Blog dedicado a publicar traducciones al español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.

El objetivo es dar a conocer al público hispanohablante al menos una parte del tan abundante material publicado en prensa y redes sociales sobre lo que actualmente acontece en Siria. Por lo tanto, se acepta y agradece enormemente la difusión y uso de su contenido siempre y cuando se cite la fuente.

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jueves, 29 de septiembre de 2011

¿Acaso tienen que morir los sirios para demostrar la justicia de su causa?

Texto original: Al-Quds al-Arabi
Fecha: 28/09/2011
Autora: Jawla Duniya*



Los viernes se suceden, cada uno con un nuevo nombre, recogiendo, en la simpleza de esos nombres que apenas cuentan con tres palabras y a veces solo una, la intensificación de las esperanzas de los sirios, como si los sueños, las esperanzas y el sufrimiento crecieran con ese nombre, con el fin de convertirse en un mensaje claro para el interior y el exterior.

A la par, los medios de comunicación repiten ese nombre antes y después del viernes para ver qué ha decidido el pueblo revolucionario sirio para ese día de la semana.
A veces el mensaje necesita semanas o incluso meses para que su significado se comprenda o para que se realicen sus objetivos. En otras ocasiones, se trata de un simple nombre para reprochar, expresar la preocupación o quejarse a Dios…

Este viernes, por ejemplo, el mensaje iba dirigido a la oposición: "Basta ya de intrigas, estamos hartos de vosotros, queremos que os unáis en pro de nuestro futuro que es violado a diario". Sin embargo, es como si a la oposición “le entrara por un oído y le saliera por el otro”, como si trabajaran en un contexto distinto. Parece que la revolución de la que hablan sucede en un universo paralelo, a años luz del dolor de los sirios y sus esperanzas. Estudian, tratan y se ponen de acuerdo en unas cosas para discrepar en otras, organizando conferencias y recayendo en ellas varias veces en un mismo país mientras evitan otros…

Pero sus ojos penetrantes no se apartan de las movilizaciones, como supervisando si aún les queda a los sirios aliento suficiente para seguir manifestándose y sacrificándose. Para saberlo se basan en dos indicadores que son algo tan simple como el número total de manifestaciones en Siria y el número de víctimas que han caído en un viernes determinado.

El primer indicador, el número de manifestaciones, les dice que aún pueden seguir hablando en nombre de los sirios y  que estos siguen comprometidos con la revolución con la que pretender seguir adelante. Se trata de un indicador de extrema importancia porque, sin revolución, la oposición no tendría ningún valor y nadie les escucharía. Así, les apasiona saber el gran número de manifestaciones que tienen lugar, lo celebran y hablan en su nombre.

En cuanto al segundo indicador, el número de víctimas, es importante porque les de la posibilidad de hablar del grado de represión con que el régimen se enfrenta a su pueblo. Cuantos más muertos, mayor es el grado de represión y, por tanto, las posibilidades de hacer saltar las lágrimas de los delegados de Naciones Unidas aumentan, como también aumenta el sentimiento de empatía de estos delegados con la justa causa siria que busca la libertad y la construcción del país con el que sueñan. Parece que los sirios tuvieran que morir en grandes números para que los que hablan en su nombre se sientan satisfechos y para que aquellos cuyo apoyo desean obtener muestren su empatía con la causa.

Me sorprende la contrariedad que provoca en algunos el hecho de que algunos los viernes “solo” haya habido 10 víctimas, 15 o incluso 20, como si consideraran que esa cantidad no basta, como si el portavoz dijera: “¿solamente?” Necesitan que haya muertes, destrucción, violencia e imágenes de salvajes asesinatos, brutales torturas, pieles arrancadas y desmembración de los cadáveres, cadáveres que son después lanzados a la cara de sus familiares a quienes se obliga a firmar que quienes mataron a sus hijos fueron las bandas armadas.

Es normal que el asesino demuestre su sadismo de esta brutal manera, mientras sonríe alegre a la cámara demostrando lo fuerte y poderoso que es ante la debilidad del ser humano que debe ser subyugado. No solo eso, sino que tambien ha de prohibírsele la capacidad de hablar u obrar y ha de ser obligado a hacer cosas que solo pueden hacer quienes se enfrentan a una muerte segura. Sí, podemos comprender que el asesino sea un sádico, pero, ¿qué hacer con el masoquismo de quienes hablan en nombre de la víctima? Algunos parecen avergonzarse en los medios por el hecho de reconocer que hoy ha caído un número insignificante de víctimas y tratan de agrandar el número aludiendo a otros tipos de violencia y represión, al corte de carretas, al cerco de ciudades, a la imposibilidad de acceder a los barrios, a la detención de jóvenes y niños. Solo así parece contento por haber cumplido su misión de forma satisfactoria a pesar de la "pobre" cosecha de víctimas del día.

¿Acaso necesitamos más empatía y lágrimas en la ecúneme para que se reconozca que nuestra causa es justa, que nos enfrentamos a algo a lo que no se ha enfrentado nadie y que estamos preparados para ser libres? ¿De veras lo necesitamos? ¿Necesitamos estas muertes diarias, estando alejados de nuestras familias y nuestros seres queridos, a manos de seres despiadados o por el disparo de un francotirador traidor que escoge a sus víctimas de forma aleatoria entre los centenares de manifestantes?

¿Es que las víctimas necesitan que sus rostros sean inocentes, sus vidas tiernas y que sus hijos aún no hayan nacido para que el mundo reconozca el tamaño de su desgracia? ¿Y nosotros, acaso necesitamos que nuestras jóvenes sean violadas y desmembradas para que alguno de ellos se atreva a decir al gobierno lo vil y bajo que es y que ha de ser derrocado?

¿Qué masoquismo los domina y domina al mundo para que se alegren al ver nuestros cuerpos, almas y dolores ser violados de esta brutal manera sin ser capaces de decir “Esto es inaceptable” y sin terminar de decidirse a ponerse de nuestro lado o exigir el derrocamiento del régimen para con ello poder atraer el apoyo internacional a nuestra causa?

¿Es que no basta que seamos seres humanos, seres humanos sirios llenos de vida y deseos de vivir y de lograr un futuro mejor en libertad en el marco de un Estado libre y democrático? ¿No sirve que estemos hastiados de este horrible régimen tras 50 años y que ya no lo queremos? ¿No basta el hecho de que “el pueblo quiere derrocar al régimen” porque, sencillamente, no lo quiere aguantar más y porque quiere otro régimen y otras caras que dirijan el país con una nueva constitución y nuevas leyes? ¿De verdad no basta? ¿O es que tenemos que morir para contentar a los masoquistas y alegrarles por el hecho de que,  ahora sí, nuestra causa es justa y puede ser defendida?

*Escritora siria

martes, 27 de septiembre de 2011

Zainab...

Texto original: Kebreet
Fecha: 25/09/2011
Autora: Samar Yazbek

Tan dulce y tan amarga, Zainab, ahora duermes entre paredes de madera.


Duermes sin dedos con los que lucir y presumir como hacen las mujeres. Vienes y vas con la marea, en medio de la nada, sobre tu ataúd una sábana de color azul verdoso, deslizándote sobre los hombros de los jóvenes. Fueron pocos a despedirte, Zainab. No hubo detrás de ti gritos de duelo, ni tan siquiera oímos el sonido del silencio en tu entierro.

Solo estabas tú. Y ahora yo estoy sentada en un cementerio cerca de mi casa. Vivo al lado del cementerio más bonito de Francia, Zainab. No es casualidad, haber venido a este lugar de calma sepulcral. Observo las elevadas tumbas y los ilustres nombres en sus lápidas: exiliados, literatos, pintores, intelectuales, de todos las partes del mundo. Aquí no hay ningún eucalipto. Desde aquí, desde tan lejos, puedo oler el aroma de los eucaliptos de tu cementerio, que surcaste en tu barca de madera, mientras eras llevada a tu lecho de sueño eterno, la tierra...

Te has casado con la tierra, Zainab.*

Cada mañana llevo de la mano a la mujer que antes vivía allí, bajo el cielo sirio, y cruzo con ella una pequeña calle. Hoy te he llevado a ti también con ella, Zainab. Caminabais las dos junto a mí, volabais. Qué difícil eras, Zainab, tan solo una muñeca, suspendida en el aire... Una muñeca con las manos rotas y el rostro mutilado. No me dejaste tomarte el pulso, ¿por qué, Zainab? ¿Quién de vosotras dos está muerta ahora? Te he buscado en los abismos que se extienden hacia la nada. Mi juego favorito, transmigrar en ella, no ha servido para aplacar tus dolores. Te dejé allí en Siria, y dejé mi corazón suspendido, sin respuesta. Me llevé un cadáver inquieto sometido a ti. Hoy tú vienes, y no vienes. Tu madre grita, y no grita. No hay lugar para nosotras las mujeres. Nosotras, sin dedos, sin útero, como momias asexuadas. Nadamos en las calles, tú en la nada, Zainab, una nada que te llevó al frío de esa ciudad que encontró la tranquilidad en la muerte. Caminas sola por el campo, como tantas veces. Nadie vino nadie a bajarte de tu trono de soledad.

¿Cómo estaba tu rostro en ese momento, Zainab? ¿Tan bello que tus asesinos no pudieron soportarlo? ¿Te cortaron las piernas estando tumbada en una superficie fría, observando tu muerte, inmóvil? ¿Qué es lo que le hicieron a tu rostro? ¿Contarás tu historia? ¿Oíste tus huesos al romperse, Zainab? ¿Seré lo suficientemente valiente para mirar tu muerte que me llega a través de cables y electricidad? Has envejecido con tu muerte, Zainab, como yo hago con la mía. Unos cuantos pelos blancos se han abierto camino entre los mechones rubios. Unos pocos meses han bastado para hacer de ella una mujer anciana. Tú no has envejecido, pues tu vientre no se ha hinchado. La muerte es bonita, Zainab, cuando eres abuela. Tu pelo se vuelve del color de las nubes, y te diviertes tanto con tus nietos. Pero tú no lo harás, Zainab, no envejecerás. La muerte en plena juventud ablanda hasta a la tierra, pero los asesinos no están hechos de ninguno de los cuatro elementos. La vida no se roba, Zainab, ¿quién te ha robado tu vida, tu vientre, y todas las noches de amor que te esperaban?

Pienso en ti, como una idea borrosa, e intento determinar el momento en el que te apagaste. Pienso en tu risa. Sé que entre nosotras hay todo un baúl de recuerdos. Tú y yo, volando en la nada. Tú eres la que duerme, y yo estoy en la ensoñación. ¿Te observabas en el espejo, riéndote? ¿Y cuando te secuestraron los asesinos, miraste de derecha a izquierda? ¿Cuál fue la expresión de tu rostro, cómo fue aquel momento, aquella terrorífica sorpresa? ¿Llevabas el pelo recogido en una coleta, o bien suelto y despeinado? Zainab, no te conozco, y te conozco más de lo necesario. Eres todas aquellas que abandoné a merced de los asesinos. Eres ese miedo mío que habita en la oscuridad de la pregunta. ¿Y luego qué, Zainab, cuándo crecerás? ¿Cuando dejarás de estar sobre mis hombros, en mi corazón, en mi vientre, entre mis dedos? O aquí sentada, en este camino de tierra, en mi rincón favorito, donde lo único que tengo es este cementerio que a tantos turistas atrae, ávidos de contemplar las tumbas de los grandes, los que hicieron historia. ¿Y tú, Zainab? ¿Tú has hecho historia? Díselo a tu esposa la tierra, dile que la vida en aquél país ya no es apta para la palabra, dile que nosotros hemos conocido el sabor de la sangre, del miedo, de la consternación. Que hemos dejado atrás toda posibilidad de estar tranquilos en un ataúd de madera que se nos queda pequeño, incluso a ti Zainab, cuyo cuerpo ya no es ni cuerpo, sino un cadáver desmembrado.

Ahora estás aquí conmigo, tú y otros tantos y tantas, que murieron bailando. Paseáis cada día por el camino de tierra del cementerio. En un limbo sirio particular os llevo a mis espaldas. No estás sola, los ojos de ellos y de ellas también están abiertos al vacío.

Entre muertos vivo, Zainab, mis queridos muertos. Ellos ahora están muriendo de la forma más bella, mueren bailando... una danza libre que desafía a la muerte. ¿Sabes bailar con la muerte, Zainab? No te ha dado tiempo, te secuestraron los asesinos, te torturaron, te descuartizaron. Y por azar tus padres se enteraron de que te congelabas en un frigorífico, una casualidad hizo que supieran todo. Tu ciudad, tan ocupada en bailar y construir libertad, supo por azar que dormías con el hielo. ¿Es la tierra misericordiosa, Zainab? ¿Cómo pensaré desde ahora en tu lecho?

Nadaste entre los eucaliptos, Zainab, y no te dejaron contemplar a aquellos que mueren bailando, a aquellos que frente al fusil muestran sus pechos desnudos y con su deseo de perfección le dan una lección a la historia.


* La palabra utilizada en el texto original para tierra es masculina.

Zainab al-Hosni, de 18 años, fue secuestrada, torturada y asesinada en una cárcel de Homs. Su madre encontró su cadáver desmembrado en una morgue, cuando buscaba el de su otro hijo Muhammad, también muerto bajo custodia.


Zainab al-Hosni: Primera mujer muerta bajo custodia

Texto original: Alarabiya
Fecha: 23/09/2011



Amnistía Nacional ha confirmado hoy viernes [23/09/2011] que la familia de la joven de 18 años Zainab al-Hosni, de la ciudad de Homs, ha encontrado por casualidad su cadáver en una morgue, al que habían acudido en busca del cuerpo de su hermano.*

El cadáver tenía la cabeza y los brazos cortados y la cara desollada, según un informe de la agencia Reuters. Amnistía ha declarado que probablemente sea la primera mujer que muere bajo custodia durante las revueltas en Siria.

La joven fue secuestrada el mes de julio por hombres presuntamente pertenecientes a las fuerzas de seguridad, en un intento de presionar a su hermano activista Muhammad Dib al-Hosni, para que este se entregara.

Las muertes de ambos eleva a 103 el número de casos de muerte bajo custodia registrados por la organización desde que arrancaran en Siria las revueltas populares contra el gobierno de Bashar al-Asad, en marzo del presente año.

Philip Luther, vicedirector de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África, ha dicho en un comunicado: “Si se confirma que Zainab se encontraba bajo custodia en el momento de su muerte, este será uno de los más graves casos de muerte bajo custodia con los que nos hemos encontrado”.
Luther ha añadido que “desde finales de agosto, la organización ha registrado 15 nuevas muertes en las que los cadáveres presentan marcas de golpes, disparos de bala y heridas de arma blanca, si bien el caso de Zainab es especialmente escandaloso”.

Muhammad al-Hosni, de 27 años, organizaba manifestaciones en Homs, ciudad clave en las protestas sirias. Tras tres días de detención, las fuerzas de seguridad llamaron a la madre de Muhammad para que recogiera su cadáver en un hospital militar.

El cuerpo presentaba signos de tortura, como moratones en la espalda y quemaduras de cigarro. La organización ha declarado que recibió disparos en su brazo y pierna derechos y en el pecho.
Su madre encontró por casualidad el cadáver de Zainab en el mismo hospital.

Según Aministía Internacional, al parecer la madre habría sido obligada a firmar un documento que decía que Muhammad y Zaynab habían sido secuestrados y asesinados a manos de bandas criminales armadas.

* En un vídeo colgado en youtube, disponible aquí con subtítulos en inglés en, el hermano de los mártires, Youssef Omar al-Hosni, aporta más detalles de lo sucedido.



lunes, 26 de septiembre de 2011

Estar en Homs...

Texto original: Kebreet
Autor: Bara' al-Aga
Fecha: 23/09/2011


  Imagen: Reuters

Un nuevo viernes, nuevos espíritus se elevan hacia el Creador y Homs, como de costumbre ocupa la escena:  la mayoría de las víctimas, la mayoría de los detenidos y la mayoría de los heridos son de Homs… 


Podéis imaginar cuántas familias han echado de menos a sus seres queridos a la hora del desayuno el viernes, cuántos niños han sido privados de la compañía de su padre durante la oración del viernes, cuántas madres han acariciado la tela de seda sobre su hijo muerto y han sentido su frialdad, encendiéndose en su corazón el fuego de la nostalgia. Podéis imaginar cuántas mujeres han dejado de sentir el roce de su esposo, cuántas lágrimas se han derramado, cuántos corazones se han roto, cuántas heridas han sangrado…
Cuántos… Cuántas…


Y si no conocéis bien Homs, leed lo que viene a continuación y dejad que vuestra imaginación recree las plazas y los lugares:
Estar en Homs significa caminar por los barrios y los callejones en busca de las frases que han escrito las uñas revolucionarias, frases que nadie puede borrar por mucho que lo intente.
Estar en Homs significa tener guardadas continuamente en tu maleta personal, unas gafas de sol y un pañuelo que te ayude a cubrirte la cara, pues la manifestación puede salir de al lado de tu casa en cualquier momento y debes participar.
Estar en Homs significa dormirse al son de los disparos y el sonido de los cañones para despertar con una lista interminable de víctimas y heridos.
Estar en Homs significa soñar con los caídos, conservar sus números del DNI y el pañuelo que utilizaron, y decorar las plazas con sus fotos.
Estar en Homs significa poner a las calles, los colegios y las plazas los nombres de las víctimas y significa que sus casas se conviertan en la meta a la que las manifestaciones se dirigen.,,
Estar en Homs significa ser manifestante, periodista, activista, médico de urgencias y cámara, y volver por la tarde a casa para ser padre, esposo y hermano…
Estar en Homs significa que las conversaciones entre hombres, las reuniones de mujeres, las canciones de los niños y los dibujos de los más pequeños sean revolucionarios.
Estar en Homs significa encontrar a una joven paseando por su casa, de ventana en ventana, esperando que el sonido de la manifestación se atenúe aquí y allá… Su corazón tembla de miedo ante la posibilidad de que la manifestación termine de forma sangrienta, pero pronto se le dibuja una sonrisa y su corazón reduce el ritmo cuando oye los gritos que hacen estremecer la tierra.
Estar en Homs significa renovar cada día el pacto que sostiene que no hay lugar para la desesperación y que la confianza en la victoria de Dios es más grande que los límites de la imaginación.
Estar en Homs significa comerse la revolución, soñar con ella, dormirse en ella y despertarse en ella.
Estar en Homs significa que la fiesta de fin de Ramadán no ha llegado aún y que Ramadán no ha terminado porque los ritos de este mes se siguen llevando a cabo: ayuno, ruegos a Dios, manifestaciones… Y los preparativos para la fiesta de fin de Ramadán siguen realizándose porque nuestra fiesta está a las puertas.
Por último, estar en Homs significa que la sonrisa tiene cabida a pesar de las heridas, que la vida es posible a pesar de la muerte y que la libertad está en camino y nosotros la vemos.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Nuevo objetivo: las escuelas

Texto original: publicado en varios grupos de Facebook.
Autor: Anónimo
Fecha: 25/09/2011

Una amiga me contó lo que le pasó el día que las fuerzas de seguridad y los shabbiha atacaron los colegios de Al-Qusur (Homs): “Mi hijo está en segundo curso de la E.S.O. en el colegio Haidar Qays del barrio de Al-Qusur. Decidí mandarlo a clase el martes por la mañana y, en prevención, le di un teléfono móvil por si sucedía algo. Una hora después, me llamó y me dijo ‘Mamá, ven a buscarme. Las fuerzas de seguridad están de camino, vienen a llevarse a los niños’”. La madre se apresuró a salir y, a la altura de la gasolinera que está de camino a Hama, comenzó a oír el sonido de los disparos. Entonces, su hijo la llamó de nuevo y le dijo: “Mamá, no vengas. Déjame morir solo, no quiero que te pase nada”. Siguió su camino sin saber, debido al intenso miedo que sentía, si sus pies la llevarían al colegio o no. Me juró que había visto con sus propios ojos a gente que se dirigía al mismo lugar: algunos iban descalzos y varias mujeres habían olvidado ponerse sus velos del pánico que sentían por sus hijos. Finalmente, llegó al colegio y vio a los familiares de los alumnos sacar a los niños sangrando. La gente se enfrentaba a los agentes de seguridad, que querían impedir que las familias entraran. Finalmente, consigiuió entrar y se encontró a su hijo cubierto de sangre, pero él se apresuró a aclararle que “No tengas miedo, Mamá, no me ha pasado nada, esta es la sangre de mi amigo, que estaba a mi lado cuando le dispararon”. Cuando preguntó qué había sucedido, se enteró de que el director del colegio había proporcionado a los servicios de seguridad una lista con los alumnos que se habían manifestado. Rápidamente, los servicios de seguridad se habían presentado en el colegio y los alumnos habían intentado escapar saltando los muros. Era entonces cuando los agentes de seguridad habían comenzado a disparar y las familias les habían desafiado gritando “Dios es grande”. Así se había terminado formando una especie de frente de guerra entre los alumnos y las famliias por un lado, y los agentes de seguridad y los shabbiha por otro. Tal situación dio como resultado la detención de 24 alumnos en la escuela de Haiday Qays y una limpieza a fondo del resto de colegios, de los que aún no se conoce el número de detenidos con exactitud…

jueves, 22 de septiembre de 2011

El músico Malek Jandali publica unas impactantes fotografías de sus padres tras recibir una paliza

Texto original: Asharq al-Awsat
Fecha: 22/09/2011

Los padres de Jandali tras la agresión sufrida

Londres – Al-Sharq al-Awsat

Las fotografías publicadas el martes por el artista sirio Malek Jandali en su página de Facebook, en las que se ve a sus padres de avanzada edad con la cara magullada a causa de una paliza, han causado gran impacto en el público. Los padres de Jandali fueron agredidos por los shabbiha* en el mes de julio.

Al pie de las fotos Jandali escribía “Estas son las fotos de mis queridos padres tras la brutal paliza que les dieron en su propia casa de Homs los shabbiha del régimen sirio, como represalia por mi interpretación de 'Watani Ana' y mi participación en la marcha de Washington por la libertad en apoyo al valiente pueblo sirio”

Jandali explicó a la cadena CNN que tres hombres engañaron a su padre Mahmud, de 73 años de edad, para que saliera de su casa haciéndole creer que se le requería para atender a un herido, y una vez en el exterior del domicilio lo ataron y le taparon la boca con cinta adhesiva. Así fue llevado a la planta superior de la casa, donde se encontraba su esposa Lina de 66 años tumbada en la cama. Según el informe de la CNN: “Los tres hombres le rompieron los dientes a la madre y golpearon al padre. Después los encerraron en el baño y destrozaron la casa, según declaró su hijo. Tras abandonar los agresores el domicilio, el padre, que conservaba su teléfono móvil, llamó a sus familiares [...]” Al parecer la madre de Jandali salió peor parada de la agresión, pues además de los dientes rotos sufrió una hemorragia en el ojo y hubo que ponerle ocho puntos en la cara.

Por su parte, el Comité Sirio por los Derechos Humanos declaró en un comunicado que “los padres del pianista y compositor Malek Jandali, que se declaró a favor de los movimientos de protesta en Siria, fueron agredidos en su casa a manos de los shabbiha por profesar simpatía hacia su hijo, que apoya a la revolución.”

* Término empleado en Siria para designar a las milicias paramilitares del régimen sirio.

martes, 20 de septiembre de 2011

La larga noche siria

Texto original: Al-Quds al-Arabi 
Fecha: 19/09/2011
Autor: Elias Khoury



Seis meses después del estallido de la revuelta siria y seis meses después de que se iniciara el flujo constante de sacrificios que han ofrecido los hijos e hijas del pueblo sirio, debemos hacer a las fuerzas políticas de  la oposición siria la una petición que hemos estado postergando. 


Mi pregunta surge de una realidad que todos conocemos, a saber, que la revuelta siria, como el resto de revueltas árabes no ha sido resultado de la acumulación del trabajo de los grupos de la oposición, pues a ellos, como al régimen dictatorial, les ha sorprendido la revuelta. La revolución vino de una conciencia que se conformó en un lugar profundo de la razón y la esencia del pueblo. Este lugar ya no puede soportar o comprender las razones para que la terrible dictadura se haya mantenido durante más de cuatro décadas. 

Este lugar no está ligado de ninguna manera al género de las discusiones políticas en las que los regímenes son diestros y a las que han logrado arrastrar a la oposición. Estas discusiones parecen haber olvidado que la dignidad del ser humano ha sido destruida y sostienen que la dictadura debe mantenerse para evitar el colapso de la “resistencia”, para que las corrientes fundamentalistas takfiríes [1] no se hagan con el poder, o bien para evitar una guerra civil sectaria.


Los jóvenes de las revoluciones árabes optaron por las peticiones básicas e hicieron de las obviedades de la vida lemas para sus revoluciones: comenzaron con la libertad y la dignidad y anunciaron que los sistemas dictatoriales que habían asfixiado a las sociedades hasta destruirlas debían desmoronarse, como primera condición para comenzar a discutir sobre el futuro. Sin embargo, las revoluciones árabes no han venido de la nada, sino que los sacrificios de varias generaciones de intelectuales y opositores y la valentía de los que se opusieron a la tiranía y la injusticia, enfrentándose a la muerte, la cárcel y el exilio y conformando los antecedentes sobre los que se erigió una nueva generación de luchadores, son el horizonte de la libertad que se construyó con sangre. Esto nos lleva a una realidad que no puede obviarse: la existencia de un gran vacío político que las conferencias que se celebran dentro y fuera de Siria y los comités que se forman de manera urgente no pueden llenar. La realidad del movimiento político indica que los partidos de la oposición y sus fuerzas, dentro y fuera, no pueden hacerse cargo de la dirección del movimiento popular, una explosión social sin precedentes.


Estos partidos y fuerzas, como resultado de la represión salvaje de la que han sido víctima durante décadas, no están preparadas para dirigir este tipo de movimientos, además de que carecen de los instrumentos mentales y organizativos necesarios para dirigir una revolución popular que ha estado expuesta a los más terribles y salvajes métodos de represión.


Por otro lado, la revolución siria ha elegido su propia manera de organizarse, lo que los luchadores y luchadoras han llamado “coordinadoras”. Y a pesar de que este sistema de organización no parece claro para los que siguen los hechos o empatizan con la causa desde lejos, este sistema popular ha probado su capacidad de dirigir el movimiento y organizar manifestaciones en las más difíciles condiciones por las que puede pasar una revolución.


Lo que está viviendo Siria no es represión, es una serie de terror sin precedentes, donde se reúnen el asesinato, la tortura y los castigos colectivos, mientras se camufla el crimen utilizando un compuesto desorientador que ha decidido que los manifestantes y los que protestan son bandas armadas.


En esta terrorífica atmósfera, la perseverancia del pueblo y la insistencia en enfrentarse al aparato de la muerte con gritos en pro de la libertad deben maravillarnos a todos. El pueblo sirio ha demostrado en su revuelta que es el más valiente y que merece su papel en la vanguardia del mundo árabe con creces.


Ahora bien, las proezas no deben ocultar una realidad que ha comenzado a suponer una carga para la revolución, y no me refiero a los activistas sirios que se mueven por el mundo para apoyar a la revolución, pues ello constituye un derecho y un deber. No obstante, me permito llamar la atención sobre el hecho de que ha de existir una separación clara entre el apoyo a la revolución y su liderazgo. El liderazgo de la revolución no puede caer en paracaídas, sino que es resultado de una acumulación llevada a cabo por el pueblo a través de las formas de organización que ha hecho emerger. Nadie tiene derecho a imponer su liderazgo desde fuera en nombre del apoyo a la revolución.


En otras palabras, lo que sucede en el plano organizativo fuera de Siria no está del todo madurado y, por tanto, es incapaz de crear una formación que conduzca la revolución y la represente. Es necesario volver a la base de la revolución y trabajar desde ella para definir una referencia política y moral.


El primer paso debe ser la creación de esa referencia, para que se convierta en un marco en el que interaccionen las coordinadoras como paso previo a la creación de una formación política cuya función ha de ser conducir a Siria de la dictadura a la democracia.


Nuestros amigos dentro y fuera de Siria saben que la referencia de esta revuelta está en Siria y que lo que se pide es que se dejen a un lado las viejas diferencias para establecer un programa con pasos claros, que comience con el punto de consenso nacional, que es  la caída del régimen dictatorial, y defina las características de la etapa de transición hacia la democracia.


Esta etapa es totalmente nueva y la incapacidad de los símbolos de la oposición de comprender la realidad de que las peticiones del pasado pertenecen a una etapa anterior que no volverá significa una única cosa: dejar a la revolución siria en la oscuridad de lo desconocido.


La conformación de esta referencia, entendida como parte integrante de las coordinadoras de la revolución siria, permite forjar una interrelación saludable con los distintos liderazgos del exterior. Ello con el fin de construir un marco en el que insertar un Comité Nacional Sirio, cuyo papel será la obtención de apoyos y la creación de fuentes que garanticen la continuidad de la revuelta hasta que caiga el régimen.


Los jóvenes de la revuelta siria saben que esta larga noche siria no se aclarará con rapidez [2] y que ante ellos hay arduas tareas y grandes sacrificios, pero saben también que no hay vuelta atrás y que no hay otra opción que enfrentarse a la oscuridad con perseverancia, desafiantes y optimistas. La revolución no espera a nadie, los líderes democráticos sirios deben comprender que la historia no espera y que hoy deben conformar una referencia moral y política que colabore en la construcción del horizonte del cambio.

[1] Takfirí se refiere a una corriente dentro del amplio abanico de movimientos islamistas que considera que todo el que, a su juicio, no es buen musulmán, ha de ser considerado infiel (káfir).
[2] El autor hace referencia a un poema del tunecino Abu-l-Qasim al-Shabbi de principios del siglo XX en el que llamaba a los pueblos a luchar por su libertad.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Damasco durante el viernes de “La muerte y no la humillación”: "Nuestra Siria está bien""

Texto original: Al-Quds Al-Arabi

Autor: Zaina Erhaim [1]

Fecha:  15/09/2011




Suena su teléfono: “Hola, puedo conseguirte setenta copias del libro, en papel de buena calidad y podrás leerlo durante dos semanas”. Termina la llamada y me traduce el mensaje: “Necesitan ayudas para las familias de los detenidos y las víctimas en Berze y Qabun, y tengo setenta cajas de alimentos. Cada una puede durarle a una familia dos semanas”.


Otra llamada: “Tenemos que llevar a cabo la operación del niño rápido, Abu Nabil, su operación es prioritaria, después de ello, nos pondremos a organizar lo de las medicinas de su madre”. Cuelga y explica de nuevo: “Es un manifestante que siempre está en primera fila y, tras resultar herido, los shabihha irrumpieron en su casa para pulverizar sus huesos. Hemos reunido el dinero suficiente para pagar los costes de su operación y estamos intentando ingresarle en un hospital con la excusa de que ha sufrido un accidente de coche para que no lo detengan. Las medicinas de la madre de Nabil son un pedido de bolsas de sangre y productos médicos que tenemos que hacer llegar a Duma”.


Mientras se suceden las llamadas,  maldice a los tiranos que han convertido el curar a los enfermos y el contrabando de alimentos para hacérsela llegar a sus familias sitiadas en un motivo de acusación. Amiga mía, que se ha puesto a sí misma el nombre de Umm Yosef, rezaré siempre por esa cruz que cuelga de la radio de tu coche y por la humanidad que brilla en tu rostro. Umm Yosef vive en un astro que ha denominado “La vida” sobre el que se elevan los gritos por la libertad y sus partidarios, no descansa… Ese astro lo cultivan los manifestantes, los activistas y médicos humanos que han reunido ayudas para las familias de las víctimas y los detenidos, cada día con más amor.

Este astro de mis amigos comparte la constelación de Damasco con el astro de “Las esculturas” en el que se mueven cuerpos de yeso, sin espíritu, que se ríen, pasan noches en vela, hacen fiestas y llenan los salones de belleza y los clubes nocturnos mientras las tumbas de Damasco y Al-Guta están a rebosar de víctimas.
Un régimen complicado conduce estos astros en Damasco valiéndose de los astros de los dolientes silenciosos y el astro de los Shabihha que visité durante el viernes de “La muerte y no la humillación” en el barrio del Maydan de Damasco. 

Cientos de shabihha con uniformes kaki y algunos vestidos de civiles llevaban garrotes y bastones verdes (tal vez eléctricos) y cuchillos. Estaban esperando bajo el puente sur de la circunvalación, tras la mezquita de Al-Hasan, en un pequeño parque que habían ocupado por completo. El sheij Karim Rayih se retrasó con su sermón del viernes y las mujeres comenzaron a dar vueltas por los balcones yendo y viniendo, buscando algo que explicara su retraso.

Una mujer de cincuenta años los esperaba en la puerta de la mezquita con un cártel en la mano que decía: “Los libres de Siria dan la enhorabuena a los rebeldes libios” y nada más salir los que estaban rezando, su voz se difuminó entre las de ellos, que se elevaron repitiendo “Dios es grande”, para terminar diciendo “El pueblo quiere ejecutar al presidente” y “El pueblo sirio levanta sus manos para decir que no queremos a Bashar”.
Los shabbiha salieron de sus escondites y formaron un muro que separaba la zona de las calles principales, impidiendo así que las manifestaciones de distintas mezquitas terminaran convergiendo entre ellas. Corrían en todas direcciones como locos, gritando palabras sin sentido de las que no entendí ni la mitad.

La manifestación se divide en manifestaciones al haber sido dispersadas, pero los gritos siguen inundando el cielo del Maydan. Entonces llegan los gases lagcrimógenos, que se lanzan desde distintos puntos y en un abrir y cerrar de ojos, los manifestantes desaparecen. Tres muchachas con velos blancas cubriéndoles el rostro gritaba al unísono con una de las manifestaciones pequeñas. Nada más atacar los shabbiha, se meten en un edificio.

Cebollas, botellas de gaseosa y botellas de agua son lanzadas desde los balcones sobre los shabbiha para dificultar su movilidad y para que los manifestantes las utilicen para lavarse los ojos, que se han visto afectados por el ardiente gas. Desde detrás de las nubes blancas, que huelen a quemado, se me aparece un joven guapo que lleva un jersey morado. 

Estaba parado solo, junto al borde del jardín en el que se habían reunido los shabbiha y gritaba con la voz de diez hombres “Libertad para la eternidad, aunque te pese, Asad”. Ello le supuso compartir con sus amigos a los shabihha.
Y a pesar de que ese viernes fue “uno de los días menos violentos del Maydan, pues no murió nadie, sino que solo hubo detenciones (a la entrada de la mezquita Al-Hasan solamente unas cincuenta personas) como todos los viernes”, la cercanía física a los shabbiha me destrozó el alma. Sí, sé que son personas de carne y hueso, pero me sorprendí por todo: por el rencor y la vileza con la que golpeaban a personas de las que no conocían más que su voz libre que gritaba en pro de una Siria más bella, sin palos ni garrotes.

Si tuviera que elegir entre las balas que se nos dispararon en Duma y los garrotes que llovían en el Maydan, habría preferido las balas, para morir lejos de las bestias: “Duma y Al-Qussaa son uno”
Entre Duma y las balas hay una relación que dura ya seis meses, pero las balas “son normales y no dan miedo”, como insite Umm Ibada mientras sonríe. Es una idea que guardé en mi pequeña memoria, pero que será borrada ante las eppoeyas que inmortalizarán ese viaje a la ciudad de la libertad. Duma, la zona que durante los siete años que vioví en Damasco jamás se me ocurrió visitar, hizo bailar en mi oído una melodía irresistible cuando mi amiga Umm Yosef me dijo que iríamos a verlo por la tarde.

Todo el mundo llegó antes de la hora prevista: seis chicas y nueve chicos entre los que se encontraba un chico de Duma que nos acompañó durante todo el camino para escoger qué caminos eran los que debíamos tomar para evitar las barreras. Llegamos a Duma. Intenté buscar el miedo en mi interior para sorprenderme con su amplia ausencia: ni un atisbo de miedo en mi corazón, no por mi valentía, sino por mi confianza en que estaba bajo la protección de mi familia en esa zona, una zona que jamás había visitado y en la que no conocía a nadie.

Nuestro amigo de Duma nos condujo por un atajo que nos llevó al centro de la manifestación justo a la línea que divide a hombres y mujeres. Me paré, o caminé tal vez, o simplemente corrí, no sé. Lo que sé es que mi corazón bailaba al ritmo del tambor que tocaba una niña esbelta que dirigía la manifestación. En la Duma de la libertad, tuve mi tercera cita con el llanto: mujeres con telas que les tapaban la cara nos llevaron con ellas para participar en la movilización después de entregarnos banderas de Siria para que las lleváramos, y otras para cubrirnos de las cámaras y las lentes. Ahí estábamos, en mitad de la manifestación. Tardé varios gritos en comprender lo que pasaba, porque yo no los seguía y gritaba sola “El pueblo quiere derrocar al régimen”. Entonces, una de ellas me dio un golpe en el hombro regañándome. “¿El régimen de quién, querida? Tenemos una banda”. Le pedí perdón con un único grito con el que apagar el fuego de mi interior que llevaba encendido cinco meses durante los que estuve muerta ante la pantalla del ordenador a través de la cual emitían la vida en cada manifestación. Y me perdonó.

Una niña organizaba  la manifestación en coordinación con algunos hombres que nos rodeaban por miedo a una “traición de la seguridad”. Otra nos empujó a nosotras seis a encabezar la marcha después de darnos velas. Nada más apagarse la llama de la mía, una de ellas la encendió de nuevo. Nuestras miradas se encuentran, sonreímos y después seguimos gritando.

Mientras estaba entregada a los gritos durante mi primera manifestación, una de ellas me agarró la mano y me indicó que leyera la bienvenida que nos habían preparado. Dirigí mi mirada hacia las señoras que caminaban detrás de nosotros  y entonces vi una pancarta que decía: “La coordinadora de Mujeres de la Duma libre da la bienvenida a los libres de Al-Qussaa” y comenzaron a gritar: “Al-Qussaa, Duma está contigo hasta la muerte” y “Uno, uno, uno… Al-Qussaa y Duma son uno”. Mientras decía eso, mis amigas (después descubrí que, efectivamente, eran de Duma) lloraban a Al-Qussaa, al que el régimen había tomado como sede de sus fiestas de baile sobre la sangre de las víctimas. 

Me dijeron que nos habíamos estado manifestando durante cuarenta minutos, caminamos por la calle principal mientras las aceras se llenaban de gente que observaba. A algunos los ojos se les inundaban de amor y de estima mientras los ojos de otros se mantenían fríamente desnudos. Nuestros gritos fueron interrumpidos por el ruido de las balas, que vino acompañado de un corte total de la electricidad en toda la zona. Los hombres corrieron hacia nosotras y en unos instantes nos convertimos en núcleos rodeados por muchas órbitas. Gritaron: “Escondeos ahora y escondez las banderas”. Una niña que irradiaba astucia me susurró al oído: “Sí, la bandera siria es motivo de acusación si la imagen del señorito no está en ella”. Nos quedamos paradas mientras gritábamos: “No tenemos miedo… Dios está con nosotros”. Los hombres se enfadaron, pero después se tranquilizaron y nos rogaron que dispersáramos la manifestación porque los servicios de seguridad estaban  ya en el cruce. Mientras las mujeres discutían por quién nos hospedaría, Abu Ahmad nos recogió y nos llevó en su coche a su casa.

Las bellas hijas de Umm Ahmad nos ofrecieron agua y zumo con sus sonrisas repletas de vida y una de ellas se presentó diciendo: “Soy la mujer buscada más joven en Duma”, Umm Ahmad dijo riendo: “Gracias a Dios” y añadió, esta vez con seriedad: “Si los shabbiha entran en la casa, no tengáis miedo, no se acercarán a la habitación de las mujeres”. Cuando vio nuestras caras de asombro, añadió: “Esta casa ha sido destrozada y asaltada cuatro veces. Es algo normal. No tengáis miedo”. 

Me sentía como una niña nueva en clase, apuntando todo lo que veía. A mi izquierda estaba sentada una bella joven que estaba contando a Umm Ibada cómo había participado en la manifestación de Al-Qaymariyya. “Imagínate, dijeron que era una salafista ar’uri[2]  y resulta que soy cristiana y de Al-Qussaa”. Umm Ibada los insulta y pide a Dios que no les favorezca en nada. Entonces, la joven la interrumpe: “Señora, yo soy cristiana. Quiero libertad y que caiga el régimen”.

En ese instante, el dicho “Siria está bien” dejó de estar ligado a él (al régimen) para pasar a estar ligado a ellos (el pueblo). La "Siria del pueblo" está bien y, recordar esa frase, una vil mentira usada por el régimen, les hacía sonreír en vez de enfadarse.
.
Estas páginas no bastan para dibujar el calor de aquella noche ni la pureza de nuestra reunión de mujeres revolucionarias a la luz de las velas con ese calor asfixiante que se convirtió en fresco y apacible para las mujeres de  Al-Qussaa y Duma y, para mí, que estaba entre ellas “por error” (porque no era mi lugar) era el más saludable del mundo.

Mi lugar es Idleb, ciudad a la que viajaré mañana, escondida en un velo blanco que jamás he llevado, para cubrir mi rostro dejando sólo los ojos al descubierto para que se beban el nuevo Idleb, calle a calle, libertad a libertad.

[1] Escritora siria
[2] El Sheij al-Ar'ur es un conocido ulema salafí de Siria que, durante los actuales acontecimientos, ha mantenido posturas algo contradictorias.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Muerte en Venecia

Texto original: Al-Hayat
Fecha: 12/09/2011
Autor: Usama Muhammad[1]
 
Este texto fue leído en el Festival de Cine de Venecia, en el seminario "El cine y los Derechos Humanos" en el que participaron cineastas de todo el mundo.

Imagen: Mana Neyestani

Para poder leer los nombres de las víctimas sirias, teníamos que comenzar con una fiesta de inauguración, ya que la inauguración de una “fiesta” ha estado matando a los manifestantes pacíficos “permanentemente” y sin descanso.

La masacre convierte a las víctimas en números y se traga sus sentimientos. Los sentimientos son mágicos: la materia no se puede abarcar en los periódicos ni en los foros. Las últimas sensaciones al despedir la vida de los hijos… La última taza de café… La adrenalina, el último grito por la libertad... Después, el instante en que la bala atraviesa el corazón. Ese es un momento secreto y grandioso que las víctimas ceden a la imaginación humana, que lo guarda en un depósito.

Temo que mi profesión acabe siendo dar discursos sobre el asesinato de sirios en los festivales. Temo que penséis que soy valiente porque estoy aquí subido a la tarima, tengo miedo de mi sonrisa y de mi ceño fruncido. Tengo miedo de mi connivencia con vosotros sobre el hecho de que el cine que he producido es el que me ha hecho situarme detrás de este micrófono.
Ha sido la sangre de los civiles sirios la que ha hecho que yo esté aquí presente, y aquí estoy, presentando una película en vivo producida por el asesino y su víctima.

Todo se repite: muerte y tortura, muerte y tortura… “Sólo las víctimas son nuevas”.
Así viene uno a la vida y así la abandona. Una nueva persona, en singular. La víctima siria X después de los tres mil anteriores hace que hoy la idea de los Derechos Humanos sea más perseverante y despierte al político de su sueño hipócrita. La idea de los Derechos Humanos está sitiada.

Las ciudades están sitiadas, los hospitales están sitiados, los callejones son salas donde se tratan las urgencias, las aceras sirven para proporcionar cuidados intensivos. Hipócrates ha muerto bajo tortura, vestido con la camisa blanca de un médico sirio que juró su profesión y asistió a los heridos, siendo después arrestado y torturado. 

Entonces Hipócrates lloró. El agente de seguridad secuestró al médico que estaba junto al herido, y también al herido que estaba junto al médico. El herido es un manifestante pacífico que está totalmente desnudo, tan sólo le cubren dos balas a la altura de la cintura. Un agente de seguridad no disfruta de un dolor que él no ha creado: las dos balas no las considera signos de tortura, las ve como un tatuaje antiguo, como si el manifestante hubiera nacido con dos balazos y sangrando. “Naturaleza muerta”. Los agentes de seguridad golpean la “naturaleza”, la naturaleza muere, y ríe y mata. Ríe como en el cine vil y directo.

Existen el cine realista, el surrealista, el del absurdo y el poético.

1. Toma general-Amanecer: Cien botellas de agua fría sobre el asfalto entre ambas aceras. Junto a cada botella hay una flor. En el fondo, tras las botellas y las rosas, out of focus, hay cien hombres y cien fusiles entre las mismas aceras. La distancia que separa los objetivos de las botellas está libre. Una voz camina a través del agua y las flores para decir a los soldados: “Somos hermanos, queremos libertad, no nos matéis”.

2. Agencia de noticias Sham-toma intermedia de televisión: Un cargo oficial describe a los manifestantes como grupos armados.

3. Agencia de noticias Counter Sham-Imagen completa y general: Cien mil manifestantes gritan “Mentiroso, mentiroso, mentiroso”.

4. Toma intermedia: La cámara está detrás del hombro del francotirador. Carga, silencio, “pam, pam”,… Mira al objetivo: “Jajajaja”, y levanta su dedo índice y corazón en señal de victoria.

5. Toma general desde arriba: Es de día y brilla el sol. Una plaza de cemento en blanco y negro. Un hombre con una camisa blanca cruza los límites de la imagen. Su sombra le precede. Blanco y negro. Balas. El hombre cae sobre su sombra, blanco y negro. Corte. 

6. Cámara estática-móvil: Una sombra nada sobre el asfalto. La sombra llega al cuerpo del hombre e impide que le dé el sol. El color rojo comienza a salir del orificio de la bala derramándose sobre el cuepo en blanco y negro: la víctima.

7. Toma general-de noche: Miles de personas pasan por debajo del objetivo en dirección a lo más profundo de un barrio pobre, cantando: “Qué bella es la libertad”. De pronto, un folio DIN A-4, como este que estoy leyendo, aparece ante el objetivo con el siguiente mensaje: “La gente de Jobar exige a la comunidad internacional que proteja a los manifestantes 9-9-2011”. El folio recuerda a las descripciones de imágenes del cine mudo. El folio no describe la escena, sino que dice lo que viene antes y después, sugiere el escenario anterior. El mensaje está escrito a mano.

Sí, proteger a los manifestantes, pero ¿cómo? Quien sostiene el folio no lo sabe, yo tampoco lo sé.

Hace meses que los cineastas sirios lanzaron su petición de que se detuviera la matanza de manifestantes desarmados. Hace seis meses que se dispara a los manifestantes: el festejo de inauguración continúa. Los asesinatos continúan y también los funerales. Se dispara contra los funerales, se los mata. El clima de humanidad es asesinado y los funerales crecen. Un funeral sirio supone una manifestación y una matanza.

Estamos en un tiempo de salvajismo que muerde al tiempo de la humanidad.
Miles de sirios han desaparecido bajo tierra agujereados con balas. Aquí también, bajo tierra, descubrió la humanidad el primer alfabeto. Con cada una de sus letras comienzan sus nombres. Para decirlos, necesitamos miles de años, años que constituyen su memoria y sus recuerdos.

La comunidad internacional no puede devolvérles la vida. Con sus letras, comienzan miles de nombres de detenidos. Aquí estoy yo hablando de miles, “números”: esa es la astucia del asesino en la matanza de los Derechos Humanos.

Los detenidos sirios son secuestrados en las calles, las manifestaciones, las casas y los hospitales. Puede que no regresen o que regresen mañana muertos bajo una tortura rápida. Fast food salvaje.

El compás del tiempo se ahoga entre nombres.Ayer fue detenido Yahiya Yarbayi, el chico al que se le ocurrió representar el carácter pacífico de la revuelta con las flores y el agua en Dariya. Se marchó y no ha vuelto. ¿Regresará vivo?

También están Amer Matar, Jouan Ahu, Hanadi Salhuta, Omar al-As’ad y Tareq Abd al-Hajj, esos pacifistas amantes de Tarkovski[2] y Visconti[3], ¿volveran vivos? Y el abogado Nayati Tayyara...

Y Shadi Abu Fajr, protagonista de “Paraíso sirio”[4], cuyo padre trabajaba en la fábrica de revelado cinematográfico y murió de cáncer. Los fotogramas revelados transmitieron a su hijo dos enfermedades: el cine y la libertad. Shadi fue  secuetrado hace dos meses. ¿Sigue vivo? No lo creo. Queremos a Shadi entre nosotros. La Cruz Roja no lo encontró en medio del escenario de ciencia ficción de las cárceles y las celdas provistas de internet y ordenadores. Nadie preguntó por él. 

Ayer pregunté a mi amigo de Damasco: "¿Cómo ves la situación?"
Dijo: “Libertad”.
Y añadió: “Las imágenes que vemos de asesinatos son reales y el criminal se siente orgulloso de su imagen como tal.
Llanto.
Llanto.
Llanto.
Miles de madres preguntan: '¿Dónde está mi hijo?'
Los sirios no piden ayuda para sí mismos, la piden para el resto de pueblos, para ayudarles a recuperar su humanidad".

Cuando no comenté su respuesta, me dijo: “¿Dónde estás? ¿Has salido?”

“Estoy en Venecia”.

Los sirios no piden ser protegidos de la muerte para salvarse ellos únicamente. Si fuera al contrario, no se dirigirían a ella en las manifestaciones. Piden protección humanitaria, piden a la comunidad internacional que proteja al ser humano, al menos mediante envío de comisiones de observadores, y una prensa que presencie su muerte y su libertad...

La imaginación del pueblo sirio es un nuevo abecedario inteligente, mágico e irónico que pide protección.

[1] Cineasta sirio.
[2] Andrei Tarkovski, directo de cine ruso (1932-1386).
[3] Luchino Visconti, dierctor de cine italiano (1906-1976).
[4] El autor hace referencia a la película italiana Cinema Paradiso.

domingo, 11 de septiembre de 2011

El intenso dolor sirio

Texto original: Al-Quds al-Arabi
Fecha: 05/09/2011
Autor: Elias Khoury



-1-
¿Acaso el objetivo de esta horrible masacre en Siria es que nos acostumbremos a la muerte abstrayendo la imagen de la víctima del dolor que padece?

No quiero escribir sobre política porque lo que hoy sucede está por delante de la política y sobrepasa toda discusión sobre el futuro del régimen o la historia del rechazo a la injerencia y las reformas. Lo que está sucediendo supone un desprecio de la dignidad de la víctima, un desprecio de su dolor y una destrucción de la imagen del ser humano que hay en nosotros.

La política ha tocado fondo y desde el fondo, la autoridad se comporta como una bestia depredadora. Una bestia que atemoriza y teme a aquellos a los que ha atemorizado, que mata y se suicida sacrificando consigo al país y destruyendo a su paso todos los valores que hacen posible vivir la vida.

Hoy no veo más que terror y destrucción: la sangre cubre la visión y la muerte se extiende por cada rincón mientras el aparato represivo lo deja todo hecho añicos. Es el momento de reflexionar sobre este estado de decadencia al que ha llegado el poder. Un poder que acaba con todo, un poder al que le dan náuseas las víctimas y él mismo, un poder que se crece en su insignificancia y se sube a la ola de sangre derramada mientras el crimen sale a borbotones de su interior.

Y aquí llega la gran pregunta que han lanzado las revueltas árabes. Es la pregunta del polvo, la pregunta de lo primero y lo último de la creación, la pregunta de las víctimas a la muerte y la pregunta de los muertos a los vivos. La pregunta del significado del que los regímenes de la dictadura durante su largo mandato han abusado antes de oscilar los significados bajo los zapatos de los asesinos.

-2-
Cuando uno ve lo que está sucediendo, siente que está expuesto ante el flujo de las imágenes de los muertos. Lo que está sucediendo, sin lugar a dudas, es una verdadera masacre. Los cuerpos de los niños los deforman antes o después de asesinarlos, a los jóvenes los humillan antes o después de asesinarlos, las balas explotan en los cuerpos y los asesinos ocupan el tiempo para matar el tiempo.

Tanques sin ojos, ojos cegados ante la muerte, un cielo pesado como el plomo, casas que agonizan en el vacío del saqueo y un grito… Cerramos los ojos para dormir, oímos un aullido que sale de lejos de nuestros corazones, una tristeza que brota desde lo más profundo de nuestro interior nos golpea y terminamos sintiendo algo parecido al aturdimiento de los muertos en el momento de su muerte. 

-3-
 ¿Cómo puede el régimen seguir con el juego del derramamiento de sangre sin que nada lo pare? ¿Dónde, por qué y cómo se domestican los sentimientos humanos para que el estímulo de la sangre, el rey de los instintos, acabe por convertirse en el único motor que mueve al poder a actuar?

El dictador no solo está ciego, también está sordo. Se convierte en todos para comportarse como si no fuera nadie, no ve más que su imagen. A su alrededor, el vacío se llena de él y una sensación de que él es el único señor, un señor que no necesita ni derecho ni legitimidad, porque él es la verdad absoluta, se apodera de él. Su absolutismo viene de su fuerza y su fuerza la saca del miedo de los demás. Es un temeroso que atemoriza y un señor al que domina la sensación de que está sentado sobre el resto del mundo porque él es el único ser humano. Los que están a su alrededor y bajo él son esclavos de su voluntad y su existencia se la deben solo a él.

El dictador es un poderoso que no escucha, un ser que se las da de Dios y no ve, una bestia insaciable cuya sed es infinita. Por eso, todo dictador está dominado por la histeria del poder, la locura de la grandeza y el miedo de todo. Estos mismos sentimientos y deseos los adoptan todos los miembros del aparato represivo, desde los más altos cargos hasta los más bajos.

El shabbih también da miedo y lo tiene. Se vale de su miedo para atemorizar, se apodera de los cuerpos y las almas, mata a la gente con el espíritu del cazador que se excita con la sangre de la presa y se embriaga con el espasmo de la muerte. Es un pequeño dictador que pisotea los rostros y los cuellos y siente el cansancio del vencedor y el placer del violador. Y por encima de él viene “el señor” que le pisotea a él con su zapato, mientras vemos otro zapato, que pertenece al que es “más señor que él”, sobre su cabeza. Y así se van amontonando los zapatos sobre las cabezas formando una pirámide de represión, humillación y violación.

-4-
El exterminio no llegó con la revuelta siria que ya ha cumplido su sexto mes. La revuelta fue una reacción tardía al régimen del exterminio que comenzó hace cuatro décadas y del que los sirios y las sirias han sido continuas víctimas. El exterminio es un sistema que ha tomado de los mamelucos y de los jenízaros la mentalidad de separarse de la sociedad como un medio para aplastarla, que ha aprendido de los regímenes totalitarios su pretensión de que la dictadura es un medio para el progreso social, y que ha copiado de la ideología nacionalista la declamación sobre el enfrentamiento con el enemigo israelí.

El resultado de estas cuatro décadas ha sido horrible: la república acabó convertida en una república hereditaria, el lema del progreso se convirtió en un mero eslogan para extender el retraso y el discurso sobre el enemigo se tornó un método para apoyar la ocupación.

La nación terminó cuando el ciudadano fue asesinado, la sociedad se desintegró cuando la simple represión se convirtió en el único medio de control social y las ciudades y pueblos se convirtieron en cárceles cercadas por el miedo, el terror y el sentimiento de insignificancia.

El exterminio se convirtió en la regla y el régimen se convirtió en una fiesta de enmascaramiento de la muerte, donde la mafia económico-militar ocupó todos y cada uno de los lugares, quedando el gobierno convertido en un asunto interno de familia. Con esto, la familia gobernante se erigió como sustituta de la nación.

-5-
La gran revolución siria ha echado abajo el umbral del dolor, esa es la gran virtud del flujo de manifestaciones teñidas de la sangre de las víctimas y los caídos. Los sirios y las sirias, con sus manos desnudas, han golpeado los muros de la gran cárcel y su grito se ha elevado desafiante. Nada les frena, ni las balas ni la cárcel. Es como si estuviéramos ante una de esas maravillas que los pueblos producen cuando deciden cambiar el rumbo de la historia.

Seis meses lleva el pueblo golpeando mientras la sangre inunda las calles y la voz de las víctimas llena el cielo del Oriente árabe. Seis meses durante los que los sirios y las sirias han dibujado un horizonte humano cuyo único título es la dignidad del individuo y el derecho del pueblo a la libertad.

Seis meses llevan los sirios marchando hacia la muerte con pasos firmes y rostros iluminados, como si fueran las víctimas de un sacrificio en aras de libertad,  víctimas que bendicen el suelo de la nación con su sangre y pintan el horizonte de los árabes con su voluntad, con su dolor y con el sufrimiento de su espíritu, que sale de las uñas que la muerte ha petrificado.

Seis meses llevan los muros de la cárcel resquebrajándose con sus gritos. Sin embargo, el instrumento ciego de la muerte se ha vuelto aún más ciego y salvaje, adentrándose más y más en la dinámica de la sangre, la muerte y el exterminio.

Es este intenso dolor que brota de la voluntad de un pueblo que crea vida ante el que los árabes se arrodillan, redescubriendo que Damasco es su corazón, un corazón que late con libertad. Y con eso, comprenden que tanta sangre siria se sacrifica por la dignidad humana y recupera las naciones del fondo del estómago de la ballena del despotismo.