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sábado, 28 de abril de 2012

Hazim Nahar sobre el ESL, la intervención y la protección de los civiles


Un investigador y activista opositor sirio considera que cualquier visión que se plantee para solucionar la crisis en Siria que no incluya en su agenda la cuestión del Ejército Libre es una “visión incompleta”. Insiste además en que “el régimen con su política ha empujado hacia la intervención extranjera” y advierte de la necesidad de que la oposición dirija dicha intervención “con sabiduría”, resaltando la importancia de separar entre la soberanía nacional y la soberanía del régimen.

Texto original: ADNKronos

Fecha: 27/04/2012



Según el portavoz de la Plataforma Democrática Siria, el opositor Hazim Nahar, “aspirábamos a que el ejército sirio adoptara una postura similar a la adoptada por los ejércitos egipcio y tunecino, pero eso no ha sucedido. Así, es natural que haya algunas deserciones y que, con el paso del tiempo, la continuación de la revolución y el mantenimiento de la violencia del régimen contra los sirios, los desertores se acaben reuniendo para coordinarse y cooperar, conformando un ejército reducido de desertores y algunos civiles víctimas de la violencia del régimen”.

No obstante: “No se puede hablar hoy de un Ejército Libre como si fuera un ejército de rasgos perfectamente delimitados, pues, a pesar de que incluye a los desertores que se negaron a disparar contra su gente en las manifestaciones, la mayoría de los que lo conforman son civiles que finalmente tomaron las armas tras un año completo de violencia sin precedentes”.

Al-Nahar advierte de que se trata de un tema sensible y considera que “hoy puede decirse que cualquier visión que no incluya la cuestión de cómo tratar con el Ejército Sirio Libre en su agenda es una visión incompleta. El hecho de que este ejército se haya convertido en una realidad, nos guste o no, exige que se diseñe un plan para tratar con él. Claramente, poner unos parámetros a este ejército y al proceso de militarización se ha convertido en algo extremadamente necesario”.

Además, señala la necesidad de tener en cuenta cinco cuestiones básicas: “La primera es la necesitad de que el ejército que se pueda conformar o cualquier otra parte armada trabaje bajo un único paraguas político, de rasgos definidos y con una visión para la Siria del futuro. A ello ha de comprometerse hoy y durante el proceso de transición hasta que se pueda comenzar a trabajar en su reconstrucción y en la de la institución militar”. “En segundo lugar, es necesario que se comprometa con las tradiciones militares en lo referente a las órdenes, su ejecución, el reclutamiento y la unidad de sus dirigentes.  Del mismo modo, ha de comprometerse con la ética en el trato a los civiles y detenidos y en los medios de socorro sanitario”. Prosigue: “En tercer lugar, la misión de este ejército recién nacido ha de limitarse a dos ámbitos: el derecho de autodefensa y la protección de las manifestaciones pacíficas de la brutalidad del régimen.  En cuarto lugar, es preciso que las deserciones no tomen un cariz doctrinal o sectario, y que se salvaguarde el espíritu nacional que nos une, reflejándolo en todos los ámbitos, entre ellos, la denominación que se da a las brigadas desertoras y de nueva conformación”. Finalmente añadió que “es preciso reafirmar que la esencia y la base son las manifestaciones pacíficas y la resistencia civil”.

El portavoz de la Plataforma Democrática insinúa también que “con todo ello, las operaciones militares que no se comprometan a los parámetros anteriores han de ser condenadas por las fuerzas de la revolución y las fuerzas políticas para que el país y los sirios con él, no sean arrastrados a desgracias interminables, pues el caos será el único destino que espere a los sirios en caso de que este cuerpo no se someta a las condiciones antes señaladas”.
Sobre la intervención exterior en la que se centran algunas corrientes de la oposición, dice que “la cuestión de la intervención extranjera no puede tratarse haciendo gala de un puritanismo enfermo ni de un pragmatismo inmaduro. Ni la castidad ni el libertinaje sirven para tratar las cuestiones políticas concretas. La oposición puritana dio la imagen de ser un derviche repitiendo el no a la intervención militar, como si le pidiera al régimen, que carece de toda legitimidad nacional, que reconozca su sentimiento nacional. Por su parte, el otro grupo de la oposición está totalmente desprovista en sus declaraciones de toda consideración política que tenga que ver con la soberanía nacional o con el otro sector de los sirios que temen por el futuro del país”.

“En toda decisión política han de sopesarse los pros y los contras en lo que se refiere al interés nacional. Debemos hablar y discutir los detalles de esta intervención- si es que está sobre la mesa-, sus mecanismos, sus etapas, sus medios, las partes intervinientes, su duración, sus  efectos, sus puntos positivos y negativos, y lo que se puede ganar con ella y lo que se puede perder en lo que al interés de Siria y los sirios se refiere”. Cuando todo eso haya sido discutido y acordado, podremos delimitar una postura clara, pero las posturas generales que se dividen entre el sí y el no, no hacen más que dar lugar a conversaciones sin sentido, caos y deformación de discursos, en vez de ofrecer alguna utilidad o resultado real”.

A ello añadió: “Lo cierto es que ni los que piden la intervención pueden convencer al mundo para que intervenga si el mundo no quiere hacerlo, ni los que lo rechazan pueden convencer al mundo de que no intervenga si este lo tiene decidido. El exterior no es un peón dirigido por nadie, nadie puede prohibirle nada ni incitarle a nada. Así, en lo referente a la intervención, su decisión depende de su visión, estrategia e intereses. Ni los que lo exigen ni los que lo rechazan están haciendo lo que deben ni están a la altura de la revolución, y siguen ganándose la vida con los errores del régimen y no con sus iniciativas”.

“En la práctica, lo que empuja a la intervención exterior son las estúpidas políticas del régimen desde el primer día de la revolución.  Con ellas, el régimen ha llevado la situación a un punto que ha permitido la intervención en la crisis siria de la mayoría de fuerzas y países de la región (Turquía, Irán, Iraq y Hezbollah), además de Rusia, China, la UE y EEUU, sin olvidarnos de la Liga Árabe y los Estados que la conforman”.  Además, “algunos (el régimen sirio, las fuerzas políticas incluidas en su juego y algunas fuerzas de la oposición tradicionales) se movilizan si la intervención exterior viene de Occidente, pero se callan cuando viene de Irán y Rusia”. Lo cierto es que “no hay nadie a día de hoy que no esté metido en los asuntos sirios y si el régimen continúa con su política actual, la crisis irá hacia un incremento de la intervención exterior en varios niveles. Lo que se pide a la oposición siria y las fuerzas sociales es que su voluntad de que haya una intervención sea inteligente y tenga en cuenta los intereses del pueblo y de Siria”.

"Annan, ¿en lo referente a las armas qué has decidido? ¿Armamento pesado o ligero?"
(Unión de estudiantes libres de Siria, rama de Damasco)
(Recuérdese que Annan exigió al régimen sirio que dejara de usar armamento pesado)
Sobre la expresión “protección de los civiles” dijo que “pedir la intervención internacional para proteger al pueblo sirio de los asesinatos es una petición moral y humana, que nada tiene que ver con consideraciones políticas, pues es un derecho básico y que se parece mucho a la petición de ayuda internacional cuando se produce un desastre natural. Aquí es donde debe recurrirse al Derecho Internacional Humanitario y darle un buen uso de forma que ayude a proteger a los civiles a condición de que sus mecanismos nunca vayan en detrimento de los intereses del pueblo sirio y la unidad de Siria”. 

Finalmente añadió que “es necesario que nos olvidemos del ejemplo libio al tratar el tema sirio, apartando sus fundamentos y mecanismos de la mente política y popular. Puesto que el concepto de ‘principio de protección internacional’ y su aplicación es un tema muy sensible, es necesario que se trabaje para encontrar una nueva forma de traducirlo, de forma que se logre el objetivo deseado; es decir, impedir al régimen que continúe con su represión por un lado, y evitar una intervención militar directa al estilo libio por otro”. Así, “la presión exterior, en forma de toma de posturas, declaraciones, sanciones específicas contra el régimen, y envío de observadores internacionales y periodistas extranjeros, es algo sobre lo que no se discute, sino que es algo necesario para proteger a los civiles. Sin embargo, para ello han de buscarse los medios y mecanismos más útiles y efectivos”.

miércoles, 25 de abril de 2012

Los expertos en certificar la muerte no lloramos

Texto original: Soriat (recientemente creada para dar voz a las mujeres de la revolución)

Autora: Razzan Zaytouna

Fecha:22/04/2012



Necesito ver varios vídeos de víctimas para asegurarme de su identidad y de los detalles de su muerte. Son decenas a diario y en los días en se hacen añicos los cimientos de los edificios, son centenares en apenas horas. La media de visionado de cada vídeo es de un minuto. En una hora puedes ver sesenta cadáveres, a no ser que las tomas sean de masacres colectivas. En esos casos, los números se multiplican.

Cadáver tras cadáver, algunos en la mortaja y otros aún envueltos en sus heridas y su sangre, En algunas caras se vislumbran el terror y la sorpresa: “¿Eres tú, muerte?” Otras caras parecen dormidas con la paz que reina en su rostro y también las hay bellas, de piel suave y bocas pequeñas fruncidas, con una sonrisa inteligente de soslayo. Las víctimas infantiles y su eternidad en nuestros espíritus.

Las mujeres son las que menos aparecen en los vídeos, y se hace prácticamente necesario dibujar los rasgos de la víctima en tu imaginación. Las mujeres mártires se van con el silencio de Youtube y en muchas ocasiones no se nos permite presenciar los ritos de duelo en los primeros momentos de ausencia.

Sin embargo, las más dolorosas tomas son las que muestran cómo las víctimas respiran sus últimas bocanadas de aire. En esas situaciones, te ves obligado a respetar esos momentos y no cambiar a otro vídeo o documento. Debes apretar la mano del que está tendido ante ti en la pantalla del ordenador, clavar la mirada en sus ojos aunque el dolor los aparte, escuchar sus últimos estertores. Tal vez diga algo en la lengua de la distancia entre la vida y la muerte. Tal vez lance una disculpa a un ser querido o un “te echaré de menos” a una madre. Tal vez simplemente cante… Querrías escuchar, pero los que rodean el cuerpo incorporado por el dolor no te dejan recibir el mensaje. Se gritan los unos a los otros: “Di la profesión de fe, di la profesión de fe [1]”. Si estuviera en su lugar, tal vez desearía que me dijeran que voy a vivir y cerrar mis ojos con la bella esperanza de volver a mis seres queridos. O tal vez querría que alguien me abrazara en mis últimos momentos y acariciase mi cabeza en silencio. Más aún, la mayoría de esos cortes terminan antes de que el espíritu salga del cuerpo, y los últimos estertores se quedan en la memoria sin llegar nunca el silencio de la muerte.

Hay muy pocos vídeos de víctimas que grabaron unas palabras antes de morir. Algunos no contienen más que sus miradas y algunas palabras a sus seres queridos. Abd al-Muhaymin al-Yunis está tendido sobre la hierba, frente a su rifle, retorciendo entre sus dedos los palitos del suelo. Nos pide que si muere, recemos por él, y luego dice que echa de menos a su madre. Casi podemos ver lágrimas en sus ojos. Sin embargo, los héroes del Ejército Sirio Libre no lloran, por eso aparta su rostro de la cámara y pide al que graba que deje de hacerlo.

Me gustaría llorar cada vez que recuerdo los detalles del vídeo, pero no lo hago: los expertos de la muerte tampoco lloran. No logra derramar sus lágrimas ni siquiera un vídeo de un padre en la ciudad de Al-Rastan, que corre como un loco, llevando entre sus brazos a su hijo cuyo tronco inferior se ha convertido en un esqueleto, debido a un proyectil que perforó la inteligencia y que dejó la cabeza algo mejor para que el padre pudiera distinguir a su hijo y acariciarle el pelo por última vez.

La historia de los padres y los hijos es otra historia en los vídeos grabados de las víctimas. Generalmente, cuando la familia está presente, el ambiente está cargado de llanto, lamento y albórbolas de tristeza que salen de gargantas quemadas por el dolor. La madre eleva plegarias al cielo para que los asesinos prueben la sensación de quemazón en el corazón al ser privados de lo que ha nacido de su ser, y los hijos elevan plegarias para que los asesinos prueben la angustia de la orfandad y la pérdida. Uno de los niños me sorprendió con su insistencia en que se padre no se había ido porque sus ojos estaban clavados en los suyos y no dejaba de decir a los que miraban el cadáver que estaba vivo: “Os lo juro, está vivo, tiene los ojos abiertos”.

Algunas madres nos engañan, o al menos lo intentan, despiden a su hijo sin derramar una sola lágrima, en voz baja y con mucha calma, como si el monte hablase desde su cima o el valle desde su garganta. Lo consideran un mártir a ojos de Dios y esconden su dolor no sé dónde ni cómo. A esas las quiero mucho, son expertas en certificar la muerte, saben bien qué significa no poder llorar cuando uno debe aguantar el llanto. ¿Acaso la congoja no es un derecho humano fundamental inalienable en momentos como ese, omitido por error en los convenios internacionales?

Los detalles de la muerte son interminables, están en miles de vídeos grabados. Los expertos en certificar muertes como nosotros no lloran, les basta con ser testigos con bocas vacías y ceños fruncidos. En momentos concretos, escuchan una voz que aúlla en su interior y no dejan de preguntarse si ellos, los que certifican la muerte a través de las pantallas de sus aparatos o los que lo hacen usando sus dedos y manos, volverán un día a ser seres “naturales” o si la muerte los habrá dejado en una especie de limbo para siempre.

[1] La frase que todo musulmán ha de decir con convencimiento: No hay más dios que Dios y Mahoma es su profeta.

martes, 24 de abril de 2012

No hay alternativa a la revolución


Texto original: Al-Quds al-Arabi

Autor: Elías Khoury

Fecha: 24/04/2012



Los continuos avances de los que es testigo la revolución siria ponen de manifiesto la profundidad de la crisis que vive el país. Tras un año desde que se iniciara la revolución, el régimen despótico sigue siendo capaz de amenazar políticamente y su terrible máquina represora sigue su trabajo letal, asesino y destructor. Aunque una parte de esta realidad tiene que ver con el apoyo ruso e iraní al régimen y a la dubitación internacional ante el llamado “miedo a la alternativa”, la razón principal de esta situación reside en el interior del país.

Ese defecto, o lo que parece un defecto, no es una característica exclusiva de la revolución siria, sino que es una parte del presente de las revoluciones árabes que estallaron de forma espontánea, como expresión de una voluntad por encima de lo político; es decir, una voluntad popular sin liderazgo político, y cuyo único proyecto era un grito de emancipación de la humillación, la vileza y la falta de dignidad. Esta característica general es resultado del hecho de que la política ha sido asesinada durante las últimas cuatro décadas, obteniéndose como resultado directo la marginación y fragmentación de las fuerzas políticas opositoras. Por ello, las revoluciones estallaron entre los jóvenes y con lemas sencillos que se resumen en una única expresión que anuncia que “el pueblo quiere derrocar al régimen”.

Las revoluciones árabes gozan de un punto fuerte que es su espontaneidad y su carácter de estallido popular, pero este punto fuerte es también su punto débil. En Egipto la usurpación del poder por parte de la Cúpula Militar en una especia de golpe no habría sido posible si las fuerzas de la plaza de Tahrir hubieran tenido la capacidad de formar un gobierno temporal que anunciase la caída del régimen en la calle. Las fuerzas organizadoras con programas políticos claros han estado ausentes, excepto en el caso de los islamistas, que dudaron antes de unirse a la revolución y después intentaron aliarse con el ejército para cambiar la apariencia del régimen, colocándole un sombrero a Egipto la mitad del cual fuera un turbante y la otra mitad un casco militar. Esta ausencia permitió a los militares tomar el poder, pero esta misma ausencia hace de la reacción de las plazas una cuestión que no se toma en consideración, complicando la lucha entre el general y el sheij por el poder.

Esta realidad es la que ha conformado hasta hoy el punto débil de la revolución siria. La falta de un liderazgo eficiente que dirija las diferentes actividades revolucionarias ha dejado a la revolución sin la posibilidad de aventurarse a nada; más bien, ha sumergido a los dirigentes de la oposición en el exterior en discursos aleatorios que carecen de toda utilidad. Pero la revolución estaba en otro lugar, la revolución que se enfrenta a un régimen que no tiene reparo en utilizar todas las armas para bombardear, matar, destruir y violar, ha conformado su estructura social y organizativa como racimos de uva; es decir, sin un liderazgo central, intercambiándose las ciudades entre sí el papel de enfrentarse a la represión, y así, la revolución no se apaga incluso tras la salvaje destrucción de Baba Amro en Homs, por ejemplo. La disposición en forma de telaraña de las actividades revolucionarias se ha extendido incluso a dentro de las propias ciudades, pues ante la separación con tanques que ha hecho el régimen entre sus barrios, los revolucionarios han logrado construir sus redes de manera que sean independientes entre sí. De este modo, Al-Wa’r se manifiesta aunque Baba Amro esté destrozado, y así sucesivamente.

Lo que parece una realidad adecuada para el enfrentamiento, no es un reflejo de madurez política y organizativa, sino todo lo contrario: se trata de una manifestación de la ausencia y marginación de las fuerzas políticas. Además, demuestra la incapacidad del Consejo Nacional Sirio de construir una visión política que ofrezca un proyecto para librarse de la dictadura que empiece desde las bases de la revolución y sus luchadores sobre el terreno.Tal vez esta carencia sea la causa principal que le otorga al régimen esa capacidad de mantenerse. Es cierto que la máquina represora que construyó Al-Asad padre al estilo norcoreano, es una máquina sorda, pero esa sordera podría haberse roto con un proyecto nacional democrático con postulados claros, que forme parte de la práctica popular diaria, y con la creación de diversas estrategias de confrontación.

Un punto débil es un punto fuerte y viceversa. Esto explica cómo y por qué el régimen no ha logrado acabar con la revolución. La “doctrina de Hama” que inventó el régimen en 1982, ha sido aplicada por dosis, llegando a su punto álgido en Homs, pero no ha servido, puesto que la máquina represora está golpeando a un cuerpo de mercurio que, apenas conformado, se descompone y vuelve a recomponerse. Por su parte, el aparato de seguridad se sorprendió con el hecho de que su observación y vigilancia de los opositores era inútil, pues se van creando continuamente nuevos liderazgos en lugares escondidos que el régimen ni imaginaba, por ello “sus victorias militares” no sirven.

La revolución no se detendrá, y la posibilidad de que se calmen los bombardeos con la llegada de los observadores internacionales, según el plan de Annan, será una ocasión para renovar la fuerza de las campañas populares para salir de nuevo. Ello sin soñar con que el régimen detendrá la represión y las matanzas, sino que lo más probable es que la fantasía represora y criminal nos sorprenda con nuevos métodos.

El punto débil de la revolución significa que el largo sufrimiento seguirá prolongándose y que hay que un esfuerzo político y mental que debe salir de los capullos que han comenzado a abrirse, y que todos los que apoyan la revolución del pueblo sirio no deben escatimar su apoyo y su crítica. Criticar las prácticas erróneas es apoyar, del mismo modo que la construcción de una ética revolucionaria que comience por evitar el sectarismo y rechazar la venganza se ha convertido en una misión urgente.
Nuestra admiración por la revolución, su espontaneidad y nuestras sorpresa por los grandes sacrificios que han ofrecido los sirios y las sirias no debe impedirnos señalar este punto de debilidad, que ya no puede seguir aceptándose, y que indica el extraño y sorprendente retraso de la élite política en lo que respeta al pueblo

Pero la revolución es la única opción, todo avance debe partir de las realidades que ella misma crea, abriéndose así nuevos horizontes para cimentar los valores revolucionarios. Todo lo demás que se diga y toda llamada a la tolerancia con el régimen en nombre de los errores de la revolución y sus problemas es desertar de la política y la vida.

No hay alternativa a la revolución. No habrá marcha atrás hasta la caída del régimen y la fundación de la democracia. Desde esos dos puntos parte la política, que ha de mantenerse fiel al grito salido de lo más profundo, y que convirtió un reclamo de dignidad humana en el mayor acontecimiento histórico de la historia moderna de los árabes.

lunes, 23 de abril de 2012

El régimen sirio no puede controlar el color rojo


Texto original: Al-Arabiya

Autor: Yafra Baha'

Fecha: 19/04/2012


 Tanto arriba como en el cartel que sale del huevo pone:
 "Detened la matanza, queremos construir una nación para todos los sirios"
En la macha pone: "Semana Santa Libre, el pueblo ha resucitado, sí, ha resucitado"
(En árabe, tras el domingo de resurrección se dice "El mesías ha resucitado, sí, ha resucitado")

No creo que Rima Dali o “la del abrigo rojo” esperase, cuando se paró frente al Parlamento sirio en el centro de Damasco, sosteniendo una pancarta en la que escribió “Detened la matanza”, que haría del color rojo uno de los colores más importantes de la revolución siria.

La historia comenzó con Rima para convertirse el lema de “Detened la matanza, la sangre siria es pecado” en una especie de amuleto, o tal vez algo más, como si el color rojo, con todos sus significados desde el amor hasta la sangre, hubiera decidido completar lo que inició Rima, repitiéndose las concentraciones y renovándose las detenciones entre los y las jóvenes.

El calendario de “Detened la matanza”

La del abrigo rojo se detuvo ante el Parlamento el 8 de abril y de ahí partió lo que se conoce como la campaña de “Detened la matanza, queremos construir una nación para todos los sirios”, saliendo las jóvenes de la ciudad de Tall, en las afueras de Damasco el 12 de abril. A pesar de ser una ciudad conocida por su conservadurismo, desde allí partió la campaña para decir a todos que nuestra revolución exige la libertad para todos los sirios, sea cual sea su religión o confesión.

Ante el Palacio de Justicia, el 10 de abril, dos jóvenes se pararon alzando una pancarta roja que decía “Detened la matanza, queremos construir una nación para todos los sirios”. Fueron detenidos al instante por las fuerzas de seguridad.

La historia escribe su última página en Damasco (Kafarsousse, Cham City Center) con una concentración silenciosa para detener la matanza el 11 de abril. Los jóvenes Shasha Ayyoub, Salina Abatha, Lin Shaker y Muhammad Abdallah fueron detenidos en ese centro comercial en Kafarsousse en el centro de Damasco en flagrante delito por exigir que se detuviera la matanza.

Si me tienes que detener, hazlo con amabilidad:

El 15 de abril, un grupo de jóvenes (chicos y chicas) se detuvieron frente al ministerio del Interior y, además de las pancartas con “Detened la matanza”, cantaron lemas que se distinguen por su originalidad y profundidad: “La policía está al servicio del pueblo y el pueblo la quiere”, “Si me tienes que detener, que sea con amabilidad”, “Si me tienes que detener, informa a mi familia del sitio al que me llevas”, “¿Dónde está la que toca el arpa?” (en referencia a Safana Baqle, que fue detenida por apoyar y aplaudir a Rima Dali, y es una joven música que toca el arpa y voluntaria en la Media Luna Roja[1]).

 "¿Dónde está la que toca el arpa?"

Poco a poco, controlar ese espíritu que llama a que se detenga la matanza se fue haciendo prácticamente imposible y el color rojo se convirtió en el mayor enemigo de los hombres de Al-Asad y sus shabbiha. Las detenciones ya no sirven para sembrar el miedo en los corazones. Así, tres chicas se detuvieron ayer 18 de abril frente a una de las escuelas más conocidas de Damasco, Dar al-Salam, en un eje muy concurrido en el barrio del Shaalan, en el centro de Damasco, vestidas de rojo y con pancartas de ese color en las que se leía “Detened la matanza”. Un gran número de personas se concentró a su alrededor para aplaudir a las jóvenes mostrando su apoyo. 

Revolución y texto:

Los activistas de Facebook han tomado también parte en la campaña, y se ha creado una página llamada “Detened la matanza”, que ha hecho de la expresión “revolución y texto” un lema que se explica por el hecho de que se  pretende volver a poner “en primera fila las demandas por las que comenzó la revolución, por medio de una serie de actividades que destacan por su carácter juvenil, y a través de las cuales podamos dirigirnos a todos los sectores de la sociedad, sean de la tendencia que sean, para lograr lo que más necesita la sociedad siria: crear una sociedad civil que reúna a todos los miembros de la sociedad y regule las relaciones.

Si la historia se escribiera con colores, el color rojo sería el color de Siria sin lugar a dudas: la sangre siria que ha teñido la tierra y los corazones no solo ha certificado que el rojo es el color más noble, sino que ha teñido la revolución siria del color de la sangre y el amor.

[1] Liberada el 19 de abril de 2012

domingo, 22 de abril de 2012

Para esto sirve la misión de observadores a día de hoy

Este cartel es lo suficientemente elocuente como para que no haga falta comentarlo:

Urgente: Annan pide a las autoridades sirias 
que no utilicen armamento pesado.
Si usa armamento ligero, no pasa nada...
(Kafaranbel ocupada, 22/04/2012)

sábado, 21 de abril de 2012

La verdad es la más honorable creación revolucionaria



Autor: Haytham Manna'

Fecha: 07/04/2012



Hace semanas que dejé de escribir, no por hacer boicot a los medios de comunicación escritos ni audiovisuales, que son muchos (Al-Jazeera, Al-Arabiya, e incluso Rusia Today, en la que según Faysal al-Qasim[1], hablo setenta veces al día, cuando no lo he hecho ni una vez en 2012). Nunca ha sido un problema desaparecer mediáticamente porque no es posible encasillarme por mucho que me paguen o me presionen, sino que el problema reside en el dolor, por no decir algo peor: la situación en la que han desembocado los acontecimientos mientras que la contrarrevolución ha adoptado posturas avanzadas en situaciones diversas en nombre de la revolución y a costa de sus valores y principios.

Como pensador crítico y defensor de mis derechos, la política no puede matar en mí el pensamiento crítico (de la crítica) en una época en la que el discurso crítico está de moda (entre quienes se visten de dinero, es decir, quienes lo reúnen, según una expresión marxista siria enmascarada). He aceptado meterme de lleno en la lucha política con la ética de un jurista, es decir que he llegado a la política con la ética de los Derechos Humanos, su dignidad y su seguridad. Cuando este es el punto de partida, los enemigos se multiplican. Se trata de seguir el método que considera callarse ante los errores viciados y que niega hcer un seguimiento selectivo de las violaciones de Derechos Humanos, que exige que se investigue cualquier crimen al margen de quién y cómo lo comete, que reprueba que se fuerce a los cristianos a emigrar y que se asesine por motivos sectarios, además de condenar y exigir que se haga rendir cuentas a los shabbiha en todo tribunal y que niega la lógica de el fin justifica los medios. No es posible contentar a mucha gente con este método, especialmente quien no se ha acostumbrado a ello durante la dictadura.

La pregunta es ahora: ¿A dónde vamos? Es una pregunta muy legítima, porque la revolución no es un pasaporte para reproducir la represión, la crueldad, la tortura o la mentira, sino una fortaleza impenetrable en contra de su mantenimiento y no se puede hablar de una revolución, sectarismo y confesionalismo al mismo tiempo, o hablar de la resistencia civil y de la destrucción del armamento pesado del ejército.

Por eso, no me he callado ante los métodos que seguían los activistas islamistas y laicistas, y me dolía que se convirtieran en moneda corriente, critiqué la corrupción del dinero político, que se ha convertido en parte de la lucha por la influencia interior y exterior, o la decadencia de las alianzas y enemistades regionales y pugnas internacionales que nos han convertido en peones de un juego cuyo último interés es la construcción civil y democrática en Siria y la región.

Tras un año, el poder dictatorial ha dado lo peor de sí mismo en lo que ha crímenes contra la humanidad se refiere y ahora vemos a sectores de las víctimas perdiendo el rumbo que detiene el círculo vicioso que ha creado el poder securitario y despótico para empujar al reprimido a la ética del represor, a la víctima hacia el cuerpo del verdugo y que convierte a los medios de la dictadura en los medios de los revolucionarios… Manifestaciones enteras en las que no oímos una sola palabra sobre el derrocamiento del régimen o el edificio de la dictadura, sino que vemos ataques contra el luchador o los luchadores que han luchado contra la dictadura durante medio siglo, mucho antes de que algunos de los que se dicen revolucionarios pasaran de adoptar posturas vergonzosas a clasificar a la gente como infieles y traidores. Aún más, supervisan directamente el ejército electrónico que se dedica a destruir la imagen de los símbolos gigantes y embellecer las de los enanos ante las puertas que consideran grandes porque ellos son pequeños.

El levantamiento, que es y sigue siendo una revolución para mí, es una reconstrucción del ser humano, el Estado y la nación. Es el grito de la ciudadanía contra la sumisión generalizada que engendró la dictadura, el fin de los caminos que asfaltó el despotismo, y el inicio de una ética que nos da la capacidad revolucionaria de volver a confiar en el bien, la verdad, la solidaridad, la hermandad, la unidad nacional y la cohesión nacional entre los componentes de la sociedad única.

El pueblo sirio tuvo la suerte de presenciar la desgracia iraquí y las secuelas de tener que tener que convertirse en refugiado, también ha visto lo que sucedió y sucede en Libia y los costes humanos (más de 50.000 muertos y 330.000 heridos) y materiales. También han oído lo que pasó en Yemen (donde Al-Qaeda sigue asesinando soldados hasta hoy) y ha visto la diferencia entre el pacifismo de la revolución y una revolución armada. Pero hay quien decidió hace tiempo, concretamente desde la conferencia de Antalya, que debíamos, como sucedió en Libia, cambiar el sueño y la bandera, aunque no hubieran cambiado muchos de los ministros. Como sucedió en Iraq, se mezcla entre los de Saddam y el ejército iraquí, y como sucede en Bahréin, se quiere que entren fuerzas no sirias, pero esta vez para apoyar a los revolucionarios, no al poder.

La hipocresía es ahora moneda corriente, negociar el precio es una condición necesaria para no ser acusado de ser un shabbih o un colaborador. La demagogia es la única ideología que une al salafista con el partidario de los Hermanos Musulmanes o con el liberal en un proyecto único y una única forma de hablar. El poder securitario ha jugado con destreza al juego de dejar a la revolución sin sus líderes y sus cuadros de base, deteniendo y asesinando a lo mejor que ha dado la revolución, y ha metido a un importante sector en el juego de reproducción de sus sucios métodos:

-Acusar a los ciudadanos y ciudadanas de forma inmoral (yo me llevé el haber atacado a un menor y el Sheij al-‘Ar’ur se llevó el haber atacado a un soldado): por supuesto, estos modos se trasladaron a la oposición y este no se sienta con aquel porque es del servicio secreto y aquel llama a los medios y los gobiernos para acusar a un opositor honorable de ser colaborador del régimen.

- Los documentos falsificados: las autoridades han falsificado documentos en sus medios para acusar a algunos partidos y grandes personalidades nacionales. Nosotros hemos adoptado este método y hemos empezado a sacar semanalmente documentos falsificados, ya sea sobre cómo trabaja el ejército, los platos de comida de los extranjeros o los permisos temporales de los iraníes.

-Grabaciones televisivas: las autoridades comenzaron a utilizar un método despreciable conocido como las “confesiones” de los acusados en la televisión para demostrar que el conductor de un camión trafica con armas y a un estudiante del colegio se le encarga llevar a cabo operaciones militares y otras mentiras similares. Algunos de los que están armados no han tardado en confirmarnos las confesiones televisadas de rehenes detenidos o mujeres secuestradas o ciudadanos que estaban en el lugar erróneo en el momento erróneo.

 "Confesión" del coronel Hussein Harmoush, 
que fundó el movimiento de los Oficiales Libres en verano de 2011 
con soldados desertores y que fue secuestrado en Turquía

-Secuestros, interrogatorios y tortura: desde hace cuarenta años, las autoridades securitarias han secuestrado, interrogado en sótanos de tortura y practicado más de cuarenta métodos diferentes para violar la integridad del alma y el cuerpo. Pero la sociedad no ha respondido a ello reproduciéndolo, sino luchando para acabar con ello. Por desgracia, el reprimido ha caído en la trampa del represor y las prácticas como estas se han vuelto aceptables entre algunos extremistas.

-Empujar a la gente a que se desplacen y se conviertan en refugiados: las autoridades desde bien pronto se han esforzado en atemorizar a los ciudadanos pertenecientes a la minoría con el peligro de que sean atacados por “la mayoría” y hemos intentado evitar que la gente huyera o se desplazara por razones sectarias o religiosas, como también hemos intentado evitar los desplazamientos tras la entrada del ejército en Daraa en abril de 2011. Pero esta enfermedad ha llegado al norte con la idea difundida de que el hecho de que haya más de 10.000 refugiados  permitirá a la OTAN intervenir militarmente. El poder securitario y los shabihha lo han conseguido en Tel Kalaj y la provincia de Homs, y ahora nos encontramos con más de medio millón de desplazados y 38.000 refugiados.

-Propaganda en vez de información: el poder mediático en Siria se ha convertido en un medio para deformar la realidad y mentir de forma sistemática, atentando directamente contra todos los ciudadanos opositores o participantes en el movimiento social revolucionario. Poco a poco, una parte de los revolucionarios se han ido deslizando hacia la misma lógica y han comenzado a mentir, exagerar y decir que está en el centro de Homs cuando en realidad está en Beirut, y en el barrio de al-Balda en Daraa cuando se encuentra en Jordania. Los medios del Golfo han jugado al mismo juego propagandístico y nos hemos encontrado ante una dualidad que nos recuerda a los medios estalinistas: el poder siempre tiene la razón / la calle siempre tiene la razón. Puede decirse que el pueblo sirio por primera vez desde hace medio siglo, ha encontrado una manera de vengarse de su total ausencia en los medios de comunicación a través de los canales por satélite miles de veces más vistos y seguidos que los medios oficiales del régimen… Pero estos medios, no se han limitado, desgraciadamente, ha crear una conciencia democrática plural y una escuela superior mediática. Liberados de la propaganda de las autoridades, hemos entrado en la contra-propaganda que ha alejado a la mayoría silenciosa de los revolucionarios en vez de atraerla. Por ejemplo: cuando la proporción de intervenciones “no suníes” en los medios de comunicación del Golfo son menos de un 5% en una sociedad en la que hay cerca de un 30% de habitantes que no son suníes y un 10% que son kurdos, que no se sienten identificados en los discursos suníes, podemos preguntarnos cómo se puede detener la operación de mancilla de la conciencia mediante una conciencia mancillada sectaria y confesionalmente. Es como si esta problemática estructural y operacional siria no bastase, para que vengan los que declaran la yihad contra los esotéricos, chiíes (literalmente, “renegados”[2]) y nusayríes (alauíes) de Líbano, Egipto y el Golfo. Ello hace necesario recordar a personas como el Sheij Al-Qaradawi[3] que su negativa a definir lo que sucede en Bahréin como un levantamiento al menos hasta donde sabemos, es consecuencia de su convicción de que hay una dimensión sectaria en los hechos y una injerencia extranjera. ¿Cómo puede aceptar sentarse bajo una bandera en la que se lee “La sangre suní es una” y caer en declaraciones que sectarizan y confesionalizan lo que sucede en Siria y pedir la entrada de la OTAN?

Esta imitación entre el represor y el reprimido ha debilitado la confianza en la revolución y los revolucionarios, y ha reducido las diferencias entre la corrupción de un funcionario del régimen que se ha enriquecido durante años y un opositor que se ha enriquecido durante meses… Mientras, el programa de base y el principal discurso por el cambio democrático se han visto apartados, por lo que el hablar de un programa  iluminado y civil ya no es importante para nadie, porque el civismo es una práctica y la democracia también, y cuando algunos líderes de la oposición incitan al sectarismo para satisfacer los instintos populistas, ¿cómo puede el ciudadano de a pie confiar en este órgano o aquel?



Para responder a la política del poder en su demonización del movimiento pacífico revolucionario calificándolo de conspiración, salafismo o yihadismo, algunas fuerzas y personalidades políticas opositoras han entrado en el juego de arremeter en su discurso contra todo lo que no está integrado en el conglomerado de intereses securitarios militares y financieros del régimen, provocando el odio hacia el ejército al considerarlo “el ejército de Al-Asad”, permitiendo que se destruya lo que se ha construido con sangre siria y con los impuestos del ciudadano, mezclando la destrucción del Estado con la destrucción del poder dictatorial. Ello no está exento de pujas sobre los números y los datos como si estuviéramos en un subasta pública, pero las palabras matan y cuando se dice “el ejército asadiano” al referirse a todos los soldados, se ataca a todos los adolescentes que están en un control sin importancia, que nada tiene que ver con quien lo guarda. Así, se mata a un soldado aquí y a un inspector allá en una operación que se denomina revolucionaria. No encontramos políticamente a nadie con la osadía de decir que esto es un crimen que generaliza y repite los crímenes de asesinato que lleva a cabo el régimen.

Se han asesinado los conceptos constructivos de palabras básicas como “diálogo”, “negociación”, la “traducción política de la lucha popular sobre el terreno” y “el cambio pacífico hacia la democracia”. Ya no somos políticos que negocian hasta que la situación les obligue a hablar de armas, ni armados que luchan hasta verse obligados a negociar. Nuestras armas llegan por medio de la declaración de un ministro de Exteriores del Golfo y nuestra aceptación del alto el fuego llega de Washington. Después preguntamos: ¿cómo ha podido el poder mantenerse hasta hoy?

No hay duda de que estamos en un punto de inflexión existencial y no en una etapa cotidiana del presente y el futuro de Siria. Es esta una etapa que exige grandes líderes y posturas rotundas, una etapa en la que no se construyan los cimientos políticos y populares sobre la venta de ilusiones y el comercio con mentiras y miserias. Una etapa en la que se lave la sangre contaminada con la peste de la dictadura para convertirla en un proyecto democrático de fuerzas centrífugas para la mayoría efectiva de Siria. Los partidarios de la democracia están en retroceso en las calles, mientras aumenta un nuevo discurso extirpador, del mismo modo, aquellos se retrotraen en sus casas, dando paso a favor su negatividad introvertida y temerosa de sí misma, de quienes la rodean y del cambio. La guerra civil no es un espantajo que utilizan los portavoces del régimen, sino que el contexto objetivo la ha petrificado en los pechos de nuestro pueblo. En 1858, Matanius Shahin se levantó contra el feudalismo para crear una nueva sociedad justa que no pecase contra sus componentes en Líbano. Dos años después, las fuerzas contrarias lograron transformar eso en un enfrentamiento sectario abierto entre los libaneses[4].

Para que los historiadores no escriban dentro de varios años sobre la revolución siria abortada, nuestro deber es salvaguardar los valores de la revolución y tener la valentía de enfrentarnos contra todos los miembros de la contrarrevolución.

[1] Presentador de un programa de televisión de Aljazeera de debate muy popular, de nacionalidad siria.
[2] Así se denominó durante siglos a los que se habían salido del islam “mainstream” suní.
[3] Famoso líder religioso que en su día perteneció a los Hermanos Musulmanes y que goza de un gran público que lo considera su guía.
[4] La conocida como guerra civil entre maronitas y drusos en el Monte Líbano (1860).