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lunes, 30 de julio de 2012

Los palestinos en medio de la revolución siria


Texto original: Al-Hayat

Autor: Mayid Kayali

Fecha: 24/07/2012

Una chica palestina sostiene la bandera de ese país con las tres estrellas de la bandera de la revolución siria, que es igual en cuanto a las franjas de colores, pero sin el triángulo rojo

Las declaraciones de Yihad al-Maqdisi (portavoz de Exteriores sirio), en las que consideraba a los palestinos en Siria como huéspedes “de malos modos”, han puesto de manifiesto la realidad sobre los lemas de los que ha vivido su régimen durante las últimas décadas, que son meras palabras en las que emplea,  y además socava, toda doctrina de  “pseudo-nacionalismo”, que justifica la confiscación de las libertades y su dominio del país y los súbditos, durante cuatro décadas. Otras declaraciones han sido vertidas en este molino, como las acusaciones de Buthayna Shaaban (consejera presidencial) de que los palestinos del campamento de Al-Raml (Latakia) estaban detrás de lo que sucede en dicha zona, en un intento de negar el carácter nacional de la revolución de los sirios. También están las declaraciones de Rami Makhlouf, el conocido hombre de negocios y primo materno del presidente sirio, que advirtió de que amenazar al régimen en Siria significaba amenazar la estabilidad de Oriente Medio, y entre otros de Israel. Bien es sabido que algunas partes, relacionadas con el régimen, han intentado desde el principio de la revolución siria (marzo de 2011) hacer creer que los palestinos están detrás de la misma Así, además de las declaraciones de la señora Shaaban, está lo que escribió el diario sirio Al-Watan y que después emitió el canal iraní Al-Alam en su momento.

Pero, ¿cuál es la realidad? En realidad, los campamentos palestinos, repartidos por las ciudades de Alepo, Latakia, Hama, Homs, Damasco y Daraa, no han sido un foco de la revolución siria, entendido como foco en el que se producían manifestaciones de la ira y grandes concentraciones, como sucedió por ejemplo en Duma, Zabadani, Berze, el Midan, Qabun o el Mezze en Damasco, o como sucedía en las ciudades de Homs, Hama, Daraa e Idleb.
Por ejemplo, las grandes manifestaciones que llenaban las calles de la zona de Al-Hayar al-Aswad  (al sur de Damasco) evitaban llegar al campamento de Yarmuk, que está justo al lado. Lo mismo sucede en el caso de los otros cinco campamentos de la ciudad de Damasco y los campamentos de la ciudad de Alepo así como el resto de ciudades, en lo que puede considerarse una comprensión por parte de los componentes de la revolución siria de la especificidad de la situación de los campamentos palestinos.

Tal vez sea necesario llamar la atención sobre el hecho de que esto sucedía a pesar de la existencia de una especie de conciencia global entre todos los palestinos que en nada simpatizaba con el régimen político sirio, ya que su sufrimiento era como el del resto de los sirios, y teniendo en cuenta el choque histórico entre el nacionalismo palestino, representado por Fatah, y la política de intervención siria, con lo que ello conlleva de recuerdos y desgracias, que comienzan en el campamento de Tell al-Zaatar[1], pasando por la guerra de los campamentos[2], y que llegan hasta el campamento de Nahr al-Bared[3].  También puede explicarse  por la presión que ejercen los recuerdos de lo doloroso  y desgraciado de las anteriores experiencias, que dejaron a los palestinos a su suerte, en Jordania (1970), Líbano (tras 1982), Iraq (desde 2003) y Kuwait (1991). Estos recuerdos se hacen más pesados en ausencia de un consenso nacional entre ellos, y ante la debilidad de sus entidades políticas, además de su total conciencia de lo limitado de su papel en las ecuaciones sirias, ya que si los sumamos, no representan más que un 2,5% del cómputo total de habitantes.

Cabe recordar aquí que las entidades políticas palestinas (entre ellas la OLP y el resto de facciones) se han distanciado de lo que sucede en Siria (excepto las organizaciones ligadas al régimen y que, de hecho, residen en Siria), y ello se aplica incluso a los movimientos de Fatah y Hamás a pesar de que la primera tiene prohibida toda actividad pública desde hace tres décadas en Siria y que existe una enemistad histórica entre ella y el régimen, mientras que la segunda ha simpatizado con la primavera árabe en los países en los que ha habido revoluciones.

Pero la no conversión de los campamentos palestinos en uno de tantos focos calientes en Siria significa que se han distanciado de esta revolución, en el sentido negativo. Pero los campamentos han expresado su solidaridad para con la revolución siria de otras maneras, como por ejemplo acogiendo a los hijos de las ciudades y barrios destruidos u ofreciendo apoyo humanitario en lo que se refiere a provisiones, material médico y acogida. Además han de sumarse las redes sociales, ya que los palestinos han sido muy activos en las páginas de Facebook apoyando a la revolución siria en su lucha contra la opinión general.

Por encima de todo esto, también hay palestinos que han participado directamente en las actividades de esta revolución, es decir, en las manifestaciones, en las concentraciones, en la coordinación de los comités locales, en el cobijo de activistas, en el traslado de los heridos y en la atención de urgencia a los heridos. Algunos han sido detenidos algunos, otros maltratados, otros perseguidos y algunos han desaparecido.

Pero el apoyo de los campos de refugiados a la revolución siria no ha sido igual en todas partes y ha habido diferencias entre unos campamentos y otros, del mismo modo que ha habido diferencias en los niveles de participación de unas ciudades sirias y otras en esta revolución. Lo que sucede es que los campamentos en Siria se han impregnado del humor de las ciudades  en las que están ubicados, así los campamentos de Daraa, Homs, Latakia, y Hama han estado también metidos en la revolución siria, mientras que otros campamentos, en las ciudades de Damasco y Alepo, se han impregnado del carácter de esas dos ciudades, que han respondido con dificultad y con retraso a la situación revolucionaria. En todo momento estamos hablando del carácter pacífico y popular de la revolución.

Exceptuando eso, tal vez sea útil afirmar aquí que los campamentos palestinos no han visto en absoluto episodios armados, ni han participado en las actividades militares que apoyan la revolución, a pesar de que el régimen ha tratado con algunos campamentos como con los barrios sirios vecinos, por lo que se han visto expuestos a los bombardeos, recibiendo lo mismo que su entorno en materia de destrucción, maltrato, obligación a la emigración  y asesinatos. Esto se ha dado en los campamentos de Daraa y Latakia y en menor medida en los campamentos de Homs y Hama, y por último en el campamento de Yarmuk.

El trato del régimen hacia los campamentos no se ha limitado a estos métodos salvajes, sino que sus servicios de seguridad, en colaboración con algunas facciones palestinas, carentes de todo apoyo popular, han intentado crear una situación conveniente para dichos servicios en los campamentos y convertirlos así en un foco de la contra-revolución. Incluso han tenido vía libre en los campamentos, buscando entre otras cosas provocar la escisión entre ellos y entre su entorno (algo que han conseguido parcialmente en Nayrab en Alepo). No obstante, estos intentos se han resistido y evitado, no logrando así sus objetivos gracias a la presencia de sectores de jóvenes palestinos que se han encargado de ello.

Al hablar sobre los campamentos, tal vez sea útil el diferenciar al campamento de Yarmuk, que se considera como una ciudad, además de ser una especie de “capital” de los campamentos de refugiados, debido a que agrupa al mayor número de refugiados de los campamentos de palestinos en su totalidad. Este campamento, que se encuentra en el sur de Damasco y engloba a más de medio millón de palestinos y sirios, vive una situación de movilización políticos e interacciones culturales, de tipo civil, mucho más activas que en el resto de campamentos, y hay una opinión pública entre amplios sectores de los jóvenes que ven que no hay diferencia entre los palestinos y los sirios en la cuestión de la lucha por la libertad y la dignidad.
Y aunque este campamento ha mantenido la empatía e la interacción indirecta con las actividades de la revolución siria, la ha complementado también con mayor número de activistas que los demás campamentos. Ahora bien, el campamento de Yarmuk, desde la manifestación del viernes (no el pasado, sino el anterior); es decir, tras un año y medio de revolución aproximadamente, ha cambiado, en el sentido de que ha cruzado el umbral dejando de ser un apoyo a la revolución para entrar en de lleno en sus actividades. En el día señalado anteriormente, los servicios de seguridad dispararon para dispersar a los manifestantes pacíficos y asustarlos, lo que llevó a que decenas murieran o resultaran heridos. La situación empeoró al día siguiente cuando el campamento presenció una segunda manifestación inmensa en el funeral de los muertos, durante la cual los palestinos expresaron su ira por lo sucedido y su apoyo a la revolución siria, legítima y justa. Dichas manifestaciones también fueron enfrentadas con un salvajismo similar al anterior.

Llama la atención la simultaneidad de esta escalada palestina en la revolución siria con la escalada de las actividades de la propia revolución. Así, el campamento de Yarmuk se ha convertido en uno de los símbolos de la revolución siria, y lo que lo ha fortalecido es el que los afectados se hayan refugiado en las zonas aledañas, recibiendo los refugiados palestinos antiguos a los nuevos “refugiados” sirios, ofreciéndoles protección y seguridad.
Pero esa no fue la primera vez que este campamento participaba en la revolución siria, sino que presenció previamente un gran levantamiento a raíz del funeral de los caídos por los disparos de los francotiradores israelíes en la frontera del Golán el 5 de junio del año pasado. En dicho levantamiento, el campamento vertió toda su ira sobre las facciones que estaban y están en connivencia con el régimen sirio, considerando que habían sacrificado a esos jóvenes para desviar la atención de lo que sucedía en la revolución popular en Siria.

Lo que llama la atención es que ambos acontecimientos expresan el ocaso de la era de las facciones palestinas, desde la perspectiva práctica, pues los que son realmente activos son los jóvenes que se han visto afectados por los acontecimientos y que han interactuado más con el mundo gracias a los medios de comunicación y a la revolución del conocimiento, y que buscan tener un papel en el torrente de la “primavera árabe”. Estos, en su interacción con la revolución siria, parten de la convicción de que lo que es bueno para los sirios, lo es también para los palestinos.

[1] El régimen sirio colaboró en 1976 en la masacre que facciones cristianas perpetraron contra los palestinos.
[2] Combates entre las fuerzas chiíes libanesas de Amal, afines a Siria, y grupos palestinos en los compamentos de refugiados de Líbano (1985-1988).
[3] Donde en 2007 se hablaba de grupos islamistas suníes en el campamento de refugiados palestinos, lo que llevó a una ofensiva del ejército libanés. Se habla de que los grupos radicales los controlaba Siria.

De confesiones y regímenes...

A continuación presentamos un cartel que supone una nueva respuesta contra el sectarismo del que tanto se habla en Siria:


"En Siria hay dos sectas o confesiones[1]: la secta o confesión de la libertad, y la secta o confesión del régimen.
Lo que pedimos es un Estado cívico y democrático"
(Zabadani, 27/01/2012)

[1] El problema de la palabra "ta'ifa" es que en árabe también hace referencia a un "bando", un "sector", ya que supone una división en grupos o partes. El término ha quedado prácticamente asociado en exclusiva al tema religioso, de ahí su traducción por "secta" o, de forma menos ortodoxa, "confesión", que a fin de cuentas hace referencia a ramas de las distintas religiones.

viernes, 27 de julio de 2012

Pensamientos sobre el Ejército Sirio Libre

Actualización de estado de la activista siria Maryam Jandali reproducido por la página "HOMS" en Facebook

"Si vives, vive libre,
o muere, como los árboles, en pie"*
(21/02/2012, Kafranbel ocupada)
*Frase de Mohammad al-Maghout, 
escritor sirio que fue muy crítico con los regímenes árabes



A quienes se preguntan si el Ejército Sirio Libre será capaz de contener y organizar el país tras la caída del régimen:

Sí, lo será. ¿Por qué? Por los motivos siguientes:

Primero: Porque las fuerzas principales del Ejército Sirio Libre están conformadas por soldados y oficiales que desertaron y que ahora son la élite ético-moral que estaba presente en el ejército sirio regular. Ello es resultado de su valentía moral y física al haber desertado de dicho ejército cuando no se visumbraba indicio alguno en el horizonte de que el régimen fuera a caer. Ellos son la élite del ejército sirio y todo lo que de él queda son bien corruptos que apoyan al régimen, bien personas demasiado débiles moralmente o de personalidad como para llevar a cabo cualquier proceso de reforma o transición en un país como Siria, excepto los que se han quedado con conocimiento de causa y colaboran con el Ejército Sirio Libre.

Segundo: En el plano práctico, como es el caso de las competencias de dirección, han demostrado que en las zonas que controlan como Homs o Idleb, tiene gran capacidad de organización y dirección.

Tercero: Sabemos perfectamente que no son parte en el juego o juegos regionales.

Concluyendo: el Ejército Sirio Libre no solo está capacitado para dirigir la etapa de transición en Siria, sino que es también la única esperanza y el firme escudo para preservar los objetivos de la revolución siria porque ellos y solo ellos son y han sido parte de la revolución del pueblo sirio.

jueves, 26 de julio de 2012

¿Los levantamientos árabes derrocaran también a las élites andrajosaas?


Texto original: Al-Ajbar

Autor: Salama Kayleh

Fecha: 18/05/2012



Desde la perspectiva de la lógica, la superioridad de “lo estratégico” sobre lo real ha sido parte de la problemática en comprensión de la realidad siria que viven las élites marxistas, y se trata de una perspectiva que podemos llamar con Yassin al-Hafez[1], una perspectiva “politista”, ya que han sido las “coyunturas internacionales” las que han gobernado la visión de lo que sucede en Siria. Es el hecho de estar en una postura diferente a las de los países imperialistas “antiguos” y mantener buenas relaciones o estar en alianza con las fuerzas que luchan contra este imperialismo, es lo que lleva a una conclusión precipitada de que lo que sucede es una mera “conspiración imperialista”.

No hay duda de que el imperialismo estadounidense desde la ocupación de Iraq ha trabajado para cambiar el régimen en Siria partiendo de un proyecto que busca dominar la región y que se denomina el “nuevo Oriente Medio”. Por tanto, desde la perspectiva política estaba claro que la tendencia estadounidense de gobernar el mundo tenía como objetivo un cambio en el régimen en Siria. Precisamente, el asesinato de Rafiq al-Hariri fue parte de la presión ejercida para ello. Esto ha de estar claro, porque indica que el régimen sirio no se había amoldado a la globalización imperialista ni se había sometido a su control según las reglas impuestas tras la caída de la Unión Soviética y que se basa en crear regímenes “sectarios” al estilo de lo sucedido en Iraq.

Si las autoridades habían facilitado el dominio de los “nuevos empresarios” (los que previamente habían saqueado el sector público), y habían permitido que la liberalización la dominaran las directrices económicas que imponen las instituciones de la globalización (el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio y la Comunidad Europea) y, para beneficio de una minoría familiar especialmente, había ignorado “la crisis económica internacional” en 2008 (que es una crisis del capitalismo mismo), este análisis se mantiene y lleva a un aumento de las habladurías sobre el imperialismo y la conspiración, llevando inevitablemente a considerar todo lo que sucede en Siria como una “conspiración imperialista”. La aproximación política no ha permitido comprender la profundidad de esta crisis, y no hay duda de que una nueva situación internacional se está conformando. Aunque algunos han sobrevalorado el desplome estadounidense y la victoria del antiimperialismo, ahora han olvidado dicho análisis. En consecuencia, lo que debe comprenderse es la naturaleza de la situación internacional ahora, y saber si las políticas imperialistas siguen estando como lo estaban en 2008 o si han cambiado.

Desde 2007, se la tendencia ha sido el centrarse en la “derrota estadounidense en Iraq”, cuando EEUU decidió firmar un pacto de “retirada”, y en la transformación de los equilibrios de poder regionales para beneficio de las fuerzas antiimperialistas tras la derrota del Estado sionista en Líbano en julio de 2006. Pero cuando los levantamientos árabes hicieron su aparición, comenzaron a tratarse como si la situación fuera la misma que en el momento de la caída de la Unión Soviética en 1991. Por tanto, todos han vuelto a recordar su fuerza y el “proyecto del nuevo Oriente Medio”, como si EEUU estuviera en “la cúspide” de la situación internacional, que aún seguiría bajo su égida. A pesar de la intimidación que ejerce Rusia con su papel, a ella no se la mira como un imperio, sino como un aliado, como en tiempos de la URRS a pesar de que se trata de un imperio. Este es uno de los cambios que se han dado tras la crisis de 2008, pues dicha crisis ha llevado a una desestabilización de la situación económica de EEUU, y al peligro de su desplome tras el estallido de la burbuja inmobiliaria el 15 de septiembre de 2008. La situación de la crisis de deudas que se ha acumulado en beneficio de los bancos, amenazados con desplomarse, ha llevado a una acumulación del endeudamiento de EEUU y su miedo por la caída del Estado en sí. Europa ha seguido el mismo camino debido a  la crisis de sus propios bancos que ha impuesto a los Estados la necesidad de saldar las deudas, acumulando enormes tasas de endeudamiento en dichos Estados. Por ello, los Estados han seguido un camino en el que los planes de severa austeridad han influido sobre los pueblos. El mundo ahora no tiene capacidad de dominación como sucedió tras la caída de la Unión Soviética, al contrario, se divide en ejes y crea una “multipolaridad”.

A pesar de que la Administración Obama ha seguido atacando dicha multipolaridad durante 2008 y 2009, se ha visto que ya no es capaz de ello tras haberse acumulado el endeudamiento del Estado, que está por encima del PIB. La crisis también ha hecho ver a EEUU que la “solución mágica” a sus problemas, que se basa en las guerras, ya no sirve porque la crisis en sí no es una crisis tradicional, cuya salida ideal habría sido la guerra. Se trata de una crisis que ha nacido de la hegemonía del dinero sobre el capital, que se ha manifestado a través del papel determinante de la especulación financiera (en los mercados de acciones, en los productos alimenticios, en el petróleo y otros) y el dominio del uso de los derivados financieros, que es lo que ha llevado inevitablemente al capitalismo a una situación de deslizamiento en picado.

Esto se ha reflejado en el cambio de la estrategia militar de EEUU, con el paso a segundo plano de la arrogancia de haberse metido en dos grandes guerras y varias pequeñas guerras en el mismo momento (la estratega de Rumsfield, el Secretario de Defensa en la época de Bush hijo), y el asegurarse de entrar solo en una guerra, y por tanto, el centrarse en la lógica de la tranquilidad y reducir su dominio en Oriente Medio a la aviación, concentrando las fuerzas en algunos países del Golfo. Después ha reducido el número de fuerzas y el presupuesto de Defensa. Sin duda, el miedo de un estallido de una “nueva burbuja” domina a todos los políticos y estrategias en EEUU. La crisis económica ya no se soluciona con guerras y la economía de EEUU se ha convertido en una carga para el capitalismo como resultado de la concentración de bloques financieros activos en su especulación y el retroceso de su industria en gran medida, además de haber basado su economía más y más en las importaciones y la impresión de múltiples fajos de dólares, muchos más de los que el mundo podría soportar. A pesar de que Rusia se ha visto afectada por la crisis económica, no ha sido víctima de la misma como es el caso de EEUU o Europa, mientras que China se ha beneficiado de la crisis para extender su dominio a Europa y otras zonas. Algunos países que habían logrado algún progreso, como la India y Brasil o Sudáfrica, han comenzado a imponer su fuerza en las relaciones internacionales, convirtiéndose cada una en un nuevo polo.

"¿Qué más tiene que pasar 
para que el mundo crea que estamos siendo
exterminados?"
(Kafranbel ocupada, 27/05/2012)

A la luz de dichos nuevos ejes e intentos de resituar el mundo, han llegado los levantamientos árabes, que EEUU se apresuró a contener tras los primeros instantes de pánico, algo que no le fue difícil en Túnez y Egipto, donde los dirigentes del ejército mantenían una “estrecha relación” con la Administración estadounidense. En Libia y Yemen jugó un papel de prolongación de la lucha en el tiempo para beneficiarse de ello destruyendo la estructura social para así debilitar a los Estados y dominar su destino. Pero cuando llegó Siria, los cambios internacionales eran más complicados como para que pudiera tener alguna influencia, pues la situación económica de EEUU era más complicada y no se había superado aún la crisis tras dos años y medio, y Rusia por su parte había iniciado una política agresiva, tras “haber jugado Occidente a su costa el juego del nuevo Oriente Medio”. Esta situación cambió todas las políticas y, por tanto, el proyecto del “nuevo Oriente Medio” ya no está sobre la mesa ni puede aplicarse. Todas las posibilidades de intervención, guerra o intentos de cambiar el poder se han vuelto imposibles. Si ya no es posible llevar a cabo un golpe interno (tras los intentos fallidos con Gazi Kanaan[2] y Abd al-Halim Khaddam[3]), la alternativa es la intervención militar, pero ello es aún más difícil no solo porque EEUU se está retirando, sino también porque la intervención aquí supone una guerra regional inabarcable, especialmente cuando estaría apoyada por Rusia, que ha impuesto que Siria sea su propiedad en el marco de la nueva lucha para volver a dividir el mundo.

Por ello, los responsables de los países imperialistas no dejan de asegurar que la opción militar no está en absoluto sobre la mesa. Y como la situación está así, EEUU ha seguido retrasando la adopción de una postura ante el régimen sirio durante meses y ha permitido al gobierno iraquí apoyar a dicho régimen, a pesar de que ese país está bajo ocupación (lo estaba y sigue estando). Por tanto, toda aproximación que no se detenga en estos cambios no será digna de comprender lo que sucede, ni en Siria ni en el mundo árabe. Tampoco servirá para ello repetir hasta la saciedad la palabra imperialista o reproducir como un loro el concepto de conspiración. El imperialismo se acopla a la estructura de la sociedad a través de un modelo económico que va conforme a sus intereses, y ello es lo que sucedió en Siria, pero esta vez con apoyo del capital del Golfo, turco y del imperialismo ruso. Debemos despojarnos de todo imperialismo, especialmente porque la intervención imperialista se ha definido con el papel que juega Rusia al apoyar al régimen y justificar todos sus crímenes. Con el fin de la etapa del individualismo estadounidense, el proyecto del “nuevo Oriente Medio” ha finalizado y el régimen capitalista se ha vuelto débil, y sufre de la ausencia de un centro hegemónico. Por tanto, los capitalismos han comenzado a resituarse en una posición que los convierta en potencias principales en un mundo que se dirige a la multipolaridad, aunque hoy parezca dividido en dos polos: EEUU-Europa por un lado, y Rusia-China por otro. Así, se ha hecho complicado para los antiguos imperialismos el tener una influencia seria en el camino por el que se mueve el mundo árabe. En tal situación, ¿hay posibilidad de una intervención militar o de un apoyo militar a la oposición?

Este es el camino posible de la conspiración y es el camino de la intervención en los asuntos sirios, dos pretextos que se utilizan cuando se considera que lo que sucede en Siria es una “conspiración imperialista”. Se supone que el imperialismo adopta una postura ante lo que sucede, un hecho “natural”, y pretende presionar e influir en ello, lo que también es algo “natural”, excepto si consideramos que el imperialismo debe callarse.

A pesar de ello, hemos hecho mención a las dudas estadounidenses hasta no hace mucho sobre qué postura adoptar respecto a la marcha del régimen, así como la versatilidad de sus posturas. No hay duda de que su situación internacional explica esto, pues EEUU es incapaz de intervenir militarmente (tal vez si esta situación se hubiera dado en 2005 o 2006 habría sido posible que interviniera por la fuerza), sobre todo porque la intervención en Siria puede llevar a una lucha regional que exige más que una intervención limitada; es decir, una gran guerra, y ello no puede realizarlo ni EEUU ni la OTAN. En cuanto a armar a la oposición no será más que un apoyo marginal si se decide, porque necesita un punto abastecimiento que no hay, ni en Turquía, ni en Jordania, ni en Iraq ni en Líbano, porque cualquier apoyo por medio de cualquiera de esos países puede llevar a una guerra, algo que parece improbable. ¿Nos basamos en las declaraciones de responsables de estos Estados o comprendemos la realidad y los hechos?

Todos lo que parten de la “teoría de la conspiración” se basan en algunas declaraciones que hace la oposición siria y algunas filtraciones sin ser conscientes de la realidad ni de las posibilidades de cualquier papel efectivo. Ese es el problema crónico de las “élites”, que repiten de manera caricaturesca en el caso sirio. Las posturas se han construido sobre declaraciones, filtraciones, elucubraciones e intenciones, no sobre el estudio de los hechos ni la comprensión de las posibilidades. De todo eso, se toma lo que conviene a un análisis preparado previamente.

Por ello parece que algunas posturas están fuera del contexto de la realidad, y en total contraposición con la misma, hasta el punto de que parecen una broma. La situación internacional descarta toda posibilidad de intervención exterior o incluso de armar a la oposición, y las “élites” parten de que la intervención militar se está dando, y que se está armando de forma masiva. Mientras, mantienen silencia ante la sangría que lleva a cabo el régimen y dibujan el levantamiento como algo que dirigen bandas armadas, apoyándose en la imagen que régimen mismo difunde por estar en la posición “antiimperialista”. Por tanto, la lógica imaginativa es la que fundamenta este “crimen” que cometen algunas élites, donde el imperialismo se mantiene como algo esencial y fijo y la situación internacional se mantiene dividida como estaba, hasta el punto de no poder pensarse siquiera que Rusia se haya despojado de su socialismo para convertirse en imperialista. Por ello, ni la profunda crisis económica del imperialismo ha influido, ni se ha concluido lo que podría haberse concluido. Por tanto, no se ha observado un cambio en la situación mundial del capitalismo desde septiembre hacia una crisis más profunda como para limitarse a una naturaleza financiera, pues se trata de una crisis imperialista que se “pudre” verdaderamente. Así, han comenzado a sucederse intentos de imponer un “nuevo orden mundial”.

¿Hay más andrajos que estos? Tal vez los levantamientos árabes derrocarán no solo a los regímenes sino también a estas élites. Tal vez estas élites pensaran que estos levantamientos eran levantamientos lógicos también y por eso han comenzado a defender al último de los bastiones de su lógica antigua. La congestión se ha concentrado en lo más profundo de las clases aplastadas hasta el límite de “morir de hambre”, a las que no habían visto esas élites antes, porque debían eliminarse los montones de “basura mental” que impedían la visión de esta profundidad. Por ello, la ola que nace de lo profundo arrastrará todo lo que lleva sobre ella: clases dominantes, ideas y élites.

[1] Pensador marxista sirio.
[2] Hombre fuerte del régimen sirio en Líbano hasta 2000, cuando se “suicidó”.
[3]Ex vicepresidente sirio que en 2005 abandonó al régimen para pasarse a las filas de la oposición.

martes, 24 de julio de 2012

La resistencia islámica está fuera de la cuestión


Texto original: Al-Quds al-Arabi

Autor: Elías Khoury

Fecha: 23/07/2012

 
El último discurso de Hassan Nasr Allah ha puesto los puntos sobre las íes a la salida definitiva de su partido de la cuestión que atormenta al mundo árabe y que ha situado a Siria hoy en la coyuntura de la victoria de la revolución de su pueblo. Nasr Allah ha olvidado hacer la observación de que el régimen asadiano se está desmoronando con las manos y la muerte de los sirios, sin ninguna intervención militar exterior. Pero su gran error, el error que ha sacado a su partido de la cuestión, no se esconde solo en su elegía por los “compañeros de armas” de entre los esbirros de la seguridad siria que dieron a probar a la gente el sabor de la humillación, sino que también se esconde en su negativa total a reconocer el derecho de los sirios a enfrentarse a este régimen de la dinastía asadiana que carece de toda legitimidad[1].

Hezbollah está en un callejón sin salida, un camino lleno de peligros, pero que indica, desgraciadamente, que la resistencia islámica libanesa, heredera de la resistencia palestina en Líbano, no ha aprendido del pasado más que lecciones técnicas y ha repetido los mismos errores de antaño, añadiendo un error funesto: la sectarización y confesionalización de la resistencia, facilitando así el aislamiento de muchos libaneses y poniéndose en clara y temerosa contraposición con su entorno árabe.

Hezbollah salió de su primera victoria en 2000, cuando obligó a retirarse al ejército ocupante israelí, con un aura heroicidad y salió de su segunda victoria en julio de 2006 con un aura de fuerza. Estas dos auras fueron eliminadas y hundidas en el estancamiento sectario libanés, para después llegar la revolución siria y acelerar dicho proceso de destrucción y llevarlo a su final lógico.

Hezbollah ha heredado de la resistencia palestina los fantasmas de las guerras civiles y lo cierto es que el partido ha tratado con mucha precaución  estos fantasmas y ha intentado evitarlos, especialmente por medio de su comportamiento tolerante con el sur liberado de Líbano. Ha logrado evitar las venganzas espontáneas y aleatorias con una madurez excepcional, gracias a la cual ha superado el salvajismo de la limpieza sectaria que acompañó a la guerra civil libanesa en sus distintas etapas. Además de eso, el partido ha conseguido poner de manifiesto una seriedad militar impresionante, pues ha utilizado el apoyo abierto iraní de armas y dinero para construir un ejército real capaz de resistir, asestar derrotas y provocar dolor a la ocupación israelí.

Pero lo que Hezbollah no ha podido ver es la desgracia de su propia estructura, pues su éxito en la edificación de una fuerza luchadora dentro de su territorio sur era el indicador de su fracaso en la construcción de esta misma fuerza fuera de dicho territorio. La realidad es que este partido no ha sido capaz de expandirse fuera de su ámbito sectario, pues es un partido fundamentalista religioso que se adhiere al sistema ideológico del velayat-e faqih fundado por Khomeini en Irán[2]. Por tanto, es el partido de una minoría confesional que vive en Líbano, en medio de una selva de sectas islámicas y cristianas.

Así, el partido ha superado su desgracia estructural por medio del tejido de dos alianzas: la primera regional, totalmente dependiente de las alianzas iraníes, y la segunda, local, que es parte del sistema de la primera alianza, pero donde la voz cantante la lleva el régimen sirio. La primera alianza lo ha lanzado a la trampa de la identificación con el régimen de la familia Asad en Siria, y la segunda lo ha metido en contacto directo con la guerra civil de la que intentó por todos los medios salir.

La última elegía de Nasr Allah a los generales de la represión en Siria nos recuerda el fusil israelí que se llevó como trofeo la resistencia y se la regaló al Secretario General de Hezbollah y a Rustom Ghazali[3]. Pero más importante que el regalo es el descenso hacia el precipicio de la guerra civil, al ritmo de la gran lucha regional que dirige el Iran de Khomeini en la región.

Las continuas tensiones libanesas han abierto úlceras en el cuerpo de la resistencia, pero no pueden destruirla, porque la conciencia de la gente en el mundo árabe está y seguirá estando centrada en la lucha contra la ocupación israelí y ello es lo que ha permitido a Hezbollah, a pesar de todos sus errores estructurales y sus tácticas políticas, mantener una parte de la conciencia árabe enfrascada en resistir la derrota y la humillación con la que el Estado de la ocupación persigue a los palestinos y a los árabes. Pero el error letal en el que ha caído Hezbollah y en el que no cayó la resistencia palestina, es el identificarse totalmente con un régimen que mata al pueblo sirio y destruye sus ciudades y pueblos.

Se esperaba de un partido de resistencia que anunciara al menos la apertura de las casas y los corazones libaneses a los refugiados palestinos y que rechazara el discurso racista que se extiende por algunos sectores libaneses contra el pueblo sirio. Pero no se ha conformado con ignorar esta cuestión, olvidando la generosidad popular de los sirios con los refugiados libaneses en 2006; al contrario, ha dedicado una elegía a los generales de la represión y ha anunciado que continuará identificándose plenamente con el régimen de los asesinos en Siria.

No hay duda de que la resistencia palestina, en su etapa libanesa, cometió muchos errores en sus alianzas árabes, pero a pesar de ello, abrió sus puertas a los opositores iraquíes, sirios, egipcios y otros, y no olvidó que su apoyo y fuerza venían de los pueblos, no de los regímenes. Si existe un episodio negro en esta historia es la entrega del luchador saudí Naser al-Sa’id[4] a una muerte salvaje, un indicio infalible de que había llegado el principio del ocaso.

El ciudadano árabe no puede comprender por qué Hezbollah el resistente se ha metido en la trinchera enemiga del pueblo sirio. ¿Por qué resistimos entonces? El abecedario de la revolución es la defensa de la dignidad y la libertad del ser humano. ¿Cómo dirige la resistencia su discurso contra el pueblo? Este es el momento de una verdad que la resistencia islámica ha intentado no reconocer: la estructura sectario-confesional pone los límites y los líderes iraníes son quienes deciden. La alianza con el régimen de los Asad se ha convertido en la maldición de la resistencia y en su punto débil.

Es cierto que la revolución siria es el anuncio de un gran cambio en la zona, como también es cierto que Occidente apoya el cambio de régimen en Siria, al menos verbalmente. Sin embargo, ¿quién dice que Rusia no es occidental y una fuerza colonial también? ¿Y quién dice que el Golfo, tras la victoria de los pueblos de Oriente y Occidente (de los países árabes), seguirá siendo el centro del mundo árabe y que se apoderará de las decisiones de una revolución que se ha enfrentado al aparato de la represión salvaje sin miedo? ¿Quién dice que los vientos de cambio se detendrán en la frontera siria? Y finalmente, ¿quién dice que el llanto por quien ha clausurado el frente del Golán durante cuarenta años, es mejor para liberarlo que el ponerse del lado de un pueblo que lucha por su dignidad y la liberación de su voluntad y su tierra?

La resistencia libanesa ha salido del mapa y se ha quedado fuera de la cuestión. Esa es la desgracia de la estructura sectaria libanesa que ha devorado el trabajo de generaciones de resistencias -palestina, nacional libanesa e islámica- y las ha eliminado.

Nada perdona los errores libaneses letales que no ven los sacrificios del pueblo sirio más que a través de los ojos del sectarismo ciego, considerando que pueden utilizar lo que sucede allí en el juego de sillas sectarias aquí. Pero el dolor y la tristeza que deja la postura de la resistencia islámica en las almas son sentimientos profundos y peligrosos, que llaman a que se retome el trabajo por la liberación de la idea en sí de la resistencia de todos los errores y pecados que se le han anexado. El oriente árabe y especialmente Bilad al-Sham sigue necesitando una resistencia global a la ocupación israelí, y ello no comenzará hasta la victoria de la revolución democrática en Siria.

[1] En su discurso del 18 de julio de 2012, Nasr Allah se refirió así a los fallecidos en el atentado de Damasco.
[2] Ideología fundada por Khomeini según la cual el poder y la decisión final, en ausencia del Imam oculto, reside en el jurisconsulto, concretamente en el Líder Supremo; es decir, a la clase clerical.
[3]Hombre fuerte de Siria en Líbano desde 2000 a 2005.
[4] Primer opositor al gobierno saudí que desapareció en Líbano en 1979 para aparecer en el Reino de Arabia Saudí (1923-1979).

domingo, 22 de julio de 2012

Dudas sobre el levantamiento sirio

Texto original: Al-Ajbar
Autor: Salama Kayleh

Fecha: 26/01/2012

Esta es la primera parte de una serie de artículos escritos por el autor, de los cuales se han publicado dos. El segundo saldrá traducido en unos días.

El autor durante su conferencia en Casa Árabe el 5 de julio de 2012


 El levantamiento en Siria es el que más dudas y confusiones ha provocado, debido a su situación política en la región árabe y en el entorno regional, donde parece que el poder está en una alianza “contraria” a las políticas estadounidenses y apoya la resistencia en Líbano y Palestina, siendo el último bastión de la “resistencia” contra el dominio imperialista en el “Oriente Medio extendido”.

Desde esta perspectiva, parece que la postura adoptada debe estar cercana al régimen sirio, pero ¿cuál es la perspectiva desde la que un marxista debe aproximarse a la situación? ¿El análisis económico-político o el análisis político-“estratégico”?

La mirada parte del análisis político, pero la cuestión se trata desde la perspectiva “estratégica” basada en la visión de las “relaciones internacionales” y la postura que de ellas nace, especialmente la relación “consensual-polémica” con el imperialismo, siendo esta última el “centro” que gobierna la visión de todas las demás cuestiones en un amplio sector de los marxistas y es el “anillo central” en torno al cual se centran las contradicciones. Por tanto, es esto lo que determina la postura: a favor o en contra.

En el marxismo (que es la base de mi método y no una postura política) debe partirse del análisis económico para comprender la situación de facto, si no, gobernará la lógica idealista que comienza con lo “político” y con el Estado y las ideas. Debe comenzarse en el ámbito económico para aproximarse de manera científica al ámbito político.

Con esto, al estudiarse la situación siria, debe tratarse la estructura económica que se ha conformado y que se ha hecho dominante. Después han de tratarse las contradicciones que ha provocado, internamente (es decir, en el ámbito interno de clases) y en la práctica (es decir, en el marco de su situación internacional). Así, veremos cómo los últimos diez años han supuesto la reestructuración de la economía, convertida en una economía totalmente liberal. Es decir, se ha producido la caída del papel económico del Estado, y se ha impuesto la privatización, además de asesinarse el “sector público”, sometido al dominio del sector privado, que posee un 70% de los ingresos nacionales. Posteriormente la economía ha pasado de ser una economía productiva a ser una economía de servicios, ya que el empleo se ha centrado en este sector, en campos tales como las inmobiliarias, el turismo, los bancos y el comercio. Se trata de un proceso que va unido a esa transformación que ha hecho del sector privado el más abundante. Es decir, que la contratación en el sector privado se ha dirigido hacia el sector servicios y ha supuesto el desplome de la agricultura y la industria. Este proceso ha supuesto una polarización social muy aguda, donde la riqueza se ha centrado en manos de una pequeña minoría y dentro de esta nueva forma de economía de bienestar hay un sector de un 20%, mientras que el 80% restante ha sido marginado, ya sea como resultado del paro (que ha llegado a cerca del 30% de la población activa) o resultado del fuerte descenso de los ingresos, suponiendo los salarios mínimos apenas un tercio del mínimo necesario para una vida.

Esta situación ha llevado a un aumento agudo de las contradicciones entre clases. Esta es una situación “ideal” para que se dé una lucha de clases, que la larga e intensa dictadura y el total dominio de los sindicatos y el amplio control por medio de ellos, además de la prohibición de todo tipo de protestas, impedía que se viera con claridad, ya fuera con algunas quejas “verbales” en los congresos de los sindicatos, ya por medio de la prensa de los partidos comunistas que participaban en el poder, ya a través de las pinceladas que se repetían en los periódicos locales. Pero todo ello no impidió que aumentara la congestión de todas las clases empobrecidas, lo único que daría lugar a un estallido social, al margen de la forma que adoptara: el levantamiento es una expresión de la congestión creciente.

Por tanto, el comenzar por lo económico nos lleva a lo relacionado con las clases y como bien es sabido en el marxismo, la contradicción está en la estructura (la conformación de las clases) que fundamenta la explotación directa (o sea, la situación de clases presente en la sociedad). En consecuencia, la postura debe determinarse desde este punto y no desde ningún otro, o sea, no desde el “ámbito internacional” en el que se ha fundamentado el fenómeno del imperialismo, donde la contradicción se ha convertido en una contradicción política,  y ha dejado de ser una contradicción de clases para tornarse en una lucha de Estados, aunque la base que domina esta lucha sea económica, como luego diré.

Lo que sucede en una parte de la izquierda es esto precisamente y han hecho de la política lo que determina la postura, no las clases. Lo político no es lo relacionado con las clases necesariamente, sino que puede que luchen fuerzas previas al capitalismo imperialista, por lo que aquí se trata de una lucha desde una perspectiva retrógrada. Así, no se convierten en fuerzas revolucionarias ni se establecen alianzas con ellas, aunque no sean el enemigo principal. Pero cuando se levantan las clases populares contra un poder que “diverge” con el imperialismo es necesario en primer lugar determinar las causas de esa divergencia y después insistir en el desarrollo clasista de la lucha porque es el que representa la contradicción principal.

Aquí debe comprenderse el imperialismo económico antes de su conversión en una política internacional, pero también debe comprenderse que la situación de las clases es la que determina la postura política y no al revés. La lucha entre los Estados imperialistas se basa, a pesar del modelo capitalista que comparten, en la competencia, y esta se producía contra Estados que buscaban liberarse para construir una industria y desarrollar la agricultura y así obtener la independencia económica y política. Ahora hay una contradicción entre el imperialismo estadounidense-europeo por un lado y el ruso y chino por otro. Estas contradicciones no afectaban a la situación de las clases populares ni al modelo económico dominante: se trata simplemente de contradicciones entre los imperialismos.

La naturaleza económica que impone este modelo ahora es la generalización de la economía de servicios, por medio de la imposición de la economía de mercado y la liberalización, que se generalizaba partiendo de las condiciones del Fondo Monetario Internacional, que obliga al Estado a desprenderse de su papel económico (es decir, impone la privatización y el fin del  papel proteccionista que se había impuesto para evitar la fuga de la plusvalía al extranjero).

Durante las últimas dos décadas se ha trabajado para  generalizar la economía de servicios, centrándose la actividad económica en las inmobiliarias, la importación, los bancos, la actividad comercial y la destrucción de las capacidades productivas de la agricultura y la industria. Dicha estructura económica es la que permite el saqueo imperialista por medio de la actividad del dinero por medio de la recaudación de impuestos, las inmobiliarias, los bancos y todos esos sectores, además de abrirse de par en par las puertas de la exportación hacia estos países.

Así podemos comprender la aclimatación económica siria con esta estructura, a pesar de la “contradicción”. He señalado la transformación de la estructura económica en la última década y que seguía el “plan” que parecía que salvaría las condiciones del Fondo Monetario Internacional a pesar del desacuerdo con el propio Fondo, lo que fue en detrimento de la economía (puesto que el fondo ofrece beneficios que en Siria no se han dado). En consecuencia, la transformación económica en Siria iba encaminada a la unión económica con el imperialismo.

Generalmente no se hacía una distinción entre la economía y la política en los partidos comunistas, partiendo de la idea del compañero Khaled Bekdash (hecha pública tal vez en 1980), que decía que si mirase a la situación interna, estaría en la oposición, pero que él partía de una “postura nacional” para con Siria. Esta distinción entre las clases y lo nacional, y básicamente entre lo económico y lo político (por interés político) es en esencia “un malentendido” de lo que sucede en Siria, o bien es la base de una postura errónea sobre lo que sucede en el país. ¿Acaso puede separarse entre lo económico y lo político o entre lo que afecta a las clases y lo nacional?

La comprensión idealista hace eso, pero el marxista mira de forma científica a esta cuestión. La postura política general y la postura nacional especialmente no se separa de los intereses de clase, sino que es su producto. Cuando el interés del capitalista es importar y utilizar en el mercado internacional el dinero que roba del mercado “nacional”,  trabaja para sacar ilegalmente los fondos que roba hacia el mercado internacional. La reestructuración de la economía local partiendo del interés como hemos dicho, la hace una economía de servicios, interesada en ligarse con las dictaduras financieras e imperialistas y en unirse a los mercados capitalistas. Aquí es donde se desploma la cuestión nacional, o al menos se somete a las negociaciones que sirven a los intereses económicos, pues este capitalismo ve que su situación natural está en la unión con las dictaduras imperialistas y no en separarse de ellas (porque la separación se fundó sobre la base de la industria, la agricultura y la modernización).

Esto exige una explicación de la “contradicción” entre las autoridades sirias y el “imperialismo”, que no es una contradicción de clases mientras el capitalismo se haya ambientado con el modelo económico imperialista. Tampoco se debe a una “ideología” ni a un “amor por la nación”, porque ello ya no existe en la clase dominante desde hace mucho. Las ideas del Baaz “han sido borradas” y relegadas a “los rincones”. Se ha hecho realidad un enfrentamiento financiero con los “nuevos hombres de negocios” y el capitalismo del Golfo, turco, de Europa del Esta y ruso, en el sentido de que la “nueva clase”, que se ha conformado partiendo del saqueo del Estado y el sector público, es la que ha amoldado la economía local según el “humor general” a la forma final del capitalismo dominante en el mundo.



Esto exige una explicación de las diferencias con EEUU y Europa, pero no elimina el hecho de que la clase dominante es la que vive de los réditos, que es mafiosa y que está ligada al capital imperialista (ya sea del Golfo, turco o ruso). En este sentido, la diferencia política con EEUU no niega que la clase dominante sea así, y que haya amoldado la economía según “el humor internacional” al imperialismo actual. Partiendo de ello conforman sus “alianzas” y sus relaciones y se aferran a la “resistencia” y se llaman a sí mismos antiimperialistas. La diferencia no es de clases ni económica, sino política, pues la estrategia de EEUU desde septiembre de 2001 no incluía la continuidad de dichos gobernantes en el poder ya que lo que buscaba era fundar regímenes sectarios. Por tanto, la clase capitalista dominante hizo realidad una estructura económica que se amolda al imperialismo, pero las exigencias políticas imperialistas impedían el entendimiento e iban encaminadas a presionar para que se produjera un cambio en Siria. Después -tras la victoria de Obama- se intentó un nueva comprensión mutua. Pero tal vez el nuevo tejido de relaciones, con Irán, los rusos y Turquía, ralentizase dicha comprensión. Aquí hemos de señalar que la contradicción con el imperialismo es una contradicción secundaria mientras se base en un capitalismo terminal. La contradicción ha entrado en el marco de las contradicciones entre imperialismos (estadounidense/europeo y ruso/chino) además del marco de la lucha regional.

En esta situación, la diferencia no es lo esencial, sino el producto de la diferencia parcial en la organización de los intereses. Estamos en una situación en la que la economía local se ha vuelto capitalista y se ha acomodado al humor general del imperialismo. Esto impuso el estallido social.

Por tanto, no debe mirarse al levantamiento desde la perspectiva de la situación política presente, sino partiendo de la naturaleza de la lucha de clases en concreto y desde la comprensión de la naturaleza de las diferencia con la dictadura imperialista y sus límites, para que no se convierta esta última en el medidor de las posturas que se adoptan frente al levantamiento. Concretamente, esto ha de ser así en el análisis metodológico, donde la postura política se proyecta sobre el análisis en vez de ser un análisis de la realidad tal y como es, la base inicial de toda postura.

La izquierda en boga actualmente parte de la política, y esto se debe a una mala comprensión de la realidad desde hace mucho tiempo. No puede distinguir entre el interés de las clases y el discurso que produce la clase dominante, por lo que hace del discurso una alternativa al interés, sirviendo este para deformar el interés y no para sacarlo a la luz. Esta es la base de la mala postura que se ha adoptado ante el levantamiento sirio.

Lo que puede decirse aquí es que el levantamiento, en su esencia, es un levantamiento de las clases populares que se han visto incapaces de continuar en la situación a la que habían llegado, y que busca derrocar al régimen para hacer realidad sus demandas relacionadas con su vida diaria, el nivel de la misma, y con las condiciones políticas que lo permiten, pero no ha encontrado partidos que expresen sus peticiones una vez estallado el levantamiento espontáneo. Se han dejado gobernar por su conciencia “tradicional”, y de ello son producto sus lemas. Así podemos comprender perfectamente la ausencia de las fuerzas marxistas, a pesar de la participación de muchos marxistas en el levantamiento.

Por tanto, una pregunta viene a la mente sobre cómo se cristaliza una postura marxista clara ante ello y cómo se han de unir los marxistas que participan en el levantamiento para conformar una fuerza real en primer lugar y para influir en los lemas y el contexto del levantamiento de forma que se vean sus objetivos claramente (además de derrocar al régimen) y se desarrollen sus capacidades efectivas tras verse que el papel del elemento consciente es muy importante para su victoria.