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miércoles, 31 de agosto de 2011

Dibujar con los dedos rotos

Texto original: Al-Quds al-Arabi
Fecha: 29/08/2011.
Autor: Elias Khoury.




A nadie le ha sorprendido el salvaje asalto contra el artista Ali Ferzat. El hombre que encarnó los sueños de la gente con libertad y valentía seguirá atemorizando al régimen con sus dedos rotos. El artista, con su delicado  cuerpo que parece estar a punto de echar a volar mientras camina, y con su ironía mordaz, decidió situarse junto al pueblo y expresar (en sus dibujos) la libertad que están construyendo los sirios y las sirias con su sangre derramada. Con ello, ha dado una gran lección al colectivo intelectual sirio y árabe sobre el significado de ser artista e intelectual en tiempo de dictadura.

Los dibujos de Ali Ferzat le han conferido un lugar especial en los corazones sirios. Nunca temió por su fama porque esta le viene dada por su valía, su arte y su innovación, al contrario de lo que sucede con otras figuras fabricadas o promovidas por el régimen y sus vulgares fábricas de cultura. Por eso, Ali Ferzat nunca formó parte de la legión de insolentes dirigida por Duraid Lahham o del resto de héroes “de la ausencia” que se embriagan con la represión. Tampoco estuvo entre las filas de la legión de los ingenuos, que encabeza George Usuf, ni en la legión de los medio mudos que balbucean generalidades para evitar tomar una postura clara y verdadera.

Ali Ferzat pertenecía a su arte. Para ser fiel al arte de la caricatura, consideraba que la condición esencial era la fidelidad al ser humano y a la expresión de sus sentimientos. Eso es lo que el dictador, rodeado de mentirosos y aduladores, no termina de entender. El régimen no ha podido comprender cómo salió May Skaf a la calle a manifestarse, ni cómo Samar Yazbek escribió lo que escribió (y ello a pesar de que es una escritora), ni cómo Ibrahim Qashush pudo cantar, ni cómo escriben Yassin al-Hajj Saleh o Ali al-Atassi o Michel Kilo, ni cómo hablan Husein al-Awdat, Burhan Ghalioun o Fayz Sara. 

De lo que no es consciente el régimen dictatorial es de que esos y muchos otros se manifestaron, dibujaron y escribieron por fidelidad a sus profesiones y en defensa de las mismas y de su honor. Ese es el verdadero equilibrio intelectual sin el cual no se puede hablar de cultura e intelectualidad. Por ende, todo lo que se diga acerca de la separación entra la producción artística y la  moral (del artista) constituye una amenaza para la cultura y el arte y conlleva su destrucción.

En el tiempo en que la sangre corre por las calles, el intelectual no puede quedarse callado sin desentenderse primero de su profesión y mancillar el honor de la misma y el suyo propio bañándolo en el barro. Esto es algo que sólo pueden hacer los vagabundos y los oportunistas insolentes. Por el contrario, el artista o el escritor íntegro se sitúa a sí mismo sin dudar en las filas de los coercionados, los perseguidos y los oprimidos. No es que se identifique con ellos, sino que es parte integrante de los mismos a través de su producción e innovación.

¿Acaso piensan los dictadores y los líderes de la mafia en Siria que pueden callar la voz de la libertad destrozando los dedos de un dibujante? ¿O tal vez han perdido su capacidad de control sobre el torrente de sangre que los azota y han decidido dar una lección de miedo a los intelectuales sirios, a través del ejemplo de Ali Ferzat?

No creo que podamos ofrecer un análisis racional de la salvaje actuación del aparato de represión sirio. Algo de la histeria del final que se acerca llama, con sed, a la sangre de las víctimas, una sed que no se aplaca y que no conduce más que al derramamiento de más sangre y al aumento de las manifestaciones. Desde el inicio de la revuelta, con los niños de Deraa, el régimen se volvió loco y perdió su capacidad de controlar su instinto criminal. Sus actuaciones, que se han extendido por cada rincón de Siria, no han servido de nada, porque en vez de aterrorizar a la gente, han contribuido a derribar el muro del miedo.

Sí, en vez de haber servido la represión para atemorizar al pueblo, se ha convertido en la expresión del miedo que el pueblo provoca en el régimen. Esta confianza en uno mismo y en los zapatos y botas de los soldados, que pisotean los cuerpos y las cabezas y obligan a los detenidos a divinizar a los dirigentes del régimen, no es más que la expresión última del miedo, una forma salvaje de miedo, que la gente le provoca.

Lo que querían los matones del régimen con este asalto al artista Ali Ferzat no era asustarle a él como parece a primera vista, sino que fue una expresión del miedo que siente el dictador de los dedos que dibujan, del delirante escalofrío que le produce una voz que canta y del terror que en él provoca un bolígrafo que escribe. Esa es la encrucijada de la caída. El que tiene miedo pierde la capacidad de adoptar posturas racionales y de dirigir la batalla de tal manera que se asegure del éxito de sus métodos y su eficacia. Esto se debe a que no ve en el espejo de su país más que su propio miedo, dejándose llevar por sus instintos que le hacen caer en la dinámica de la acción-reacción. Eso es lo que sucedió con los niños cuyos cuerpos fueron deformados bajo la tortura, y con Ibrahim Qashush cuya garganta fue cortada para después ser arrojado al río Orontes, y con Ali Ferzat, que fue atacado en un acto de venganza ciego y temerario.

¿Qué le decimos a Ali Ferzat cuando sus amigos se encuentran entre los que escriben la gran epopeya de la resistencia en la historia de los árabes? Las palabras de solidaridad carecen de importancia y la postura de condena del atentado ya no tiene sentido. Por otro lado, la llamada a la opinión pública árabe y mundial se ha repetido tanto que ha perdido su validez. No tenemos nada que decirle excepto que aprendemos de ellos los valores de la valentía y la integridad y vemos en ellos la luz, la esperanza y la posibilidad de que los significados vuelvan a transmitir lo que transmitían.

Mientras Ali Ferzat recibía los golpes en sus manos, en su cabeza y en su cuerpo, vi allí a Naji al-Ali* y a su niño palestino agachándose sobre las heridas del artista, acogiendo su sangre que se derramaba en el flujo de su propia sangre que se derrama impunemente cada día y con la que ambos dibujan el signo de la libertad sobre Damasco y Palestina. Allí, cuando el artista se encontraba rodeado por los grupos criminales que humillan la dignidad del pueblo sirio a diario, sintió la fuerza del arte y la debilidad de los criminales. Les dijo que temieran, les dijo que todos esos tanques no les protegerían de la lluvia de la primavera damascena, les dijo que se marcharan antes de que fuera demasiado tarde. Cuando se despertó en el hospital y vio las vendas se rió de la cobardía de esos hombres. Cogió un papel y dibujó en él su propia mano diciéndoles adiós.

* Caricaturista palestino asesinado en Líbano a finales del siglo pasado, conocido por incluir en todos sus dibujos a un niño de espaldas llamado Handallah, del que decía que sólo se daría la vuelta cuando palestina fuera libre.

¡Celebraremos nuestra fiesta de fin de Ramadán aunque os pese!

Texto original: Facebook 
Fecha: 29/08/2011
Autora: Nawal Sibai


No hay más dios que Dios y Al-Asad es enemigo de Dios.
No hay más dios que Dios y el régimen del demonio en Siria es enemigo de Dios.
No hay más dios que Dios y celebraremos el fin de Ramadán aunque no quieran.
Celebraremos nuestra dignidad recuperada.
Celebraremos el haber elevado nuestras voces.
Celebraremos que nuestros hijos nos han liberado y se han liberado a sí mismos de la humillación saliendo a desafiar a los chupasangres.
Celebraremos que se haya descubierto la verdad de este terrorífico régimen y la caída de la máscara que cubría su feo rostro.
Celebraremos que de los sótanos de la coerción en Siria han salido los nombres de sus ciudades, sus barrios, sus pueblos, sus calles, sus regiones y sus plazas para eliminar el nombre de la “bestia” de los caminos que tantas veces cubrió con su rencor y su hipocresía.
Celebraremos la firmeza de los padres de los caídos.
Celebraremos la paciencia de las madres de los caídos.
Celebraremos el secuestro de los detenidos por las bestias humanas que los han convertido en rehenes como si del sol se tratase. Quieren evitar que brillen.
Celebraremos que los miles de heridos y torturados, con su dolor y su tristeza, nos están construyendo el camino hacia una vida libre y digna. Celebraremos que Daraa nos enseñó “sí a la muerte y no a la humillación”. Celebraremos que Homs nos ha dado una lección de civilización, humanidad, perseverancia y virilidad. Celebraremos que Hama murió dos veces y volvió de la muerte para decir “Bashar, mentiroso, repulsivo, vete con tus matones”, un regalo de Ibrahim al-Qashush*, que se convirtió en parte de nuestro corazón y nuestra alma. Celebraremos que cada manifestante de Damasco tenía mil piernas y la sangre de Ali Ferzat*, y que la sangre del Sheij al-Rifa’i* lavó la deshonra de quienes se han visto sumidos en ella. Celebraremos que en Alepo sus firmes rebeldes salieron a pesar de la coerción, la opresión, la hipocresía, las dificultades y el apego de muchos a sus intereses para mantener unos salarios que, aunque algunos no lo comprenden, están en manos del Único, el Absoluto, el Creador. Celebraremos el fin de Ramadán porque Siria ha vuelto a nosotros como nación, habiéndose convertido antes en una gravosa pesadilla que nos acompañaba en las noches de frío intenso y añoranza. Celebraremos el fin de Ramadán porque el pueblo sirio ha demostrado su madurez, su desarrollo, su elevación, su superioridad, y su excelsitud sobre todo lo que los separaba y destrozaba su unidad, sobre lo que sacudía como un terremoto su existencia. Celebraremos el fin de Ramadán porque Egipto ha comenzado a caminar hacia el mañana con pasos firmes. Celebraremos el fin de Ramadán porque Túnez puso sus manos sobre las llaves de nuestro futuro. Celebraremos el fin de Ramadán porque la gran rata de Libia ha vuelto a su madriguera y ha llegado la victoria de Dios y la conquista para que los libios inicien su viaje por el camino de honor, la dignidad y la construcción. Celebraremos el fin de Ramadán porque el pueblo de Yemen se mantiene firme, sin doblegarse en su revuelta, desde que rompe el alba hasta que Dios le traiga la felicidad. Celebraremos el fin de Ramadán porque somos una única nación desde el Atlántico hasta el Golfo aunque les pese a los que nos colonizaron y saquearon nuestros bienes, convirtiéndose en dictadores que intentaron que nos sometiéramos a ellos. Celebraremos el fin de Ramadán aunque le pese a Israel, para quien ha comenzado la cuenta atrás hacia el fin de sus días en nuestros corazones, que laten de dolor y esperanza. Celebraremos el fin de Ramadán a pesar de las heridas, el dolor y las lágrimas. Celebraremos el fin de Ramadán a pesar de los veinte mil caídos en Libia, de los treinta mil desaparecidos y de los seis mil violados y violadas. Celebraremos el fin de Ramadán a pesar de los tres mil muertos en Siria, de los cinco mil detenidos y de los tres mil desplazados. Celebraremos el fin de Ramadán, nación mía, aunque les pese a la coerción, a la noche, a la violencia y a la fuerza bruta. Celebraremos el fin de Ramadán a pesar de los mercenarios, los matones y los asaltadores de los caminos de la libertad. Celebraremos el fin de Ramadán porque tú eres la única nación que no muere… Una nación que, cuanto parece que ha llegado su fin, vuelve de la muerte y camina sobre su herida, y sigue caminando. Camina y lucha. Celebraremos en fin de Ramadán porque nosotros, con nuestra revolución pacífica, hemos podido hacer llegar nuestra voz a un mundo que no comprende otro lenguaje que el de la violencia. Hemos grabado en el registro de la gloria letras de luz y fuego, la luz de la firmeza y el fuego de la gran purificación que consumió el cuerpo de Bu Azizi. Celebraremos el fin de Ramadán, nación mía, por mi nieto Yusuf que no canta más que “El pueblo quiere derrocar al régimen”. Celebraremos el fin de Ramadán por nuestros hijos que quieren ver la luz del día, por sus nietos que buscan un rayo de esperanza y por las futuras generaciones, que quieren liberarse y deshacerse del yugo de la esclavitud. Dios es grande, oh Túnez. Dios es grande, oh Egipto. Dios es grande, oh Yemen, que será feliz si Dios quiere. Dios es grande, oh Libia, cuyas ratas han huido después de destrozarte, pero tus hijos te reconstruirán. Dios es grande, oh Siria, que sigues tu camino, a pesar de la muerte y la coerción. Dios es grande, oh Palestina, tú que nos enseñaste la paciencia y la firmeza en pro de la obtención de los derechos, derechos que no mueren y no morirán mientras haya quien los exija, aunque pasen cien años. Dios es grande, oh Siria. Dios es muy grande. Muchas gracias a Dios. No hay más dios que Dios, sólo él da la victoria a sus combatientes y ellos la alcanzarán les pese lo que les pese a los dictadores y a los asesinos. Los combatientes de la verdad serán los vencedores por mucho que se alargue la batalla. Dios es grande. Dios es grande. No hay más dios que Dios y Al-Asad, Gadafi y sus combatientes, matones y ayudantes son enemigos de Dios. Dios es grande y la verdad ha llegado filtrándose con rayos puros sobre una región herida donde ha muerto la injusticia, porque la injusticia estaba destinada a morir.

* Manifestante que cantó una canción en Hama en la que pedía a Bashar que se marchase y el régimen le cortó la garganta por ello.
* Caricaturista al que matones del régimen sirio atacaron para romperle las manos y evitar que continuara dibujando.
* Líder religioso de una mezquita de Damasco que fue asaltada por las fuerzas del régimen y que resultó herido.
 

martes, 30 de agosto de 2011

Vuestra fiesta de fin de Ramadán se pospone

Texto original: Facebook
Autor: Iyad Kallas
Fecha: 30/08/2011

En la ciudad de los fantasmas, donde el silencio se abalanza sobre uno y vaga con omnipotencia por cada rincón, donde el silencio grita retumbando entre las carnes, donde la fortaleza del ruido no supera el chirrido de un columpio azul del que se apodera el eco…
En la ciudad de las hojas del otoño que ha marchitado la brutalidad de la lluvia de ayer y de todos los días de ayer, donde la palidez del color se extiende por los caminos desangelados, en los que ya no queda gente ni yinn*, donde no se oye conversación alguna excepto la súplica de las velas de las embarcaciones amontonadas en el puerto más grande y antiguo…
Concretamente en una zona infinitamente pequeña, hay quien da vueltas llevando por abaya lo que queda de la oscuridad de la noche y la negrura de las nubes que se esparcen, y que han teñido el cielo del verano, y hay también quien camina con calma, atravesando caminos mientras invoca al arco iris… Allí camino solo en las tristes calles de Marsella.
Nizar Qabbani no pudo escribir sobre Damasco sin que los jazmines cubrieran sus dedos, ya fuera por anhelo o por pasión, por amor cortés o salvaje, y los gigantes no pudieron contar cómo ahora parece otra ciudad cualquiera donde reina lo desagradable en la mañana de la fiesta de fin de Ramadán, una fiesta cualquiera…
Antes esta fiesta no tenía ningún significado para mí, pero hoy, me he encontrado a mí mismo imitando en el callejón a un extraño que salió de lo que parecía una pequeña taberna y se puso a caminar mientras repetía una palabras muy familiares: “Dios es grande, Dios es grande, Dios es grande, no hay más dios que Dios, Dios es grande, Dios es grande y gracias a Dios, gracias, gracias a Dios, gloria a Dios mañana y tarde”, un himno de alegría y de santidad, un desafío de cuya belleza no es consciente el ser humano hasta que lo pierde.
¿Gentes de mi querida Siria, ¿os atormenta como a mí la pérdida de ese regalo?
Amigos míos que estáis en el cielo… ¿estaba vuestro lecho sobre una explanada de fuego? ¿O era de seda brillante?
Amigos que os encontráis en la oscuridad de las tumbas de las celdas… ¿podéis diferenciar los hilos del amanecer de la oscuridad de la cárcel que se cierne sobre vosotros bajo la sombra de este carcelero insolente?
Juro por Dios que siento vergüenza con el mero recuerdo de estas palabras que denotan bendición y beatitud, y no puedo decir más que: “Vuestra fiesta de fin de Ramadán se pospone”. 

* Los yinn son criaturas que aparecen en el Corán, que no pertenecen al mundo de los humanos ni al de los ángeles y que están hechos de un fuego sin humo.

martes, 16 de agosto de 2011

Los sirios han hablado y el mundo los ha visto

Texto original: periódico Al-Hayat 
Fecha: 12 de agosto de 2011
Autora: Gáliba Qabbani*




Los sirios han comenzado estar presentes y se les han puesto nombres tras permanecer ocultos tras el velo del nombre del gobernante y los nombres de su séquito. Cada día desde hace cinco meses, los nombres de los sirios salen a la luz: individuos, mártires, detenidos, testigos presenciales, y muchos otros pendientes. La lista de nombres no termina, sino que nace con un nuevo espíritu desde el primer impulso del cambio, siendo los nombres oídos, leídos y vistos junto a los de sus compañeros.

El pueblo sirio ha hablado después de décadas de silencio y el mundo lo ha visto finalmente. Sí, el pueblo sirio estaba ausente, invisible, había sido convertido en un bloque silencioso del que distraía la abundancia. Ya no era más que un número que conformaba el total de población en las estadísticas, en las cuales, debido a la abundancia, se compensaban los muertos y los desaparecidos en las prisiones de la represión, quedando en el olvido el miedo a la repetición de las masacres pasadas o el enmudecimiento forzado de las generaciones siguientes.

Uno aprende a reprimirse a sí mismo al ser entrenado en la sociedad, en casa, en la escuela y en los medios para ello, y en Siria, el Partido alimentaba los eslóganes, discursos y lemas alternativos, así como la opinión sobre las diversas cuestiones y asuntos internos, regionales e internacionales. Las personas no tenían derecho a contradecir tales opiniones, porque el Partido y las palabras del líder ocupaban el lugar del pensamiento libre. Por ello, hemos visto a los sirios en general, en el inicio de este movimiento, dudando sin saber qué debían decir sobre las críticas al poder. En las pasadas cuatro décadas y media, olvidaron cómo discutir y polemizar, cómo ordenar sus ideas en una conversación sobre sus asuntos y como oponerse al gobernante.

No deberías sorprenderte si ahora los ves en algunas de sus conferencias y encuentros gritarse los unos a los otros sin escuchar más que sus propias voces. Los sirios estaban secuestrados en un sótano virtual y oscuro, donde se les pasaban los conceptos, las expresiones, los significados, el discurso del que no deben salirse y el diccionario del que deben extraer los conceptos.

Se trata de un sótano del que la mayoría aún no se ha liberado, porque se lo han llevado dentro de sí mismos al exilio. Así, cuando se reúnen, sólo sabe repetir la estructura mental y lógica que se les implantó, en la que han de cambiar unos conceptos por otros nuevos sin alterar su lógica. Al discrepar, han tomado palabras prestadas del diccionario para expresar sus diferencias. Estas palabras son palabras vacías que no revelan la verdadera identidad o la identidad que podrían tener si se liberaran de ese sótano oscuro.

Ni siquiera la canción política se ha cultivado en Siria porque es un discurso incompatible con el del Gran Hermano. Tampoco ha habido en Siria un fenómeno como el del Sheij Imam o Ahmad Fu’ad Najm, o los grupos que han florecido en Egipto y Marruecos por ejemplo. Esto se debe a que el poder ha despreciado la el dialecto local como lengua de existencia y verdadera comunicación entre las personas, como también ha despreciado cualquier otra lengua presente en Siria que no fuera el árabe clásico con el que el líder ha adornado sus discursos y el Baaz su literatura.

Las personas se han crecido con este desprecio en sus entrañas, y tal vez, esto explique también la escasa producción musical en Siria. Por otro lado, el poder tampoco ha innovado con la lengua clásica, sino que la ha domado hasta convertirla en una lengua vacía, declamatoria, que no aporta nada excepto la repetición que conduce a la fidelidad absoluta.

“Habla para que te vea”… Una expresión profunda con la cual el filósofo griego Sócrates, hace más de dos mil años, provocó a uno de sus alumnos que era muy callado y tímido. Se la dijo para que supiera en qué pensar. El cambio de opinión define la identidad del ser humano y lo convierte en el punto de vista que llama la atención sobre su interior. Sin las palabras, que traducen lo que uno siente en su interior, no habrá diálogo entre las personas y las sociedades no florecerán, ni las personas avanzarán. El ser humano avanzó cuando logró sustituir sus sonidos primitivos por palabras y después por frases completas articuladas, produciéndose un salto aún mayor cuando inventó las letras con las que escribir, comunicarse y transmitir sus ideas. Por ello el lenguaje, escrito y oral, es una de las manifestaciones de la existencia en este mundo.

Los sirios se han mantenido al margen del mundo, excepto algunos innovadores en algunas profesiones o en el ámbito de las letras. Permanecieron callados exactamente igual que aquel tímido estudiante que dudaba si hablar o no, aunque a su tartamudeo al hablar libremente, debido a que sus lenguas estaban atadas desde la infancia porque la palabra era la palabra del sultán, no ha cambiado nada. Hicieron invisible la palabra de la verdad en pro de la palabra del cumplido. No hablaban para ser vistos, y por ello, no han creado un diálogo vertical con el poder ni han mantenido una conversación en el plano horizontal entre ellos. Quien, desde la élite instruida y politizada, se atrevía y hablaba saboreó unos castigos que simplemente son intolerables para la civilización y la humanidad.

El pueblo, desde mediados del pasado marzo, apareció levantándose contra la opresión y pagó un precio muy alto por lograr que el mundo lo viera. El ejemplo del cantante de la revolución, Ibahim Qashush, que no es el único, pues al suyo se suman innumerables casos parejos, es el del cantante al que le arrancaron la garganta porque escribió y cantó una canción con la que rompió todos los tabúes de una vez. Habló y el mundo lo vio. Dijo cosas con las que acabó con todo lo indecible con la lengua sencilla que utiliza la gente a diario, hasta convertirse su canción en la más repetida en todas las manifestaciones dentro y fuera del país.

Los sirios han hablado, han inventado eslóganes, lemas y canciones. Les hemos puesto nombre a muchos de ellos, nombres que los definen como pueblo en contraposición al dominio del nombre único y absoluto del gobernante. Han salido a la luz los nombres de los detenidos, los manifestantes, los heridos, los mártires, los cantantes, los líderes de las manifestaciones, los firmantes de los manifiestos… Han aparecido los nombres de sus pueblos, sus ciudades… que habían desaparecido en beneficio de la capital gobernante. Los sirios ya no son meros números y bloques desconocidos que se cuentan en un país secuestrado desde hace más de cuatro décadas.

La expresión que Sócrates dirigió a su alumno se ha convertido en un ejemplo histórico de lo negativo del silencio y la importancia de decir las cosas en público, para que el ser humano tenga presencia y sea visto por los demás a través de ello. Lo extraño es que los alumnos en el caso sirio, los adolescentes y jóvenes, son los que han pedido a los profesores, la generación que envejeció de espíritu y mente, que hablen. Los han incitado a escribir en letras grandes claras y directas sobre las paredes para que el país entero los vea, aún más, para que el mundo entero los vea. 

*Escritora siria

domingo, 14 de agosto de 2011

Umm Ahmad


Texto original: Facebook 
Fecha: 06/08/2011

Mujeres soldado olvidadas: la señora Al-Kull

Una mujer en la séptima década de su vida, que lleva su bastón y camina tras los manifestantes en Shahba, hace albórbolas de alegría en respuesta a los lemas a favor de la libertad… Cuando se acercan los hombres (del régimen) a pegar a los manifestantes, ella levanta su bastón y lo baja con fuerza para golpear a uno de ellos. Después, los amenaza con su bastón diciendo: “¡Estos son mis hijos, hijos de perra!”. El entusiasmo de los manifestantes crece y algunos le besan la cabeza. Umm Ahmad tiene una hija a la que no ve desde hace catorce años o más. Ella amaba a un joven sirio del Golán y se casó con él. Cruzó la alambrada para volver, pero sólo regresó a visitarla una única vez durante veinticuatro horas, de las cuales pasó seis en las oficinas de los servicios de seguridad… Umm Ahmad pone piedrecillas en su bolsillo sin importarle la ironía de los demás. Los shabiha pueden asaltar las casas de sus hijos por la noche después de las manifestaciones y ella no les dejará hacerlo mientras siga viva… Eso dice. Los que apoyan al régimen en Shahba no han podido condenar lo que hace apoyándose en ninguna autoridad religiosa como suele ser costumbre, pero lo que está claro es que los habitantes de la ciudad se han dividido en dos grupos: los que están a favor de Umm Ahmad y los que están en su contra.

miércoles, 10 de agosto de 2011

¡Oh, mi país!


Poema escrito por un joven sirio que hace un llamamiento a la libertad surgido desde lo más profundo de su alma. Aunque se publicó hace un tiempo, se detectaron algunos errores de significado que decidimos subsanar. Personalmente, queremos agradecer al autor su colaboración en la revisión de la traducción.
Las palabras en negrita corresponden a las que aparecen en el vídeo según las lee.
Publicado originalmente en redes sociales y el 14/07/2011 en Kebreet.




Oh, mi país!*


Oh, mi país…
Ensombrecido por nubes oscuras,
oculto bajo noticias,
te has vuelto un nudo de ansiedad,
cubierto de polvo y confusión.
Aquello que, demasiado viejo, se rompió
necesita ser cambiado,
y tan solo quedará la luz
que ha nacido en nosotros.

Oh, mi país…
Oh, joven del collar de caña,
cuyas formas son interminables.
De mil colores se tiñen
un millón de clérigos y santos.
Y los vivos, muertos, todos juntos
Se han levantado y han vuelto a gritar,
se han levantado juntos,
se han levantado y han vuelto a gritar
Mi libertad es mía y de nadie más”.
No se hereda.

Oh, mi país,
Oh, el que se ha tragado el filo de la espada
y cuyas mejillas se han ahogado en llanto.
Oh, el que no se doblega por tierra.
Oh, el que no se doblega por mar.
El que abraza a los dos pueblos.
Siempre que te pregunto:
“¿por qué ahogas a ambos?,
me susurras: “Juntos… Desde Alepo a Palestina”.
Una promesa que no olvidaremos.

Oh, mi país…
Oh, viernes del cambio, oh viernes de la liberación,
del pensamiento, de la excomulgación y de la destrucción.
Oh viernes de los desposeídos, de los oprimidos, de los que nada tienen, de los derrotados.
Oh viernes del honor, de echar agua sobre el fuego de las vides.
Oh viernes de los barrios, de la carrera y del destino.

Oh viernes de aquel cuyo cuerpo fue lacerado por el viento
La pasividad nos ha carcomido
Oh viernes de quienes vimos como el plomo se
derramaba entre nuestros dientes como una brida.
Ofuscados, sentados, dudando…
Lo llamaremos viernes del falafel,
¿o por qué no viernes del algodón?
La gente ha inventado su propio sentido de la justicia
y trotan a su ritmo como una manada de caballos.
Se llamará viernes de nuestra tierra.

Oh, mi país…
¿La libertad de quién te guía
a casa de la familia por la tarde… y te pasea por el barrio
y te viste de cuadros dibujados con tiza…?
“Iremos…
a millones.
Ya no queda humillación y la muerte
se precipita hacia mí…
con el pisoteo de los traidores.
Traidor… su pueblo está a punto de completar el camino
Y el que no se acerque
se quedará sin sitio el día prometido
¿La libertad de quién te dibujó?
A fin de cuentas, lo que verdaderamente importa es la libertad
Libertad, cómo brillas
en una noche que se ha aclarado

Oh mi país…
Oh mi gente del color del cielo,
de la arena
y de la hierba.
Juntos rezamos y juntos nos embriagamos,
juntos dejamos que las ropas del pasado
se alejen a lomos de las gacelas.
Juntos decimos que Dios es grande,
juntos tocamos las campanas,
juntos florecemos,
juntos dibujamos el sol en las mejillas de las jóvenes,
juntos sudamos, jóvenes de cuerpos dorados,
juntos aman los espejos del deseo,
y recuerdan débilmente la humillación del pasado.
Quieren gritar: “Levantaos y deshagámonos juntos de la desdicha”
Mi gente que, hace un mes o dos, floreció…
No olvidéis que nuestra tierra es más grande,
Y que el conjuro ha desaparecido hace tiempo.
La llave es que te impliques, hermano,
como ser humano que eres.
Tu gente y la mía en el pasado
dejaron en nuestros corazones una vela
para que nos guíe.
¿Dónde está la esperanza, gentes mías?
Pobres de nosotros,
si no fuera porque dentro
tenemos una luz que nos guía hacia donde ir…
Y aún hay esperanza en nuestros corazones…


* El autor imagina en todo momento a Siria como una mujer; sin embargo, en español, “país” es masculino.

martes, 2 de agosto de 2011

Entrevista a Riyad al-Turk, una de las figuras más importantes de la revolución siria

Fecha: 29/07/2011
Autor: Mohammed Ali Atassi


Durante mi carrera periodística he tenido la oportunidad de entrevistar en cinco ocasiones al opositor Riyad al-Turk, al que llaman “el Mandela sirio”, desde que saliera de prisión en el año 1998, además de realizar sobre él el documental “El Primo [1]”, en el que hablamos sobre su vida como preso político, encerrado durante más de 17 años en una celda de apenas dos metros cuadrados en un sótano de los servicios secretos militares de Damasco. Debo decir que esta entrevista tiene un significado especial y no solo porque la revolución siria esté sacudiendo los tronos de la tiranía, sino que además todo el mundo estaba preguntado por “el primo” Riyad al-Turk y por su verdadera postura y papel en la revolución siria. Y ciertamente ha sido difícil llegar a este ilustre luchador escondido bajo tierra (pasaron semanas hasta que conseguí hablar con él), y finalmente he aquí la entrevista, cuya lectura de seguro permitirá desentrañar muchas de las incógnitas de la revolución siria. Cedo al lector el placer de descubrirlas, sin dejar de aprovechar la ocasión para agradecer a todos los soldados anónimos que me ayudaron a realizar la película “El Primo”, que hoy también me ayudan a hacer esta entrevista.
                                                                                               Mohammed Ali Atassi

Pregunta: En la entrevista que te hice el 17 de enero del año 2000, publicada en el periódico Al-Hayat pocos meses antes de la muerte del presidente Hafez al-Asad, la primera entrevista política que concediste tras salir de prisión, dijiste: “A la sociedad siria solo le queda el silencio como vía de expresión de su existencia y de su rechazo a la realidad, por lo que el silencio se convierte en una postura. Pero este silencio no puede durar indefinidamente, y la sociedad debe utilizar sus potencial para configurar nuevas expresiones que pertenezcan al ámbito público y manifiesto y a la acción”. ¿Te reprochan hoy tu silencio muchos activistas, tras cuatro meses de estallar la revolución siria? ¿Cuál es la razón de este silencio mediático? ¿Es una postura?

Respuesta: Mi silencio se debe en gran parte a mi deseo de que los derechos sean devueltos a sus dueños. Ahora es la calle quien tiene la palabra. La juventud revolucionaria es quien tiene la palabra. La palabra es para el protagonista del evento, es del pueblo, que ha empezado a romper los muros del reino del silencio.

Por supuesto lo que digo no quiere decir que nosotros (los políticos) nos quedemos callados y nos abstengamos de participar en la revolución siria, y por mi parte, aunque esto no quede reflejado por los medios, estoy presente para apoyar a los verdaderos hombres de la revolución, política, organizativa y moralmente, siempre dentro de mis posibilidades. Con esto, permíteme decir que los comentarios gratuitos que oigo decir a algunos que pretenden apuntarse al carro de la revolución, su fácil palabrería, me produce angustia y rechazo, y me empuja a dedicar gran parte de mi tiempo al trabajo de campo y a reunir a la oposición dentro del país e impedir que algunos de sus sectores caigan en posturas flojas y poco realistas, que sirven al régimen en vez de a los objetivos de la revolución.

En este contexto, entre las ventajas de esta revolución está la aceleración del proceso selectivo dentro de la comunidad opositora siria, y nosotros en el Partido Democrático del Pueblo, en nuestro comunicado de Damasco [13/05/2011], dejamos claro nuestro apoyo a la juventud revolucionaria y centramos nuestros esfuerzos en apoyar la revolución en todas sus formas establecidas. Partiendo de esto, mi postura política no se aleja de la postura del Comunicado de Damasco ni de la del resto de comunicados emitidos desde el principio y las acciones de campo realizadas.

P: Primo, fuiste prácticamente el único en Siria en oponerse públicamente al proyecto de herencia en el año 2000. También fuiste el único, en el año 2001, en recordar a los sirios desde la cadena Al-Jazeera que “el dictador había muerto” y que la gente tenía que dejar atrás los fantasmas del pasado y mirar hacia el futuro. Como fuiste el primero, al día siguiente de que el ejército sirio se retirara del Líbano, en pedir la dimisión del presidente Bashar al-Asad y la formación de una asamblea constituyente que dirigiera la transición del país. ¿No crees, al igual que yo, que con más razón en días decisivos como estos, tu voz debe estar presente y tus posturas claras y definidas en la escena pública?

R: Las revoluciones no se hacen con declaraciones y entrevistas en televisión, sino con la acción en el terreno, y esta acción hoy está en los jóvenes, y no voy a ahorrar esfuerzos para que esta revolución tenga éxito y llegue a buen puerto de la mano de la sociedad y el Estado (el soberano, no el tiránico). Sí es cierto que en el pasado fui de los pocos que dijeron públicamente la verdad, pero hoy el pueblo ha roto el silencio, está creando su propia lengua y sus propios lemas y movimientos. Escuchémosle con atención, caminemos con él y no en su contra, y no ahoguemos su voz ni nos apropiemos de ella.

P: Con tu artículo “Siria ya no será más el reino del silencio”, publicado en Al-Quds al-Arabi el 13 de marzo de 2011, dos días antes de que la revolución siria comenzara, fuiste el primero en decir que los vientos árabes de cambio debían pasar por Siria, y señalaste en ese artículo que “el cambio ha llegado, sin duda, y Siria no será una excepción”. Y terminabas con las siguientes expresiones rotundas: “Lo único que hoy sé es que Siria ya no será más el reino del silencio,  el terror ya no reinará más y la patria dejará de ser una gran cárcel… Y la tiranía, tarde o temprano dejará de existir”. Permíteme una pregunta ingenua: ¿No te sorprendió el estallido de la revolución?

R: Sinceramente no me sorprendió, aunque como cualquier persona, no era capaz de determinar cuándo, dónde y cómo estallaría como tal. Lo empecé a ver claro, como cualquier persona al tanto de los problemas de la sociedad siria, y que sepa que esta sociedad no se iba a quedar al margen de la ola árabe de cambio, porque era evidente que nosotros no íbamos a ser la excepción, y que Siria iba a dejar de ser el reino del silencio. Y así fue.

Recuerdo las largas horas de discusión que mantenía con algunos periodistas y diplomáticos extranjeros que insistían en la cuestión de la falta de una alternativa al régimen actual y la debilidad organizativa de la oposición, lo cual acababa siendo una tipo de aceptación indirecta del régimen, y por lo tanto contrariaba nuestra exigencia de una alternativa nacional democrática. Yo les respondía una y otra vez que no basta con fijarse en el proceso de cambio a través del poder y la oposición, sino que también deben considerar al movimiento social sirio, pues es este el que se levantará y decidirá el desenlace de esta lucha. Al final, el destino de esta sociedad, cuando recupere su derecho de elegir a sus verdaderos representantes, es el de conformar tanto una oposición activa como un poder político creíble y con verdadera legitimidad popular. Y hoy vemos cómo este pueblo ha vuelto para ser quien incline la balanza en esta revolución, y será él quien produzca una nueva élite política, digna de él y sus sacrificios. Por esto, yo no veo inconveniente alguno en la ausencia de las élites políticas tradicionales en esta revolución. Y la mayoría de las revoluciones árabes presentan este fenómeno nuevo a nivel mundial, dejando atrás las revoluciones del pasado, centradas en líderes carismáticos y partidos y corrientes ideológicas, e incluso golpes militares.

P: En tu opinión, ¿cuál es el porvenir de esta revolución? ¿Acabará con la caída del régimen, o sigue habiendo lugar para un posible acuerdo con el actual gobierno?

R: En primer lugar, uno de los más importantes logros de la revolución es su éxito en desenmascarar a la tiranía, acabar con su prestigio y socavar su principal fuerza, es decir su aparato de seguridad y las milicias armadas. Enfrentar al ejército nacional contra su propio pueblo ha producido deserciones y divisiones. Es aquí donde yo considero que el poder está objetivamente acabado y se trata simplemente de una cuestión de tiempo y de buena organización y coordinación de las fuerzas activas en las diferentes ciudades y pueblos. De ahí la importancia del trabajo y esfuerzo de las coordinadoras locales y la unión de las mismas en un comité nacional en torno a un programa político mínimo.

Permíteme señalar a este respecto que el mejor documento político publicado hasta ahora en relación al futuro de la revolución es el elaborado por los Comités Locales de Coordinación con el título de “Visión de los Comités Locales de Coordinación del futuro político de Siria”. Muestra una visión integral del mecanismo para asegurar el éxito de la revolución y encontrar para el país salidas para detener el baño de sangre y permitir una transición tranquila y progresiva en el poder, lo cual comienza con asumir que la cuestión central y el objetivo primero de la revolución es el de cambiar el régimen político, cuyo punto de partida es el fin del mandato del actual presidente.

La revolución necesita una politización concreta, la cual veo bien reflejado en este documento. Asimismo la revolución debe asegurar su independencia de los partidos que se han quedado rezagados y son incapaces de unirse a ella. En este punto discrepo con el citado documento, el cual ya digo que expresa mi punto de vista, pero el desarrollo de la revolución debe forzarnos a revisar y desarrollar nuestras posturas, en el caso de que la balanza se incline a nuestro y nos acerquemos a la consecución de la victoria.

Por supuesto, el desafío principal de la revolución sigue radicando en conseguir ganarse los sectores que permanecen en silencio y aún no se han movilizado, ya sea por su miedo al cambio o a la represión, o bien por querer conservar ciertos intereses. Por esto es tan importante reafirmar el componente pacífico de la revolución, gracias al cual se conseguirá la libertad, no solo para los revolucionarios sino para todos los sectores de la sociedad, así como los derechos de las minorías religiosas y étnicas, pues la nueva Siria será para todos conforme a los principios de igualdad y justicia.

Queda referirse al aspecto económico del proceso de cambio. La situación actual, de seguir así, afectará dramáticamente a las condiciones de vida y esto provocará que nuevos sectores sociales dejen de apoyar al régimen, por ser éste responsable de esta crisis. Y es que al fin y al cabo la revolución siria es la revolución de una sociedad, que abarca y se extiende hacia los cuatro puntos cardinales.

Al final, que la revolución siga siendo pacífica y que el poder siga excediéndose en su política de violencia ciega y su huída hacia delante, sin duda provocará divisiones en los círculos de poder de forma que dentro de algunos de ellos se den cuenta de la necesidad de aislar al sector “feroz”. Y dado que más y más violencia al final no llevará a ninguna parte, no les quedará otra que llegar a un acuerdo con el pueblo que permita una transición pacífica del poder y de una vez por todas terminar el capítulo de la república hereditaria de la historia de la Siria contemporánea.

P: ¿Quiere decir esto que descartas que se llegue a un acuerdo con el presidente Bashar al-Asad?

R: La familia, con Bashar al-Asad a la cabeza, está políticamente terminada y es la máxima responsable de lo que ha ocurrido, por lo que es imposible e inaceptable que juegue papel político alguno en la transición. Soy de la opinión de que hay que ser inflexible con Bashar. Su deber es irse. En cambio, estamos dispuestos a tender la mano a los miembros del régimen que no se hayan ensuciado las manos, ya sea de sangre o de corrupción, en aras de garantizar una salida segura para el país y evitar posibles tendencias a la venganza, y al fin y al cabo evitar más sangre y destrucción a la sociedad.

P: ¿Hay peligro real de que el país caiga en una guerra civil sectaria?

R: En mi opinión, toda esa alarma sobre el estallido de una guerra civil sectaria es obra del régimen sirio, que miente e inventa historias sobre fundamentalistas, infiltrados y extremistas que dirigen las protestas en la calle y perpetran asesinatos y torturas, cuando en realidad es el aparato de seguridad el responsable de la gran mayoría de los crímenes cometidos contra los civiles, y en algunos casos contra miembros del ejército.

El cambio democrático, gradual y pacífico de la nación es el que impide la violencia sectaria, y al final no hará otra cosa que beneficiar a todos los sectores de la sociedad siria, pues no se trata de sustituir a un tirano por otro. Y es que la revolución siria se ha liberado a sí misma, y liberará al final a todo lo demás. O lo que es lo mismo, los que hoy salen a la calle son gentes libres que liberarán pronto a los demás, para vivir en un Estado civil moderno con una constitución democrática que garantice la igualdad y los derechos y deberes de todos.

Hace poco visité Tartus y alrededores, Homs y Salamiyya, y tuve la oportunidad, pese a las dificultades del trabajo secreto, de intercambiar opiniones con diversas personalidades ilustres de esas ciudades, pudiendo comprobar la fuerte conciencia en la gente de que la única solución segura debe pasar por la desconexión con la familia Al-Asad. En este punto, los comunicados de los barrios de Homs y los de los alauíes, tanto el de los jóvenes como el de los jeques, todos vienen a decir con toda claridad que lo que ocurre en Siria es una revolución democrática por la libertad y la dignidad, que nada tiene que ver con el sectarismo ni con los sectaristas.

P: Aprovecho para preguntarte: ¿Te has retirado definitivamente de la escena pública, o puede que regreses pronto? Se dice que tienes miedo de que te detengan.

R: No hay ninguna decisión definitiva, todo depende siempre de las circunstancias. Actualmente estoy escondido y me siento con más libertad de movimiento. Cuando vea que la situación requiera mi vuelta a la escena pública, no dudaré ni un segundo en hacerlo, aunque ello me cueste ser detenido otra vez. Sinceramente me daría vergüenza salir y volver a repetir lo que ya dije la víspera de la revolución; debemos dejar espacio a los jóvenes para que hablen, que hagan, que cumplan sus aspiraciones. En cuanto al tema del miedo, déjame que diga algo, sin pretensión alguna: las cárceles nos han cansado pero no han podido ni podrán con nosotros. No hemos dado tregua, no hemos negociado, ni lo haremos. Y ahora nuestro pueblo nos está dando lecciones de valentía y sacrificio, ¿qué podemos hacer? Yo ahora tengo 81 años, he tenido una larga e intensa vida política. No aspiro a la fama ni al prestigio, me basta lo que ya he conseguido. Ahora el turno es de esta juventud revolucionaria, y todo lo que pueda hacer por ella lo haré con tranquilidad, deliberación y discreción, y permaneceré atento y en guardia para evitar cualquier muestra de debilidad o parcialidad en los diferentes sectores políticos, y este trabajo no tiene porque hacerse público ni que todo el mundo esté enterado.

P: ¿Qué opinas de las de la oposición en el exterior? ¿Su celebración ha sido prematura? ¿Qué piensas de la acusación que algunos lanzan contra estas reuniones de imponer élites desde fuera que en realidad confiscan la revolución en función de sus propios intereses, aspiraciones y agendas políticas?

R: En primer lugar, esta revolución ha introducido en cada hogar y en el seno de cada familia el deseo y la búsqueda de una nueva Siria, con lo cual todo el mundo tiene derecho a opinar y tomar la postura que crea oportuna. Y es que ya no se trata sólo del futuro de Siria ni de la región, sino del futuro de cada familia y cada individuo miembro de esta nación, ya esté a favor o contra la revolución.

No obstante, creo que los congresos que se han celebrado en el exterior han sido prematuros y poco útiles en esta etapa, porque pueden suponer un elemento de división y divergencia entre los sectores opositores y la sociedad siria, además del peligro de convertirse en rehenes de ciertos intereses regionales e internacionales. A todo esto se añade el componente islámico, que ha presidido la mayoría de estos congresos, lo cual no respeta la diversidad de la sociedad siria y permite al régimen defender su argumento de que los islamistas son los que dirigen la revolución.

Esta revolución empezó dentro de Siria, ha evolucionado dentro de Siria y culminará dentro de Siria. Con esto, no veo beneficio alguno en enfrentar a la Siria de dentro con las colonias sirias exiliadas en el exterior. Ambas partes tienen el deber de complementarse mutuamente, no de contradecirse.

P: Algunos medios de comunicación acusan a la revolución siria de estar controlada y dirigida por la corriente islámica. En tu opinión, ¿cuánto de cierto hay en estas acusaciones? ¿Se puede decir al menos que la revolución siria es de mayoría islámica?

R: Déjame contarte una anécdota que me pasó y que demuestra la falsedad de estas acusaciones. Fui invitado a una reunión de las coordinadoras de la ciudad de Homs que se celebraba en el barrio de Bab Sbaa. Se proponían formar un comité que incluyera a todas las coordinadoras de Homs para luego crear un comité que representara a la provincia a nivel nacional. El debate sobre esto se empezó a alargar, y me permití sugerirles que se centraran en crear comités en todos los barrios de la ciudad, y solo posteriormente, cuando se hubieran asentado esos comités, se pusieran a elegir representantes para un comité a nivel de la ciudad, de la cual saldrían comisiones dedicadas específicamente a temas de comunicación, organización de manifestaciones, etc. Entonces se pasó al segundo punto del orden del día, que incluía una propuesta de uno de los jóvenes, relacionada con solicitar una opinión conjunta de las autoridades religiosas, y pedir a alguno de estos jeques que lideraran algunos de los citados comités para que estos se beneficiaran de sus consejos y opiniones. Entonces uno de los jeques respondió: “Hijo mío, os equivocáis si pensáis que los jeques tienen papel alguno en la política. En términos de legitimidad nosotros os apoyamos y os damos la razón. Pero nosotros no podemos liderar el movimiento, más bien debéis fijaros en políticos veteranos y figuras de prestigio para que os ofrezcan sus consejos y sus opiniones.”

Todo el mundo acabó por alabar la postura del jeque y quedó consensuada la necesidad de no inmiscuir a los jeques en esta lucha. Lo gracioso fue cuando alguien de los presentes reprochó a aquel joven el haberse planteado acudir a los jeques, a lo que el joven respondió que ellos no habían encontrado en Homs políticos opositores a los que poder acudir y pedirles consejo, y esto fue lo que les empujó en pensar en los jeques.

Esta historia nos enseña que la revolución siria es primero y ante todo una revolución nacional popular y global. Esto no cambia que los sectores musulmanes o de otra religión practiquen sus rituales desde la tolerancia, y el respeto al resto. Así ha sido la sociedad siria durante su larga historia y así seguirá siendo, un ejemplo de pluralidad, convivencia y tolerancia mutua.

Quiero añadir aquí que, en la nueva Siria liberada de la tiranía, al amparo de las libertades y del Estado de derecho, deberá haber lugar para la opinión de las islamistas, así como para la opinión de los liberales, los nacionalistas, los izquierdistas, los comunistas… Pues la vida política de la nueva Siria debe abrirse a todos sus ciudadanos, excepto a los asesinos y los corruptos.

P: En relación a la campaña de enfrentar al ejército contra los manifestantes. En tu artículo “Siria ya no será más el reino del silencio” escribías que era un error creer que “el ejército apuntaría con sus rifles al pueblo sirio”, y que “el ejército es del pueblo y viceversa, y que dentro de cada tanque hay un nieto de Yusuf al-Azmeh”. ¿No crees que te equivocabas?

R: Yo sigo siendo de la misma opinión, a pesar de todo lo que ha pasado. Todos debemos cuidar esta institución y mantenerla alejada de la política y darnos cuenta de las consecuencias de que sea implicada en este conflicto a favor del poder tiránico. Es cierto que dentro de la institución hay un sector que durante los últimos años ha pretendido convertir un ejército que defiende al país en un ejército que defiende a la familia, y no duda entonces en apuntar con sus armas al pueblo sirio. Pero el ejército como institución, como estructura y como historia, siempre ha sido y será el ejército del país, pues quien protesta en una manifestación puede ser el hermano, pariente o amigo del que aprieta el gatillo y lleva uniforme militar. ¿No has visto los enfrentamientos que ha habido en varias regiones entre las fuerzas de seguridad y partes del ejército? ¿No crees como yo que el fenómeno de las deserciones individuales que hemos visto, si nos demuestra algo es que aquellos son los verdaderos nietos de Yusuf al-Azmeh y el jeque Saleh al-Ali? Es cierto que las suyas son deserciones individuales y aisladas de la institución militar madre. Pero esta institución, a pesar de todas las presiones a las que la somete para enfrentarla contra su pueblo, al final va a demostrar que ha sido y será la institución del país, heredera de héroes como Yusuf al-Azmeh, el sultán Pasha al-Atrash y el jeque Saleh al-Ali [2], y no de la familia Al-Asad.

P: ¿Qué opinas de los extraños rumores que han extendido varios medios cercanos al régimen, acerca de que estabas con el jeque Al-Siasna en la Mezquita al-Omari de Daraa [3], y que os asociasteis para conspirar?

R: Estas acusaciones absurdas son realmente cómicas, y demuestran la debilidad y la falta de argumentos de los medios de comunicación del régimen. Aparte de eso, tengo que decir que desgraciadamente no he tenido el honor de estar en Daraa y acompañar a esos manifestantes defendiendo heroicamente la Mezquita al-Omari del asalto y la profanación perpetrada por las fuerzas de seguridad del régimen.

P: Varios sectores en el poder se esfuerzan en intentar ganarse el apoyo de la secta cristiana avivando sus temores y propagando rumores para alejarles de la revolución. ¿Qué opinas sobre esto?

R: Permíteme decir en primer lugar que una de las características de esta revolución es la de tener una esencia y unos valores propios de todas las sectas y confesiones. Hay muchos mártires y detenidos pertenecientes a la secta cristiana. Y a los cristianos que dudan o tienen miedo, no sólo les recordaré a Faris al-Khoury. Les recordaré también la postura del Patriarca durante la revolución siria contra el Mandato Francés [4]. No poder declarar públicamente su apoyo a la revolución no impidió al Patriarca enviar en secreto trigo y harina para alimentar a los revolucionarios en las granjas de Damasco, ni tampoco le impidió al principio de la década de la Independencia meter a muchos hijos de mártires en los orfanatos cristianos y proporcionales educación gratuita.

Y si es cierto que la primera y última preocupación del régimen es la de sembrar hasta el final la división entre sectas y confesiones, entonces más que nunca tenemos que recordar que esta revolución es una revolución por la ciudadanía y por la libertad y dignidad de todos los sirios, plural en sus inclinaciones y pertenencias políticas y religiosas.

P: ¿Si te invitaran a asistir a una conferencia para el diálogo nacional dentro de Siria, participarías en ella? ¿Cuál sería para ti la composición óptima de sus fuerzas?

R: Que se den las condiciones objetivas para celebrar tal conferencia depende de si la balanza se inclina o no a favor de los intereses de la revolución, y de si el régimen se da cuenta de que no hay negociación ni solución posible con Bashar al-Asad, y que la solución radica en la desconexión entre la familia y el régimen. Solamente después de esto es cuando se debe proceder a buscar las condiciones para la transición democrática hacia un Estado civil democrático. En tal caso podría participar en una conferencia de este tipo, con la condición de que entre los participantes hubiera representantes de los jóvenes, las coordinadoras, los diferentes sectores sociales, los partidos políticos y los miembros del régimen, siempre y cuando fueran de los que no se ensuciaron las manos de sangre o de corrupción. El trabajo común y la cooperación entre estas fuerzas permitirán realmente en una etapa próxima fijar una hoja de ruta para el proceso de cambio, y asegurar una etapa de transición dirigida por una élite nacional alternativa, así como la elección de una asamblea constituyente encargada de elaborar una constitución nueva y preparar unas elecciones libres y democráticas.

P: ¿No temes que no puedas llegar a ver en tu vida Siria como Estado civil democrático?

R: La verdad es que ver las cosas de esa manera no me interesa. Yo soy un ser humano libre, y me he dado cuenta de que Siria permanece y la tiranía desparecerá, y me hace feliz ver la lucha de este grandioso pueblo y su ilimitada capacidad de sacrificio, lo que le asegura que al final conseguirá su libertad. Y permíteme aprovechar la ocasión para pedir a los países árabes, a la Liga Árabe y a la comunidad internacional que, al igual que ayudaron a Egipto y a Túnez, ayuden a este pueblo que desde hace cuatro meses se enfrenta a tanques y disparos con sus pechos desnudos. Porque estas revoluciones al fin y al cabo parten de un factor común, que es el deseo de la gente a vivir con dignidad y libertad.


[1]: “Primo” en árabe se utiliza para referirse con afecto a la gente cercana, connotación que quizás en castellano no esté tan clara. El documental está disponible en Youtube en cuatro partes.

[2]: Importantes figuras históricas y de inspiración para los sirios. Fueron líderes en la lucha por la independencia del país, tanto contra los otomanos como contra los franceses.

[3]: El 29 de abril de 2011 este jeque, imán de la principal mezquita de Daraa, ciudad clave en el inicio de las revueltas, dimitió de su cargo por los actos de violencia perpetrados contra el pueblo y la propia mezquita.

[4]: Faris el-Khoury fue un importante político cristiano tanto de la Siria colonial como la independiente. Al-Turk se refiere también al Patriarca libanés Antoine II Arida, lider sacerdotal de la Iglesia Maronita (cristiana) entre 1932 y 1955.