en los últimos 40 años… y los damascenos tienen sueños que pueden llevar a un despertar mucho más grande de lo que parece.

domingo, 24 de julio de 2011

La excepcionalidad del levantamiento sirio

Texto original: Al Hayat
Fecha: 22/07/2011
Autora: Samar Yazbek*



El levantamiento sirio entra en su quinto mes y reconfigura los interrogantes que hicieron despertar a los sirios, haciendo que dejaran de ser esclavos de un régimen policial en manos de una familia para convertirse en personas que exigen libertad y dignidad.

Puede parecer inútil tratar la singularidad del levantamiento tras el ingente derramamiento de sangre, si no es para dejar constancia del cambio radical que han llevado a cabo los sirios y de que su levantamiento supone la escena más dramática y difícil de la “primavera árabe”, debido a la complejidad de la situación regional siria y a la hegemonía del régimen dictatorial policial.

Si se quiere ser sincero sobre la singularidad de lo que está sucediendo en Siria, es justo hablar de una revuelta moral excepcional llevada a cabo por el pueblo y que se considera el foco de una nueva visión purificada y de la erradicación de la humillación del individuo y el desprecio de su dignidad, que no tiene nada que envidiar en nobleza a las hazañas y epopeyas que protagonizaron otros pueblos en el movimiento del resurgir de los valores humanos. Y aunque aún sea pronto para evaluar esta excepcionalidad, podemos hablar de unos primeros rasgos y señas:

1. Los intentos del régimen sirio de arrastrar el levantamiento hacia la violencia no han tenido éxito y se ha preservado su carácter pacífico a pesar del salvaje asesinato de los manifestantes que se comete a diario y a pesar del bombardeo de las ciudades y su bloqueo, las detenciones, el maltrato y la persecución. Y por ello, el levantamiento ha preservado una esencia humana que no han tenido otras revoluciones del mundo, a saber: enfrentarse a la muerte con el pecho descubierto. Este valor por sí mismo conformará una excepción en historias futuras, más aún, será un ideal en la posibilidad de enfrentarse a la cultura de la muerte con la cultura de la vida y la tolerancia. Exceptuando situaciones violentas excepcionales y minoritarias, el carácter pacífico del levantamiento sigue siendo la regla a pesar de que el régimen ha facilitado la distribución de armas entre los ciudadanos a través de sus hombres, especialmente en la zona costera. Además, ha alimentado la propensión a la violencia con la ejecución de miembros de su ejército, de los aparatos de seguridad, de la policía y de ciudadanos comunes, acusando a los “infiltrados” y “salafíes” (como son llamados los manifestantes).

2. Desde que Hafez al-Asad tomó el poder, tras un golpe de Estado militar en 1970, surgió una nueva sociedad siria modelada conforme al clanismo, el sectarismo, las diferencias religiosas y las diferencias étnicas apoyada en el reparto de beneficios y la distribución de prerrogativas entre los grupos que se pegaron al régimen. Sin embargo, el levantamiento ha proporcionado un ideal contrario a esto ya que todas las partes que conforman las sociedad se han unido y se han enfrascado en una lucha añadida contra el régimen con el objetivo de echar abajo el supuesto de que el mantenimiento de las minorías está ligado a su mantenimiento y que las minorías están en contra del levantamiento o temen por su futuro lejos del régimen. Los meses que sucedieron al inicio de la revuelta confirmaron lo contrario, a pesar de la encrucijada en la que se vio metida la secta alauí, que se puso, en general, de parte del régimen debido al miedo, la incitación y la movilización sectaria que llevaron a cabo los miembros del régimen en las zonas con cierta tensión sectaria. No obstante, la escisión no ha tenido lugar, ni siquiera con las consecuencias de medio siglo de insistencia del régimen en alimentar esta división entre los hijos de una misma nación, ni tampoco con la aún latente posibilidad de que el régimen provoque una guerra civil (como ha sucedido en Homs recientemente). Temores de este tipo seguirán existiendo incluso tras la caída del régimen a través de sus seguidores, puesto que la difícil misión no termina con la caída de las dictaduras, sino que continúa tras su marcha y los efectos de destrucción que dejan en las sociedades.

3. La alineación de la secta alauí en las filas del régimen es resultado de lo citado anteriormente y pueden ser discutidas en dos vertientes. La primera está relacionada con la opresión y el maltrato que el régimen ha llevado a cabo contra dicha secta desde que intentó borrar su contenido moral, filosófico y de pensamiento y convertirla de ser un grupo de oposición y “víctima” que ha sufrido cientos de años de marginación, pobreza y terror, a ser un grupo dictador y un “verdugo” que impone a los demás la crueldad y el despotismo a través del aparato de seguridad y las unidades conformadas según una base sectaria. Hoy, el régimen sigue el mismo método y la destrucción de más elementos de pertenencia nacional de esta secta a cambio de sembrar el terror en los corazones de sus conciudadanos y la cimentación del pensamiento aislacionista. Es decir, el primer perjudicado por este régimen dictatorial, de hecho y no de forma excepcional, son los miembros de esta secta.

La segunda vertiente es el hecho de que el supuesto de que esta secta se ha alineado al completo con el régimen no es cierto, pues existe un importante sector de intelectuales y activistas opositores que se han puesto del lado del levantamiento y han salido a las calles a manifestarse, así como un grupo de mujeres activistas que han participado con fuerza a pie de calle. Esto quiere decir que la élite intelectual de la secta alauí conforma un verdadero soporte del levantamiento y es parte del mismo. Esto se considera otra de las hazañas del levantamiento, pues este no se ha apoyado en la estrategia de una única dimensión, sino que el movimiento de la calle y el de los intelectuales se han imbricado de forma más significativa entre las minorías.

4. A pesar de que el levantamiento ha comenzado en las zonas rurales y más pobres de Siria, no ha sucedido nada que indique comportamiento salvaje alguno, ni que los manifestantes sean, como muchos intelectuales se refieren a ellos, “el populacho”. Los que protestan, en la mayoría de las manifestaciones, han limpiado las plazas tras disolverse las conglomeraciones como sucedió, por ejemplo, pero no únicamente, en Deir Ezzor. Tampoco se ha probado, lo cual es difícil en este tipo de revueltas, ningún episodio de venganza o ajustes de cuentas con la otra parte.

En Hama, el día en que mataron a cerca de cien personas, los manifestantes empezaron su protesta repartiendo ramos de violetas entre los agentes de seguridad, los cuales les respondieron disparando. Los manifestantes han preservado un comportamiento ético superior, porque en ningún caso  se ha traspasado el límite de la defensa personal (apenas hay algunos casos individuales de uso de violencia), siendo lo natural que el ser humano recurra a la violencia si se enfrenta a la posibilidad de ser asesinado. Los sirios se han enfrentado a todo tipo de asesinatos y a la tergiversación mediática con entereza y transparencia, una lección que se une a la valentía, para que este levantamiento se defina como puro y limpio.

5.  El movimiento de la calle se ha mantenido por delante del movimiento de los intelectuales y el lema de derrocar al régimen ha sido una de las peticiones a las que los manifestantes no han renunciado. Ha sido este movimiento el que ha terminado por incluir a los intelectuales, escritores y los que se preocupan por la situación general, y no al revés. Según se desarrollaba la protesta, a pesar de los distintos manifiestos,  las reuniones de la oposición y el reconocimiento de las peticiones, los manifestantes se han mantenido fieles a su movimiento y no han aceptado renunciar a ninguna de sus peticiones.

6.  El movimiento de los jóvenes de la nueva generación ha dado un salto cualitativo que supone una excepción desde los años 40, especialmente porque los jóvenes que trabajan a pie de calle con los manifestantes (los Comités Locales, la Unión de Comités y otros) son en general de clase media instruida y el núcleo del futuro de Siria que se levanta sobre una nueva mirada basada en los intereses de la gente y el compromiso con esta, y la recreación de un nuevo ser humano. Esto por sí mismo es un golpe revolucionario contra la ética en la cual se han educado los sirios durante décadas (como “yo y después de mí el Diluvio” o “el que se casa con mi madre pasa a ser mi tío”). Esos jóvenes, ajenos al marco sectario y a los intereses de unos pocos, trabajan con seriedad y fidelidad por la liberación de una esclavitud que ha asfixiado a los sirios durante las pasadas décadas y de un régimen dictatorial y corrupto que continúa matándoles salvajemente desde hace cuatro meses.

En consecuencia, si las revoluciones árabes han hecho que los conceptos de los movimientos de cambio en el mundo se reinterpreten y han servido de anticipo a otros movimientos, el levantamiento en Siria será el foco y el corazón de este cambio moral, lo que implica que los escritores y los pensadores deberán estudiarlo y reflexionar sobre él, como una lección excepcional en la elevación de los valores de la valentía y la tolerancia. 


*Samar Yazbek es una escritora y periodista siria.

La venganza de la "primavera de Damasco"

Texto original: Ahewar
Fecha: 17/07/2011
Autor: Yassin El Haj Saleh


A principios de este siglo, los sirios cometieron un gran error; y a lo largo de los últimos 11 años el régimen ha cometido otro. Siria hoy paga por los dos errores.

Los sirios cometieron el error de permitir el paso de “la herencia del poder” de padre a hijo sin apenas una protesta u objeción. Lo cierto es que no hay constancia de que los sirios tuvieran nada que decir con respecto a la mayor transformación que acontecía en su país desde la llegada del partido Baaz al poder; es decir, la transformación de una república en una monarquía hereditaria. Incluso en los ámbitos de la “oposición”, si bien reinaba una “pesimista desconfianza” en que la era del hijo marcase una diferencia relevante, tampoco se consideró tal transformación como problema ni se generó un debate serio al respecto.

Parecía tratarse de un “acontecer trágico”, más que de “una transformación política”. Todas las críticas, a lo largo de los últimos años, caían en una especie de “burla”, sin ninguna tendencia a criticar los cimientos y “leyes esenciales” orientadas a re-producir las circunstancias que conducían a una nueva sucesión dinástica del poder dentro de la familia Al-Asad.
La lógica que promovía el régimen de Bashar al-Asad, era la de mantener el poder “heredado” del padre, ampliarlo si era posible, y finalmente pasarlo a su hijo. Se trata de un hecho al mismo tiempo psicológico y político-estructural. Bashar “heredó” de su padre un poder basado en aparatos y privilegios (políticos, económicos y de seguridad), que no podían ser modificados sin destruir el privilegio mismo del que se beneficiaba el propio Bashar, y sin verse en peligro de “perder” el gran poder. Sin embargo, habría obtenido legitimidad si se hubiese atrevido a “tocar” la “herencia” de manera seria.

Bashar no solo no pudo “ampliar” el poder que heredó sino que empezó a perderlo cuando en el año 2005 el ejército fue obligado a salir del Líbano. Eso exigía una especie de compensación o indemnización, que se encarnó en la gran transformación económica oficial hecha pública en el verano del mismo año. Se consiguió más control de la economía a través de un proceso de “liberación económica” deformada, autodenominada “economía social del mercado”. Fue el lema que satisfizo el instinto profundo del régimen que había perdido el paraíso libanés. Poco después Rim Allaf pudo hablar de “beirutear Damasco”, el proceso que transformaba el centro de Damasco en algo parecido a los barrios comerciales de Beirut: restaurantes elegantes y caros, sucursales de grandes bancos y coches muy modernos. Esta expresión demuestra la relación entre la liberalización económica y la pérdida de Beirut, la joya del reino asadí.

Rami Makhluf, el primo de Bashar, fue el símbolo de la transformación, el hombre que controla directa o indirectamente el 60% de la economía siria (sobre todo los nuevos sectores y los sectores más rentables). Y a pesar de que la declaración que hizo el día 17 de junio, cuando anunció su propósito de reconvertirse al “trabajo solidario”, fue un “chiste”, no olvidemos el mensaje oculto tras su renuncia: fue una señal de que el régimen quiere “reformar”. Pero también fue un indicio de la envergadura de la vinculación entre dinero y familia en la estructura del régimen. Fueron necesarias decenas de manifestaciones en contra de Makhluf personalmente, y probablemente consejos locales, nacionales e internacionales, para que el régimen reconociera que Rami no es “un simple ciudadano cualquiera”, como afirmaban siempre fuentes cercanas a él. Pero también sirvió para que los medios de comunicación emitieran horas y horas sobre la “heroica solidaridad” de este “ciudadano cualquiera”.

La articulación orgánica del poder económico y político, junto a la agresividad de una ideología de modernización* vacía de cualquier dimensión emancipatoria o humana, bajo la bandera de una “laicidad deformada”, fueron los factores determinantes en el estallido de las manifestaciones populares.

Durante 11 años de la era de Bashar no se logró ningún progreso, en ningún sector: Los Altos del Golán siguieron ocupados por Israel; la educación general se degradaba mientras se estableció una educación elitista para ricos; se extendía la pobreza y disminuía el papel social del Estado; los niveles de población seguían subiendo rápidamente; no subía la media del salario bruto en comparación con los precios verdaderos; los ricos se hacían más ricos y los pobres más pobres; bajó el nivel de integración en la sociedad siria; y siguió la libertad de expresión en la posición más baja entre los países árabes y a nivel mundial. En conclusión: no se resolvió ningún problema nacional.

Pero he aquí precisamente el error del régimen: no hizo ninguna concesión política a cambio de “heredar” el poder. Obtuvo un enorme poder sin dar nada a cambio, sin introducir ningún cambio político que pudiera legitimar la situación, pues parecía que no se podía tocar ni lo más mínimo sin modificar la mayoría de los privilegios heredados. Hubiera sido, sin embargo, la única solución para ganar una “legitimidad propia”.

Lo que pasó fue que el régimen se mostró muy intolerante respecto a toda actividad independiente de los sirios, e inmediatamente asestó un golpe mortal a la “primavera de Damasco”, la iniciativa intelectual y política que nació junto a él. Este movimiento consideró el régimen como un factor incuestionable e intentó las reformas bajo su autoridad. Al aniquilar la “primavera de Damasco”, el régimen aniquiló también su “propia legitimidad”, porque si hubiera reconocido y convivido con este “movimiento” habría inaugurado una nueva “realidad política” legítima por si misma, y no por la “legitimidad heredada”. El precio a pagar no era muy grande: reconocer el derecho de los sirios a organizarse, el derecho a la libre expresión, y una reconciliación nacional respecto a los sucesos de los 80. Tal comportamiento habría roto con la familia, el pasado, y la violencia (la “naturaleza”), a favor de la “ciudadanía”, el Estado, el presente, y la política (la “civilización”).

Sin una legitimidad propia construida en el presente, el régimen tuvo que mantener una legitimidad heredada del pasado. De ese pasado, el régimen no solo heredó una legitimidad dudosa, sino también “los problemas” irresueltos e inacabados que seguían siempre ahí como si volvieran a nacer todos los días.

En conclusión, el régimen del hijo fue una continuación de las décadas 80 y 90 (la década loca y la década perdida) y en vez de tener ahora 11 años relativamente constitucionales, el régimen tiene 41 años de poder absoluto, que muy pronto va a terminar.

Es la venganza de la primavera de Damasco.

En cuanto a los sirios, están hoy pagando con su sangre el precio por salir de la monarquía hereditaria hacia una nueva forma de gobierno en la que puedan decidir libremente sobre su futuro.

* “Modernización” muy banal, por oposición a “viejo” o a “anticuado”, cuyo ídolo es la tecnología (televisión de plasma, móviles de última generación, etc.) así como los nuevos inventos de “Occidente” y el capitalismo, todo ello utilizado para enmascarar la realidad tras una fachada repintada.

jueves, 21 de julio de 2011

La rosa damascena de la libertad

Autor: Elias Khoury
Fecha: 18/07/2011

Hoy Damasco nace en Damasco, la ciudad de los siete ríos, como un día escribiera Nizar Qabbani, se levanta exigiendo libertad y espacio para respirar. Todo un pueblo se desangra ante nuestros ojos mientras deja escapar un grito de libertad que sale de gargantas, pechos y manchas de sangre.
Este es el Damasco que amamos, un corazón que late y un latido que recorre nuestras venas, una tierra que se levanta y un sueño que nace cada día.

Valentía, nobleza, perseverancia… a niveles que el mundo desconocía. Del Houran del trigo a la costa donde el pez se tiñó de los colores del arco iris para huir de la tiranía. De Hama, ciudad de mártires, a Homs, ciudad de Khaled Ben Walid y de Dik al-Yinn. Cada esquina de esta tierra esconde una historia, que la historia esconde.

Hoy Damasco despierta en nosotros, y su despertar tiene un solo nombre: valentía. ¿Dónde estaba esa energía que hoy mana con rebeldía? ¿Acaso éramos incapaces de verla? ¿O será que los pueblos se sorprenden a sí mismos primero, siendo sorprendidos  por su sorpresa?

Hemos visto los rasgos de este comienzo en los rostros de muchos escritores e intelectuales sirios. Yasin al-Haj Saleh nos relató la experiencia en la terrorífica prisión de Tadmur para mirar hacia alante, Faraj Birqadar nos relató en forma de testimonio y poesías la tragedia grabada en sus carnes, Mustafa Khalifa nos llevó al Caparazón, Samar Yazbek mostró los espejos de la represión para fabricar los espejos del espíritu, Michel Kilo vivió el milagro de la resistencia moral que creó, y así un largo etcétera… No puedo olvidar la cara de Riad al-Turk y el optimismo de su espíritu en la película de Muhammad Ali al-Atassi, u Omar Amirlay con su énfasis en dejar constancia dibujando la historia de la represión y la miseria. Primero fueron los “Sueños de día” según la visión poética de Muhammad Malas, después vinieron las “Estrellas del día” con su delirante y sorprendente ambiente en la película de Usama Muhammad.

Fuisteis, y con vosotros un gran grupo de intelectuales de Damasco, herederos de Antun Muqaddasi, Yassin al-Hafez y Saad Allah Wannus, herederos de la verdad, hijos e hijas de la realidad. En el ardor de vuestras palabras y vuestras obras vimos el espejo de la represión desvanecerse para fundar la cultura de la libertad. Esa valiente cultura que crearon los y las intelectuales que vivieron desplazados, en las cárceles y bajo la represión, se une hoy al latido del pueblo sirio para anunciar la caída del despotismo y su desaparición a nivel político y moral, antes de caer de forma total.

Sé y sabéis que hay voces que dudan sobre vuestro pueblo y su revolución y que los restos de la cultura del despotismo pueden filtrarse en el discurso de la libertad para vaciarlo de su contenido; pero también sé que vuestra perseverancia, visión y sabiduría aborrecen la sabionda charlatanería y miran hacia el horizonte para construir un horizonte de libertad, justicia y dignidad para Siria.

Hace unos pocos días, varios intelectuales salieron a manifestarse en el barrio del Maydan: rompieron el estúpido muro de la élite y decidieron aprender del pueblo en vez de levantarse ante ellos como profesores de una lengua que ha perdido su significado. Cuando May Skaf fue detenida, se dibujó la línea que separa a los intelectuales de la libertad de los intelectuales del régimen.

La cultura de la libertad que nace hoy en Siria extiende sus raíces desde el gran al-Kawakibi hasta Antun Makdisi y se encuentra a sí misma hoy enraizada en un país que los tiranos creían haber convertido en propiedad privada. Hela aquí levantándose con un pequeño manifiesto en sus manos que se publicó en los setenta con el título de “Manifiesto por la democracia”, escrito por un intelectual exiliado en París llamado Burhan Ghalioun. Esta cultura está inmersa hoy en una dura batalla en cada ciudad y pueblo de Siria a sabiendas de que vencerá porque el despotismo ha perdido su legitimidad y su lengua. Ya no es más que un instrumento sordo que utilizan los ricos en el poder y los dirigentes de los servicios de represión para robar y dominar.

La lucha de la cultura de la libertad en Damasco es en realidad la lucha de toda la cultura árabe. El pueblo hoy escribe su crítica sobre la derrota de junio [1967], como soñó Sadeq al-Azm hace cuarenta años. Hoy también, todos los pueblos árabes declaran, los que se levantan y los que esperan, que ha llegado el momento de escribir un nuevo amanecer que sirva de base para el despertar del letargo de la represión, la lengua muerta y la cultura del sinsentido.

Es imposible no leer las cicatrices de la libertad en el cuerpo de la cultura siria, desde Nizar Qabbani hasta Muhammad al-Magut… Un legado de rechazo, de sueños y de resistencia contra la pesadilla se manifiesta hoy a través de un nuevo amanecer y de una luz que vemos grabada en las frentes de los muertos en el momento de caer sobre el asfalto, para consagrar su país con su sangre y para que la gente recupere su patria mediante el sacrificio y la perseverancia.

Después de tanta sangre derramada y de esta valentía para enfrentarse en rebeldía al mecanismo de represión en la zona, y tras cuatro meses de una realidad que nadie era capaz de imaginar puesto que la represión dominaba cada célula del espíritu, los y las intelectuales sirios se han dado hoy cuenta de que no hay marcha atrás.

El pueblo ha gritado un lema y ese lema debe hacerse realidad antes de tratar ninguna otra cuestión: el pueblo quiere echar abajo el régimen. Simple y llanamente y con total espontaneidad, todos los pueblos árabes han descubierto que un verso puede sacudir todos estos tronos y sillones y que el grito de al-Shabbi puede convertirse en el grito de todo el mundo y ser una guía que dibuje el horizonte si un día el pueblo quiere vivir*.

El pueblo quiere vivir echando abajo el régimen. Es aquí donde comienza el discurso y donde descubre la revolución que no sólo recupera el significado de las palabras, sino que las palabras tienen una historia modelada por los significados y que los albores del despertar árabe contra el despotismo se recuperan hoy como un proyecto histórico para sacar al mundo árabe de la sumisión, la humillación y las derrotas.

Hoy Mahmud Darwish descubre que “el collar de la paloma damasceno” cubre el espacio árabe con el sueño de libertad, y el río Barada vendrá hasta sus dedos para anunciar el fin de la desunión… Pues Damasco será la primera de todas las capitales.


* “Si un día el pueblo quiere vivir” es el título del poema más famoso de Abu-l-Qasim al-Shabbi, poeta tunecino de principios del siglo XX, que llamó a los pueblos árabes a despertar y a decidir su destino, en vez de conformarse.

miércoles, 20 de julio de 2011

La visita de Ford a Hama: la inclinación de los actores desnudos

Texto original: Al-Quds al-Arabi
Fecha: 14/07/2011
Autor: Subhi Hadidi

La visita que hizo el embajador de Estados Unidos a Hama la semana pasada (8/7/2011), merece una mención especial en los archivos de las relaciones entre Estados Unidos y el régimen del “movimiento correctivo” [1], a lo largo de los 30 años del padre (Hafez al-Asad), y los 11 del hijo (Bashar al-Asad). Un lugar especial cuyo valor dramático no nace de un cambio cualitativo en el curso de las relaciones entre los dos países (una sucesión de avatares cambiantes sin ninguna cohesión), sino del drama que llama al teatro y a la teatralización, cada uno en su escenario, tanto en Damasco como en Washington, cada uno con sus “maneras” interpretativas, y de acuerdo con los mensajes y señales que quieren emitir.

El embajador no hizo su viaje montado a lomos de un camello o de un caballo, atravesando audazmente la zonas críticas, lejos del control y la “observacion” del régimen (como pretende el propio régimen). El embajador no pretendía una aventura peligrosa, a pesar de la tentación orientalista inevitable, sino que informó al Ministerio sirio de Asuntos Exteriores. Tampoco las autoridades sirias iban a permitir que el embajador del país más potente del planeta pusiera su vida en peligro viajando como si fuera un turista. El régimen mandó a sus “guardaespaldas” a distancia para que se ocuparan de la tarea de protegerlo. No por temor a los manifestantes pacíficos desarmados y descontentos con las políticas de Estados Unidos, sino para protegerle de los shabiha [matones] del propio régimen, que podrían ver en el embajador una presa apetecible para sus fusiles.

Lo que no estaba acordado, según distintas fuentes, es que el embajador permaneciese en la ciudad de Hama hasta el día siguiente [2], precisamente ese viernes del “No al diálogo con el régimen” en el que estaban previstas multitudinarias manifestaciones en la plaza Al-Aasi.

Tal vez todo el simbolismo de la cólera del régimen, como del júbilo del ministerio de exteriores estadounidense, radica en este detalle directo: en el hecho de que el embajador se alojase en el hotel que da directamente a la plaza y fuese testigo en vivo de este viernes de luto. A eso se añade otro simbolismo, ligado a la posición de la ciudad misma, tanto en la historia del totalitarismo sirio, como en la del del silencio de Washington al respecto [3]. 

El diálogo, en la propaganda del régimen, es un “concesión” al pueblo, y un “paso” en el camino de las “reformas”, por lo que se supone que los gobiernos del mundo y la comunidad internacional deben aplaudir al dictador, no mandar a los embajadores de Estados Unidos y Francia precisamente el día que los manifestantes han elegido para condenar este tipo de “diálogos”.

Lo que no estaba acordado tampoco fueron las reacciones de ambos actores: el ministerio sirio condenó a Estados Unidos por “implicarse” en la crisis y “provocar” a los manifestantes, mientras que la portavoz del Ministerio de Exteriores estadounidense contestó con un “esto es pura basura”. 

La declaración de Clinton  (“Al-Asad ha perdido su legitimidad porque ha fracasado en realizar las promesas de reformas”), así como la del mismo Obama (“Al-Asad ha perdido su legitimidad, además de haber perdido muchas ocasiones para aplicar un verdadero programa de reformas”), apenas si se proponían “suavizar” el lenguaje, “controlando” los términos para no traspasar la linea que conviene, de momento, a los intereses de Washington.

Es cierto que Clinton empleó términos muy fuertes, y bastante extraños en el diccionario político de la diplomacia estadounidense con “líderes” de Oriente Próximo, cuando dijo que Bashar al-Asad no es indispensable, pero no es menos cierto que los sucesivos gobiernos estadounidenses (ya fuesen demócratas o republicanos) nunca han incentivado la tendencia a tocar los cimientos del régimen del “movimiento correctivo”. Más bien todo lo contrario. La opción elegida siempre ha sido: “claro que podemos prescindir de Al-Asad o de cualquier otro, pero, ¿por qué vamos a hacerlo mientras sirva a nuestra estrategia, y a la de Israel, por mucho ruido que haga hablando de “resistencia”?

Por otro lado no es cierta la declaración de Clinton en el sentido de que “no es verdad que Estados Unidos confíe en secreto en que el régimen se salve del caos para continuar con su brutalidad y represión”, porque el gobierno de Washington se comporta como si ese fuera  su verdadero deseo (por lo menos a corto plazo y hasta que el escenario exija otras posturas). El contenido de las declaraciones estadounidenses apoya esta opción, o digamos que no fomenta otra en realidad. Lo más enérgico que dijo Obama, por ejemplo, estuvo orientado a inducir a Al-Asad a liderar las "reformas", o “a mantenerse a un lado” (y no a marcharse, como se intentó interpretar). Clinton  por su parte, empezó hablando de un Al-Asad “reformista”, luego pasó a sostener que “lo que dice Al-Asad no lo dijo antes ningún presidente de Oriente Próximo”, para afirmar a continuación que “está a punto de perder la legitimidad” y llegar por fin a la declaración de que “ya ha perdido la legitimidad”. Nadie en la administración Obama habló nunca de "renuncia" o “dimisión”, o de cualquier otra cosa parecida, al igual que nadie tampoco quiso tomar medidas mas allá de las sanciones que no sancionan ni disuaden a nadie. 

Entonces, ¿por qué fue Ford a Hama? ¿Fue su viaje un “salto cualitativo” a nivel político?

No. La respuesta a la segunda pregunta es negativa porque cualquier salto cualitativo en la política de Estados Unidos irá a remolque de las victorias que alcance la “intifada siria” y de los golpes que esta vaya dando en el camino hacia la caída del régimen del “movimiento correctivo”. La posición de Estados Unidos será la de plegarse ante la fuerza de la realidad tangible y objetiva, exactamente como pasó en Túnez y en Egipto. Es así como hay que leer e interpretar, por ejemplo, la reciente respuesta de Obama al preguntarle por las razones de que no pidiera la renuncia de Al-Asad: “El pueblo sirio tiene que ser y será capaz de elegir su futuro por sí mismo. Se percibe cada vez con más claridad un acuerdo creciente dentro del pueblo sirio en el sentido de que debe producirse ese cambio y de que el presidente Al-Asad no debe conducirlo”.

En cuanto a la primera pregunta, se puede decir que la administración estadounidense sigue apoyando (de palabra) las aspiraciones del pueblo sirio, y a la vez apostando por la supervivencia del régimen, del que pide solamente unas “reformas superficiales” aquí y allá. Esta posición necesita una “carga dramática” para persuadir a la opinión publica estadounidense e internacional de que Washington ya no es el amigo de los tiranos y las tiranías. Asimismo la situación le obliga a refugiarse en una actitud teatral a la hora de dirigirse al pueblo sirio, lo que incluye el régimen y sus partidarios y forma parte de las “presiones superficiales” orientadas a provocar al régimen a fin de que cometa un error escandaloso. 

La reacción de los partidarios del régimen no se hizo esperar y vimos cómo salio “la masa enojada e indignada”, que pudo ensalzar a su líder, insultar a Estados Unidos y a Francia y quemar sus banderas sin que ningún “infiltrado”, “salafista”, “vándalo” o “criminal” (son los calificativos que usa el régimen para referirse a los manifestantes) se interpusiera en su camino. La tentativa de asaltar las embajadas, la rotura de las ventanas y otras acciones violentas son una nueva demostración de la decadencia a la que se ve arrastrado el régimen en su voluntad de encontrar una salida a la crisis total por la que atraviesa. El asalto a las embajadas, en conclusión, fue una traducción fiel de las palabras del ministro de exteriores sirio Walid al-Moallem: "Vamos a borrar Europa del mapa, y olvidarnos de que existe”, y un intento de enriquecerlas borrando a Estados Unidos también.

En la misma linea, detectamos asimismo una inusual melodía en el marco de las tradiciones diplomáticas cuando leemos el “post” que publicó el embajador Ford en la página de Facebook de la embajada: “Todavía no he visto a ningún policía tratando mal a las manifestaciones del 'te queremos' [4], eso me hace feliz, porque quiero que todos los sirios disfruten del derecho a manifestarse pacíficamente. El día 9 de Julio, una de las manifestaciones del 'te queremos' lanzó piedras a nuestra embajada y causó muchos daños; al contrario que la gente de Hama, que se mantuvo pacífica, recurrieron a la violencia […], es un gran contraste, que el régimen permita a las manifestaciones anti-estadounidenses moverse con total libertad mientras que sus aparatos asesinos de seguridad disparan a los que llevan las ramas de olivo en otro lugar”. Y para añadir una dimensión social a la política, el post continúa diciendo: “unos manifestantes lanzaron huevos y tomates a nuestra embajada; si de verdad le importaran sus conciudadanos sirios, habrían parado de lanzarnos comida y la habrían donado a los sirios que no tienen nada que comer”.

¿Esto justifica que se reciba al embajador con flores y ramas de olivo, como se hizo en Hama? No, en absoluto, porque los símbolos de amor y de paz son lo último que debe recibir el embajador de Estados Unidos, el país de las invasiones, las intervenciones militares, el amigo fiel de las tiranías; Estados Unidos, que en relación con este mismo régimen guardó largamente silencio sobre sus atrocidades y barbaries, en esta misma ciudad, en el año 1982. La población de Hama no tuvo nada que ver con la iniciativa y la organización de la visita del embajador, y no pudo impedirla (al contrario de lo que sugieren muchos anti-estadounidenses, pro-resistencia y pro-palestinos en el mundo árabe).  

En su “post”, el embajador se vio obligado a elogiar a los manifestantes de Hama, llamó a la policía “asesinos” y negó haber visto “ninguna señal de que existan grupos armados”. Pero calló la “historia negra” de su país respecto de la ciudad de Hama y de la masacre que se cometió en el año 1982. En aquel entonces, los satélites estadounidenses registraron minuto a minuto su destrucción, cada tanque y cada avión que los bombardeó; pero en tiempos de Reagan Estados Unidos mantuvo su política de “silencio constructivo” mientras que en los pasillos de la Casa Blanca se hablaba de menos de 1.000 muertos (¡la cifra real superaba los 20.000!). 

No culpamos a la población de Hama, que encontró en la visita una “esperanza” de solidaridad internacional con su ciudad, amenazada de una nueva masacre (en la conciencia colectiva yace la otra masacre como el “trágico acontecimiento” por excelencia). Pero eso no nos impide desear que esta gran ciudad herida no hubiera participado en el montaje de una mala obra de teatro, y que hubiera dejado a sus guionistas, actores y directores subir solos al escenario virtual y presentar su inclinación de hipocresía, desnudos de cualquier máscara.


[1] Es el nombre que se da al “golpe de Estado” que dio el padre Hafez al-Asad en el año 1970, supuestamente para corregir la linea del partido Baaz.

[2] Las grandes movilizaciones y manifestaciones se convocan los viernes, cada vez con un lema diferente que demuestra los objetivos y aspiraciones de los manifestantes y su revolución.

[3] En el año 1982, el régimen del padre cometió una gran masacre en Hama, supuestamente para reprimir un levantamiento armado de los Hermanos Musulmanes en la ciudad.

[4] El lema central de las manifestaciones que apoyan a Bashar al-Asad: “Te queremos”. Hoy en Siria son llamados el grupo del “te queremos”.

Las familias Khalifa y Al-Asad: la hermandad de la tiranía

Texto original: Al-Quds al-Arabi
Fecha: 01/05/2011
Autor: Subhi Hadidi



Tal vez no nos apartemos mucho del tema sirio si hablamos del levantamiento del pueblo en Bahréin, sobre todo porque comparten la misma indiferencia de los medios de comunicación, tanto árabes como extranjeros.


Hay aquí, más allá del sentido de la solidaridad natural, y de los deberes políticos y morales, una necesidad de apoyo mutuo: al igual que se unen los tiranos (en secreto o públicamente), también tienen que unirse los pueblos que buscan la libertad, de manera pública si es posible, y con independencia de las particularidades de sus acuerdos y de las diferencias en cuanto a los detalles.


No voy a comentar los hechos del glorioso “Viernes de la ira”, y me desplazaré a Bahréin. Con lo cual no creo alejarme mucho de Siria, ya que el discurso de Khalifa allí es idéntico al discurso de Al-Asad aquí, en tanto que ambos evocan al mismo tiempo la “conspiración”, los “traidores” y la “sedición”.


El elemento común más importante en el levantamiento actual en Bahréin, así como en el caso de las protestas populares a lo largo de la historia del país, es que las diferencias sectarias religiosas no impidieron su unión en una coalición nacional exigiendo reformas. El segundo elemento común es que el poder no ha reprimido los levantamientos populares porque amenacen al régimen y a los privilegios e intereses de los príncipes locales, sino también para servir a los programas y los intereses de las potencias regionales y internacionales.


Quizás muchos no sepan que la celda de Napoleón Bonaparte en la isla de Santa Elena, también recibió (pero más de 140 años después) a activistas de Bahréin que reclamaban reformas constitucionales, y que fueron reprimidos con violencia por la policía del príncipe de la isla, junto a las fuerzas del Mandato Británico.


En el año 1938, el gobernador británico Sir Charles Dalrymple Belgrave (¡que escogió para sí el título de Belgrave de Bahréin!) expulsó a la India a una serie de intelectuales, comerciantes y sindicalistas de los trabajadores del petróleo, después de que hubieran participado en la huelga convocada para pedir elecciones libres y reformas constitucionales.


En el año 1922, estalló una intifada popular contra los impuestos discriminatorios, exigidos solo a algunos sectores de la cuidadanía, y para suprimir el sistema de “trabajo gratuito” que hasta entonces se consideraba como un derecho de la dinastía real.


La actual intifada se ha desatado, por tanto, para plantear demandas sociales, políticas y constitucionales que no tienen nada que ver con lo que presentan las autoridades, repiten la mayoría de los países del Golfo y sugieren numerosos analistas y gobiernos de Occidente; que se trata de una tensión entre chiítas y sunitas. La gran mayoria de los ciudadanos de Bahréin, independientemente de su filiación religiosa, son víctimas de la extendida corrupción, el autoritarismo absoluto, y la conversion del país en una finca privada de inversión al servicio de la dinastía real. Además de un trágico dato que señala que el 54% de la población (1,2 millones) son trabajadores extranjeros, asiáticos sobre todo, muchos de los cuales están siendo reclutados para el ejército, la seguridad, y los diversos aparatos de represión.


Una de las paradojas de la gran corrupción, es que Bahrein, que está compuesto por 33 islas, ¡ya no tiene prácticamente playas! El 20 % del territorio actual del país ha sido ganado al mar (con la consiguiente destrucción de la vida acuática y natural) con el fin de establecer complejos comerciales, e instalaciones turísticas, que a menudo son propiedades de la familia real. Hay, por ejemplo, contratos de arrendamiento entre el Estado y los inversionistas, con plazos de hasta 100 años, con un valor de 30 fils (menos de 1$ EE.UU.) por año. Como ejemplo, citamos el edificio central de correos en Manama, que ha sido alquilado como parking para coches de cinco estrellas, por el valor de 50 dinares (unos 130 dólares) al año!


Bahréin tambien alberga la base de la Quinta Flota de la Armada estadounidense, y es una zona de amortiguación entre Arabia Saudí e Irán, lo que explica la gran preocupación de Estados Unidos ante la evolución de la intifada popular, así como explica también la intervención militar saudí directa, aprobada por el Consejo de Cooperación del Golfo, bajo el nombre de “Fuerza del Escudo de la Península” (considerada legitima por Walid al-Moallem, el ministro sirio de Relaciones Exteriores). También explica la posición de Teherán, que no deja de recordar que Bahréin es territorio iraní, no ahora, bajo el régimen islámico, sino desde la dinastía del Imperio Safávida. Fue en el año 1957 cuando el Parlamento aprobó una decisión que considera a Bahréin como el estado número 14 de Irán.

En esta situación, la familia Khalifa aplicó una doble estrategia que combinaba el uso de la fuerza con medidas dilatorias hasta la intervención militar de Arabia Saudí, que optó ya sólo por la política de “Puño de Hierro”. Así, el príncipe anunció el estado de emergencia y detuvo a varios dirigentes de la oposición, asimismo las unidades militares utilizaron munición de guerra, y causaron decenas muertos y cientos de heridos entre los manifestantes. No fue una sorpresa que la hermandad de la tiranía y la corrupción, que ha unido las familias Khalifa, Asad, Gadafi, Saleh, y a todas las familias tiránicas árabes en un mismo bando, unificara también sus opciones de seguridad militar en la represión de los levantamientos, sin abolir el derecho de los tiranos a la variedad en cuanto a los métodos de tortura y de barbarie.

No sin diferencias, por supuesto, como en la posición ante la “influencia de los símbolos”: si las autoridades de Bahréin desmantelaron el monumento en “la rotonda de la Perla”, las autoridades sirias, por su parte, no han podido evitar que los manifestantes rompan los ídolos del régimen (estatuas del padre y su heredero). Ambas posiciones, en cualquier caso, recuerdan y confirman el dicho árabe: “no necesita argumentos lo que podemos ver con los ojos”.

*Subhi Hadidi, crítico, ensayista, traductor, especialista en la obra de Edward Said, es un conocidísimo intelectual sirio perseguido por el régimen de Al-Assad y exiliado desde hace años en Francia.

Deserción sargento Dawud Dawud


Fecha: 20/07/2011

Soy el sargento primero Dawud Dawud de la ciudad Al-Damir*, de las Fuerzas Especiales [dice su división y muestra identificación militar].
Declaro mi deserción del Ejército, controlado por las bandas de Al-Asad, y mi adhesión a la Brigada de Oficiales Libres, y ello por las siguientes razones:
1) Por pasar el ejército de defender el país a destruirlo.
2) Por entrar el ejército en mi ciudad y sembrar el terror entre sus habitantes, saquear las casas y disparar a la gente desarmada, de lo cual he sido testigo personalmente.
Asimismo quiero tranquilizar a mi familia y a mi gente: estoy bien, no tengáis miedo y no estéis tristes. Que Dios nos de éxito. Viva Siria libre.

* Pertenenciente a Damasco Provincia.

Deserción lugarteniente Yaarub Marwan Taqtaq


Fecha: 19/07/2011


Soy el lugarteniente Yaarub Marwan Taqtaq, de la ciudad de Al-Rastan* [dice su división y muestra identificación militar].
Declaro mi deserción de las filas del Ejército, controlado por las bandas de Al-Asad, y ello a causa del cambio de su trayectoria, pues ha pasado de defender al pueblo a reprimirlo y aterrorizarlo, saquear sus propiedades y confiscar sus libertades.
Y en virtud de nuestro juramento de defender a la nación y al pueblo, anuncio mi adhesión a la Brigada de Oficiales Libres y suplico a los miembros del ejército ya sean oficiales, suboficiales o soldados, a unirse a la revolución del pueblo, que exige los más básicos derechos humanos, la libertad. Viva Siria libre.

* Ciudad pequeña perteneciente la provincia de Homs

martes, 19 de julio de 2011

Comunicado de los Oficiales Libres



Fecha: 18/07/2011

Soy el sargento Ayman Kurdi del Movimiento de los Oficiales Libres.
Declaramos que nuestra misión tanto en la ciudad de Homs como en el resto de las ciudades de Siria es la de proteger la pacífica revolución siria por la dignidad y hacer frente a las bandas armadas del régimen y sus shabiha. No vamos a ahorrar esfuerzos para combatir a estas bandas asadistas, e instamos a todos los miembros de nuestro noble ejército a adherirse al Movimiento de los Oficiales Libres y a la honorable lucha por proteger a su pueblo en su pacífica revolución.

lunes, 18 de julio de 2011

Dos actores sirios representan una obra de teatro en la cárcel tras ser detenidos en una manifestación

Improvisaron una representación titulada “La revolución de mañana se aplaza hasta ayer”

Texto original: Al Arabiya
Fecha: 18/07/2011

Damasco (AFP):

A los actores gemelos Muhammad y Ahmad Malas no se les había ocurrido representar una obra teatral en una prisión; sin embargo, eso fue lo que sucedió… Los dos jóvenes actores fueron detenidos tras la manifestación de los intelectuales en el barrio damasceno del Maydan y, en la sala de interrogaciones, representaron de forma improvisada su obra “La revolución de mañana se aplaza hasta ayer”. Esta ya había sido representada previamente en el marco del “teatro de la habitación”, en el cual los dos jóvenes representan sus obras en una habitación del domicilio familiar, como lugar alternativo habiéndose quedado los teatros de la ciudad demasiado pequeños para las aspiraciones de ambos. En la obra, los dos hermanos se reparten los papeles del manifestante detenido y el agente de seguridad que le interroga, pero el interrogatorio se transforma rápidamente en una conversación familiar de la vida cotidiana de la calle siria.

En la representación original o, lo que es lo mismo, la presentada fuera de la cárcel, se evoca la lengua de los agentes de seguridad y el terrible trato que dan a los detenidos, así como la humillación a la que se enfrenta la genta cuando es arrestada.

El diálogo trata, quizá por primera vez en el teatro sirio, la discusión sobre la adscripción religiosa, para terminar descubriéndose que en los orígenes de ambos (el detenido y el policía) se entremezclan las distintas confesiones que, en el fondo, confraternizan. Así, el que pertenece a los servicios de seguridad, que habla el dialecto de la costa, resulta ser suní, mientras que el manifestante, que habla el dialecto damasceno, desciende de una familia originaria de la costa y de una madre cristiana.

El personaje del agente de seguridad es presentado de forma cómica, por un lado, por su imitación exagerada del dialecto costero y, por otro, por la escandalosa ignorancia que demuestra cuando pronuncia la palabra Facebook durante el interrogatorio. No obstante, el tartamudeo del manifestante, su miedo y su desconcierto también resultan cómicos. Todo ello da a la obra su carácter cómico.

La obra critica con dureza los medios de comunicación sirios, así como a la Asamblea Popular [Parlamento] por su conocida actuación durante el discurso de Bashar al-Asad. Por otro lado, confirma que los sirios se debaten entre dos opciones: el miedo o las alabanzas al estilo de los poemas declamados por los miembros del Parlamento. Esto queda patente cuando al manifestante se le da la oportunidad de entrevistarse con el presidente para explicarle lo que sucede y el miedo se lo impide. Por su parte, el agente de seguridad es incapaz de hacer nada más que declamar poemas y elogios ante el presidente.

Finalmente, la obra concluye con la lectura de la Fátiha* por el alma de todos los caídos en Siria, convirtiéndose estos en el denominador común que une al poder y a los manifestantes.

Lo novedoso en la representación de los hermanos Malas, según nos ha aclarado la agencia France Press, es que tuvieron que representar la obra sin música, lo que redujo la duración de la misma a 17 minutos. Del mismo modo, el atrezzo no contaba más que con una manta que Ahmad Malas se puso sobre la tripa para imitar la gran barriga de los agentes de seguridad. La caracterización explica por qué Ahmad tuvo que quitarse las vendas que le cubrían la herida que el golpe con una vara le había abierto en la cabeza, ya que con ellas, no parecía un agente de seguridad. Se la quitó y la colocó en la cabeza de su compañero, que hacía el papel de manifestante.

Los hermanos Malas dicen que “el público lo conformaban los compañeros manifestantes y algunos agradecieron las oportunidad de haber asistido a la representación. Pero lo más importante es que también estaban los detenidos pro régimen que habían atacado las embajadas francesa y estadounidense, y algunos agentes de seguridad de la rama de seguridad penal”.

Muhammad Malas cuenta que “al principio de la representación los agentes de seguridad se asustaron e intentaron pararla, pero nosotros les convencimos para que nos dejaran continuar”. Añade que “a fin de cuentas, lo que no pudimos decirle al inspector directamente, lo dijimos durante la obra”.

Ahmad Malas asegura que “con lo que más disfrutamos en esta experiencia fue la nada común correspondencia entre el lugar donde suceden los acontecimientos en la obra, la prisión, y el lugar de representación”, añadiendo que  “esta representación nos ha hecho tener más fe en el teatro de la habitación y creer en el dicho: ‘dame dos metros cuadrados y te doy un teatro’”.

Los hermanos llaman la atención sobre las interrupciones del público. “Nos vimos obligados a limitar las reacciones del público y poner un poco de orden del público: las risas, ponerse la mano en la boca, aplaudir sin hacer ruido…”

Los hermanos concluyen: “Ahora bien, ni la obra ni el diálogo con los inspectores, cuya simpleza quedó al descubierto, nos harán reconciliarnos o ser tolerantes con ellos. Nos tuvieron en unas condiciones pésimas, en celdas con criminales, con los que han cometido asesinatos o violaciones y con proxenetas”.

* Primera azora del Corán.