Blog dedicado a publicar traducciones al español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.

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lunes, 30 de diciembre de 2013

Kafranbel

La irrupción en la ciudad de Kafranbel, símbolo de la revolución, por parte del Estado Islámico de Iraq y Siria ha generado todo tipo de iniciativas solidarias, pero sin duda, este cartel, que reproduce los colores que suelen utilizarse en la ciudad, es el mejor ejemplo de lo que esta significa para la revolución:

"Abajo Da'esh (Estado Islámico de Iraq y Siria según sus siglas en árabe)
(Kafranbel violada, 29/12/2013)"

Y he aquí el cartel que provocó la ira del Estado Islámico de Iraq y Siria, que irrumpió en la oficina de medios destrozando todo el equipo de radio, prensa e internet y muchos de los famosos carteles que allí había:

[En la manga negra se lee "Estado Islámico de Iraq y Siria"]

viernes, 27 de diciembre de 2013

Comunicado de las agrupaciones islámicas de Siria sobre el comportamiento del Estado Islámico de Iraq y Siria

Texto original: IslamicSham

Fecha: 21/12/2013



En el nombre de Dios el Clemente, el Misericordioso

A Dios no le gusta la maledicencia en voz alta, a no ser que quien lo haga haya sido tratado injustamente. Dios todo lo oye, todo lo sabe  (Corán, 4:148).

Gracias a Dios que envió el Libro con la verdad y el equilibrio para que las gentes fueran justas, y la oración y la paz sobre nuestro señor Mahoma, el enviado con la buena nueva, maestro de Bien que llamó a seguir el camino del Señor con sabiduría y buen consejo.

Dios el Altísimo ha bendecido a sus siervos en la zona del Bilad al-Sham con la yihad en su nombre contra el régimen déspota criminal, y a pesar del dolor y los sacrificios, de la ferocidad del enemigo y del abandono de todo el mundo, Dios los ha mantenido firmes y les ha apoyado, dándoles victorias que no esperaban.

Lo más distinguido de la yihad en esta zona desde el comienzo han sido su pureza e integridad, y el no desmarcarse de sus objetivos o medios a pesar de las escasas posibilidades militares y económicas.

Sin embargo, la escisión no tardó en hacer su aparición con la presencia de grupos que ofrecen fidelidad y rinden pleitesía a sus organizaciones, ligando la yihad de los musulmanes con su propio proyecto. En aquel momento emitimos nuestro comunicado deseando evitar la escisión antes de que se produjera, mencionando los peligros que este tipo de acciones conllevaban para la unidad de filas y la yihad, y más aún, para las unidad entre los muyahidines, provocando la enemistad de actores exteriores, especialmente contra los muyahidines, y contra todo el pueblo sirio.

Pero la situación empeoró y la división se profundizó, y algunas facciones comenzaron a exigir obediencia considerándose un “Estado”, oprimiendo y acosando a los muyahidines de otras brigadas. Entonces emitimos otro comunicado en el que dijimos “¿Qué os pasa?”, apoyando la yihad en Siria y temiendo la dispersión y luchas intestinas de los muyahidines. Preocupados pedimos a la umma que hiciera un llamamiento a centrarse en el enemigo común y evitar una situación peor, considerando pecado el derramamiento de la sangre de los musulmanes. Aconsejamos  que se solventaran tales diferencias, pero ello solo incrementó la opresión y los ataques de esas facciones, así que ya no nos queda [Cuando Dios concertó un pacto con los que habían recibido la Escritura: “Tenéis que explicársela a los hombres, no se la ocultéis” (Corán, 3:187)] más que llamar a las cosas por su nombre, para preservar la yihad y llevar a cabo nuestro deber de aconsejar a la umma, preocupándonos por el bien de quien no actúa como debe [“Que pereciera quien debía perecer y, ante una prueba clara, sobreviviera quien debía sobrevivir” (Corán, 8:42)].

El Estado Islámico de Iraq y Siria ha introducido en la sociedad siria una serie de prácticas divisiorias y perversiones, entre las que destacan:

1.       La omisión del pueblo sirio al anunciar un Estado sin sus componentes legales o reales, y sin consultar a los que tienen capacidad de decidir eso en el país.

2.       La pretensión de ser los únicos que siguen el método correcto, ridiculizando la opinión de otros y degradándolos.

3.       La obsesión por excomulgar, examinando a la gente, hasta el punto de que la excomulgación y la calificación de traidor, junto a la amenaza de muerte, se han convertido en palabras corrientes entre sus miembros.

4.       El considerar a todo el que está en desacuerdo con ellos un agente y un traidor a la yihad, aunque sean gentes de bien que incluso les superan en conocimiento y esfuerzo.

5.       El rechazo al arbitraje de los tribunales de shari’a cuando hay disputas o diferencias, excepto en lo que les compete y es relativo a sus decisiones.

6.       El mantener ocupadas a las brigadas yihadistas en enfrentamientos que pretenden ampliar su Estado y lograr que les rindan pleitesía, en vez de ocuparse en combatir al enemigo común, intentando dominar los puntos económicos y militares de las zonas liberadas después de saqueárselas a los muyahidines.

7.       El recurso a la agresión y el enfrentamiento con todas las facciones y el derramamiento de la sangre prohibida, humillando a las víctimas.

8.       La detención de muyahidines, predicadores, periodistas y activistas, para interrogarlos e impedir las labores de ayuda humanitaria y de prédica aduciendo una división en el método o acusándolos de ser agentes o traidores.

9.       El provocar disputas y llevarlas a enfrentamiento, aumentando la escisión y la división en las filas.

Por tanto, nosotros, dando ejemplo de la orden de nuestro señor de ser claros y en pro de la yihad en el Bilad al-Sham y evitar que suceda lo que ha sucedido en otros países.

a)      Llamamos a los líderes del Estado Islámico de Iraq y Siria a que se unan a la verdad, y escuchen los consejos de los fieles consejeros, corrigiendo dichas infracciones.

b)      Responsabilizamos al Estado Islámico de Iraq y Siria de las violaciones y crímenes resultado de su incesante opresión y agresión, así como las consecuencias de las acciones a las que recurran las demás facciones para defenderse a sí mismas, así como el resto de la población y los bienes materiales [Quienes, tratados injustamente, se defiendan, no incurrirán en reproche. Solo incurren en él quienes son injustos con los hombres e insolentan en la tierra injustamente (Corán, 42:41,42)].

c)       Hacemos un llamamiento a los sabios que siguen siendo escuchados por el Estado Islámico de Iraq y Siria que digan la verdad sin tapujos, pues tras lo sucedido, no deben temer la escisión, pues esta llegó con el silencio.

d)      Llamamos a los que apoyan la yihad en Siria a que teman a Dios e intenten destinar bien sus fondos y los de los musulmanes, para que no se conviertan en motivo de derramamiento de la sangre de los musulmanes y ayude a reforzar a los muyahidines.

e)      Loamos el hecho de que las brigadas que han sufrido esta opresión se hayan controlado y hayan intentado encontrar los medios para lograr un pacto y corregir la situación siempre que han podido.

f)       Animamos a las brigadas individuales y las péquelas agrupaciones a que se unan aún más y conformen entes más grandes, pues ello es lo que da miedo al régimen y os sirve más.

Muyahidines: En la adversidad siempre hay algo positivo, y en la escisión es cuando los corazones se examinan y se discierne quién comparte filas con uno. Tened paciencia, toda la paciencia del mundo, y uníos. [No va Dios a dejar a los creyentes en la situación en que os halláis hasta que distinga al malo del bueno (Corán, 3:179)]. Vosotros estaréis por encima si sois creyentes. Dios esté con vosotros y no os abandone.

Dios es omnipotente, gracias al Señor.

Firmado por:
Organización Sham Islámico
Liga Siria de Ulemas
Liga de Ulemas de Siria
Foro Islámico Sirio
Oganización de la Sharía en Alepo
Liga de Predicadores de Mezquitas de Siria
Asociación de ulemas kurdos de Siria
Organización de ulemas libres de Siria

sábado, 21 de diciembre de 2013

Diálogo con Bakr Sidki 2

A continuación la segunda parte de la entrevista cuya parte inicial puede encontrarse aquí





¿Qué te parece el reciente paso dado por Mas’ud Barzani hacia el PYD en Siria? 

Me sorprendió el durísimo comunicado de Barzani contra el PKK, comunicado que emitió justo antes de ir a Diyarbakir para encontrarse con Erdogan. Desde hace dos años, los partidos kurdos cercanos a él le han pedido que los protegiera de la ferocidad del PKK, especialmente los partidos Azadi y Al Parti, cuyos miembros han sido detenidos, y en ocasiones eliminados también. En una ocasión, por ejemplo, miembros del PKK detuvieron a Mustafa Yum’a, secretario del partido Azadi mientras se dirigía al Kurdistán iraquí, y lo tuvieron retenido durante cerca de 24 horas hasta que varias mediaciones e intervenciones de alto nivel lograron liberarlo. Barzani se ha comportado con excesiva diplomacia con el PKK hasta ahora, pues conoce su fuerza y no quiere entrar en una lucha con él.

La cuestión principal en lo referente al PYD es que se trata de la única parte con verdadera presencia sobre el terreno, pues la mayoría de los demás partidos están solo presentes sobre el papel, y los pocos partidos con presencia están dentro de la línea general del PYD, sea de forma tácita o pública. Barzani conoce bien la fuerza del PKK en Siria, y no tiene interés en enfrentarse a él. ¿Por qué emitió entonces un comunicado de confrontación como este cuando iba a encontrarse con Erdogan en Turquía? Erdogan está intentando restablecer los puentes con el gobierno de Al-Maliki y con Irán, e intenta cambiar su postura de cara a Egipto, tras adoptar una postura claramente contraria al el golpe militar. Incluso sus relaciones con EEUU están pasando por una etapa de turbulencias, a sabiendas de que esta relación, sea con el AKP o con otro partido, es una prioridad mayúscula puesto que Turquía es un miembro de la OTAN.

Erdogan lamenta hoy la magnitud de sus errores en la política siria. Tal vez, su política hacia Siria mueva nuestros sentimientos como opositores al régimen sirio, pues el hombre ha abierto las puertas a la oposición, a los refugiados y a las armas, pero ha ido muy lejos y ha sido poco prudente si pensamos en el asunto desde el punto de vista de la institución gobernante en Turquía. La forma de cortar relaciones con el régimen sirio, pasando de ser íntimos amigos a romper con todo, no fue saludable desde el punto de vista de la política turca, especialmente porque vino como resultado de que Asad no escuchase los consejos de Erdogan, como si escucharle fuera una obligación.

Aun con la falta de ética de Bashar al-Asad y su política de destruir el país, este no está obligado a escuchar a Erdogan. Al margen de eso, la policía de Erdogan ha obviado el hecho de que hay unos 20 millones de alauíes en Turquía que están a favor del régimen de Bashar al-Asad y que creen a pies juntillas su versión de los hechos, inventando las historias necesarias para justificar sus crímenes. Eso al margen del gran problema kurdo en Turquía y el influyente papel del PKK, además de su importante presencia a través del PYD en Siria. Se trata de un factor político muy importante, especialmente cuando el gobierno turco va encaminado a negociar con Ocalan en su celda.

Mientras Erdogan intenta mejorar su relación con Al-Maliki, y antes de recibir a Barzani, tiene en cuenta la importancia de su relación con el PKK, ¿cómo, pues, emite Barzani un comunicado tan duro contra el PKK según se dirige a Diyarbakir? Creo que fue un error político, aunque esté totalmente de acuerdo con el contenido de su mensaje. Dice, con razón, que lo que dice el PKK no tiene sentido, incluido lo que dicen sus representantes en el parlamento turco sobre la revolución de Rojava (Kurdistán occidental), pues no hay ninguna revolución en el hecho de que el régimen se retire a favor de las fuerzas del PYD, coordinando con estas, de las zonas kurdas. Señala, también, con razón, el cruel comportamiento del PKK contra el pueblo kurdo y contra las otras fuerzas políticas en la zona. Todo lo que dice es cierto al cien por cien, pero no debería haberlo dicho él. Como intelectual independiente, yo puedo decir eso, porque tras de mí no hay un partido, ni una región, ni un Estado, por lo que no tendría consecuencias. Pero Barzani está en un puesto de responsabilidad y debe tener un discurso unificador, no segregador, sea desde el punto de vista exclusivamente kurdo, o desde el punto de vista de la revolución siria, si es que de veras la apoya. Barzani no gana nada diciendo que el PKK es un agente del régimen y que coordina con él contra los kurdos y los sirios, aunque sea cierto. Debería haber reafirmado los puntos comunes. Ciertamente, no había que elogiar al PKK, pero atacarlo es un craso error, especialmente cuando se dirigía a Diyarbakir, bastión del PKK en Turquía.

Por su parte, Erdogan demostró una inteligencia política mayor, pues se dirigió al ayuntamiento de Diyarbakir, sede del Partido de la Paz y la Democracia (la cara política autorizada del PKK). Era la primera vez que el primer ministro turco visitaba el ayuntamiento de Diyarbakir, lo que provocó la ironía de Uthman Bayidmir, el alcalde, sobre la misma, diciendo que era de agradecer, pero que llegaba justo cuando estaba a punto de cumplirse el mandato, por lo que no servía para negociar proyectos de desarrollo con la administración local. Y es que hay una gran competencia política entre el Partido Justicia y Desarrollo y el de la Paz y la Democracia en esa zona, por lo que hay competencia por los votos. La visita de Erdogan al bastión de su rival político antes de reunirse con Barzani fue un paso político extremadamente inteligente de cara a las próximas elecciones locales, mientras que el anuncio de Barzani de su enemistad con el PKK antes de dirigirse a Diyarbakir no fue inteligente.

En la celebración común con Barzani, Erdogan emitió un discurso político muy importante en el que despertó muchos sentimientos, siempre con la mirada puesta en las urnas, y hace bien. Cierto es que no ha ofrecido aún apenas nada palpable en lo que se refiere a la cuestión kurda, pero la relación con Barzani tiene una importancia estratégica máxima. 

¿En qué se basa el reciente estrechamiento de las relaciones entre Barzani y Erdogan? 

Hay una base económica en la relación entre Turquía y el Kurdistán iraquí, centrada en las ingentes reservas de petróleo y gas del Kurdistán iraquí. Se estima que estas riquezas, si se invierten bien, pueden llevar a Iraq a encabezar la lista de productores de petróleo en el mundo.

Eso solo es razón suficiente para iniciar una lucha y crear alianzas. Los turcos no tienen riqueza petrolera alguna, y hay una gran dependencia del gas para la calefacción, lo que explica que los turcos tengan tanto interés en estrechar las relaciones con los líderes del Kurdistán iraquí. Se ha filtrado a algunos medios que existe la posibilidad de que empiecen a llegar gas y petróleo del Kurdistán iraquí a Turquía en unas semanas. Y ello es precisamente el origen de la disputa y la tensión con el gobierno central de Iraq de Al-Maliki. Por ello, Erdogan, se adelantó a la llegada de Barzani a Turquía enviando a Davutoglu, el Ministro de Exteriores, a Bagdad, donde visitó santuarios chiíes y se entrevisto con Al-Sistani y Muqtada al-Sadr. Se puede esperar que la visita de Barzani a Diyarbakir y el inicio de la colaboración petrolera provoquen tensiones con el gobierno central en Iraq. Pero también esta visita afianza el acercamiento entre las posturas en lo referente a la situación en el Kurdistan occidental y de cara a la revolución siria.

Para comprender la postura de Barzani, debemos intentar ponernos en su lugar. Barzani está rodeado de enemigos: el gobierno central en Iraq –no solo por estar presidido por Al-Maliki, sino por las diferencias históricas con el gobierno de Bagdad-, Irán –a quien Barzani teme con razón porque Irán puede interferir por medio de los partidos kurdos islámicos partidarios de la República Islámica-, el régimen sirio –con quien su relación se ha deteriorado desde la ocupación estadounidense de Iraq tras años de relación pragmática con el régimen asadiano contra Saddam Hussein-; y añadamos Turquía a esos enemigos. Por tanto, la región está totalmente amenazada de asfixia.

Parece que Barzani, a partir de la experiencia, ha visto que la relación con el norte es productiva debido a una serie de factores: Ankara siempre está bajo la presión del PKK, y por tanto, necesita tener en cuenta el factor kurdo, sea dentro de Turquía o en el Kurdistán iraquí; y Turquía necesita petróleo y gas. Por tanto, Turquía obtiene las materias energéticas que necesita y se beneficia de cara a su país de la posición que ocupa Barzani; a cambio de eso, ofrece al Kurdistán iraquí un importante espacio para abrirse al mundo, y un importante soporte.

Históricamente, los turcos han sido los que se han mostrado fríos hacia Barzani, pues cuando se creó el Kurdistán iraquí, los kurdos vieron que podía constituir una experiencia a emular para los kurdos de Turquía, por lo que comenzaron una serie de campañas militares en la zona para combatir contra los luchadores del PKK, sin permiso ni aprobación del gobierno regional. La aproximación turca a las relaciones con el Kurdistán iraquí cambiaron poco antes de la ocupación estadounidense de Iraq y pasaron de ser relaciones de trato humillante, como el que recibió Barzani en su primera visita a Ankara cuando lo trataron como un líder espiritual sin más, a relaciones en las que Erdogan se dirigió a él en su visita a Diyarbakir como “mi hermano Mas’ud Barzani, presidente de la región del Kurdistán iraquí”.

Fue la primera vez que un Primer Ministro turco habló del “Kurdistán”, lo que supuso muchas críticas por parte de algunos grupos políticos turcos, mientras que muchos kurdos lo recibieron muy positivamente. Ahora estamos viendo el clímax de la luna de miel entre Erdogan y Barzani. 

¿Cómo influyen los hechos en el escenario regional kurdo en el difícil proceso de paz entre el PKK y el gobierno turco, y cómo se ve influida por ello la escena siria? 

Temo, partiendo de experiencias previas, que Erdogan está intentando sacar provecho de las diferencias intra-kurdas entre la corriente de Barzani –que va desde Iraq, pasando por Turquía y Siria hasta Irán- y la corriente de Ocalan, que tiene mucha presencia en Siria. Temo también que Barzani pueda tragárselo, lo que sería muy sorprendente. En el PKK hay un sentimiento de enfado por el comunicado emitido por Barzani antes de visitar Diyarbakir, y hay responsables del partido que han declarado que “Barzani es más listo que para ser un mero instrumento en manos de Erdogan”, y esa es una forma diplomática de humillar a Barzani. No sé si Bärzani tiene algún plan para arreglar la situación con el PKK o si, por el contrario, ve que dicho partido se ha unido al eje de Irán y el régimen sirio sin posibilidad de retroceder.

En caso de que la segunda posibilidad fuera la correcta, tengo una opinión algo diferente. Es cierto que el PKK, desde el inicio de la revolución, ha formado parte del eje entre Irán y el régimen sirio frente al eje formado por Arabia Saudí, Qatar, Turquía y Barzani (se trata de una realidad objetiva, haya o no pactos escritos), pero teniendo en cuenta el punto al que ha llegado hoy la revolución siria, donde no parece que haya solución, la postura del PYD es la correcta en lo que se refiere a la protección de sus zonas. Salvando eso, gobierna sus zonas a hierro y fuego, algo con lo que obviamente no puedo estar de acuerdo. En cuanto a la forma y lógica de gobernar, el PYD no se diferencia en nada del régimen de Asad o de Saddam Hussein. Su forma de pensar es partidista y estrecha, y es un partido sin principios salvo uno que constituye su esencia: Ocalan, y lo que se llama “pensamiento de Ocalan”, un pensamiento muy superficial. Miran hacia Ocalan como lo hacen los alauíes con Hafez al-Asad, el líder que los sacó de la marginación y la total ausencia de la escena.

En Turquía, la situación de los kurdos oscila entre dos posturas: la total negación turca de la existencia kurda o el hecho de considerar a los kurdos turcos, pero con otro idioma, e incluso hay quien inventa extrañas historias para el origen de la palabra “kurdo”, como por ejemplo, que viene del ruido de las pisadas en la nieve sobre las montañas. Esa es la lógica que ha dominado en los genocidios desde la época de Ataturk.

Hay un aeropuerto en Estambul que se llama Sabiha Gokcen, la hija adoptiva de Ataturk, y primera mujer turca que pilotó un avión de guerra, avión que pilotó en una campaña contra los kurdos de Dersim. Ahora que Erdogan ha entrado en un proceso pacífico con los kurdos, estaría bien, por ejemplo, cambiar el nombre de dicho aeropuerto, con un matiz tan negativo; pero Erdogan no se atrevería aunque quisiera, pues se enfrentaría a una violenta resistencia por parte de sus opositores nacionalistas y de izquierdas.

La segunda postura comenzó a mediados de la pasada década, cuando Erdogan inauguró el camino de reconciliación con los kurdos, y durante su discurso electoral en Diyarbakir reconoció la existencia de una “cuestión kurda” en Turquía que prometió solucionar, hablando también de la política de “aperturismo interior”. Simultáneamente, abrió un canal televisivo gubernamental en kurdo y adoptó otras medidas similares. Medidas que pueden parecer simbólicas, pero que son más que eso para los kurdos, pues vienen tras un largo sufrimiento político y una total negación de su existencia, además de campañas de detención y genocidios. Junto con el aperturismo hacia los kurdos, Erdogan comenzó una campaña de formación psicológica y educación de la otra parte, la parte nacionalista radical que se niega a reconocer a los kurdos. Por fin, se eliminaron los tabúes en las discusiones internas sobre los kurdos y sus derechos, convirtiéndose en temas de debate, enfrentamiento y diálogo.

Posteriormente, se inauguró una etapa de negociaciones directas con Ocalan en su celda, por parte de altos dirigentes de los servicios secretos turcos en nombre del gobierno, de las que nada ha trascendido a los medios. Estos esfuerzos culminaron en el envío de una carta por parte de Ocalan a la celebración del Noruz en Diyarbakir en la que anunció claramente el fin de la etapa de “lucha armada”, y expresó su deseo de que el gobierno turco cumpliera sus promesas de mejorar la situación de los kurdos en Turquía. No ha habido grandes avances en el terreno político desde ese momento, a pesar de la gran importancia del proceso político y el hecho de que supone cerrar las heridas abiertas en ambos lados desde hace décadas, y que han provocado la muerte de más de cuarenta mil personas.

No sé si la última aparición de Erdogan en Diyarbakir acompañado de Barzani y, lo que es más importante, Shevan, el cantante kurdo símbolo de la lucha que llevaba 37 años en el exilio, puede ser un indicio simbólico de que se ha retomado la acción política en lo que se refiere a la cuestión kurda en Turquía. Hasta ahora, se han dado muchos pasos simbólicos, pero las acciones son lo que cuenta. El PKK ha implementado muchos de sus pactos en lo que se refiere a retirar a sus luchadores de territorio turco y en cambio tenemos un historial de sistemática traición turca en la implementación de los pactos con los kurdos. Hasta este momento, Ocalan ha anunciado el alto el fuego unilateral más de 12 veces, y siempre han sido los turcos los que lo han incumplido.

El pasado mes de septiembre, tras una congelación de varios meses en el proceso pacífico, y después de que los cambios constitucionales necesarios no lograran levantar la presión que había sobre los kurdos (hay miles de detenidos, por ejemplo, incluidos parlamentarios, periodistas y abogados), Ocalan amenazó con retirarse del proceso. Ante esto, Erdogan respondió como es obvio que deseaba continuar con el trabajo para lograr la paz y prometió un paquete de reformas constitucionales, reformas que de hecho se publicaron poco después, pero que se centraban en el eje ideológico de Erdogan principalmente, como la decisión de levantar la prohibición de que las mujeres veladas pudieran acceder a determinadas instituciones públicas. Fueron reformas democráticas, importantes y necesarias de veras, pero no iban encaminadas a progresar en la cuestión kurda. Como resultado de tales experiencias, no puede confiarse en Erdogan en lo que respecta a sus promesas a los kurdos. El discurso en Diyarbakir fue magnífico, y su pronunciación fue muy simbólica, pero la trayectoria de Erdogan no permite confiar en él.

En cuanto a Siria, el progreso en el proceso pacífico en Turquía se refleja de forma positiva: la postura del PYD, que por cierto, no habla de independencia y no la quiere, está cambiando. Practica la independencia de forma efectiva sobre el terreno y protege sus zonas y posiciones, pero no quiere un Estado independiente, sino una autonomía basada en el hecho de que es la fuerza dominante en las zonas kurdas. “A nuestros kurdos los protegemos nosotros”, esa es su lógica. Las otras partes turcas dudan entre el federalismo y la “autonomía política”, que es en realidad un federalismo deformado, pero no pueden lograrlo. La fuerza sobre el terreno la tiene el PYD.

Diálogo con Bakr Sidki

Texto original: Al-Yumhuriyya

Autor: Yassin Swehat

Fecha: 14/12/2013

Debido a la longitud del texto, se ha decidido dividir la traducción en partes para no cansar al lector. Aquí la primera parte.

Bakr Sidki es un conocido escritor y traductor kurdo y uno de los más importantes traductores del turco, así como asiduo colaborador en medios turcos en torno a la cuestión kurda, Siria y otros debates de orden político. Sidki estuvo detenido en las cárceles del régimen sirio





¿Cómo ves la situación de los kurdos sirios, con la conformación de Fuerzas de Protección Popular pertenecientes al PYD (Partido de la Unión Democrática), como fuerza armada cohesionada que impone zonas autónomas en las regiones kurdas? 

Desde el inicio de la revolución comencé a escribir artículos muy duros contra las políticas del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán) y sus prácticas. Hoy, a lo largo de la conversación, advertirás algunas diferencias. No me gustan las políticas ni prácticas de este partido, pero mis razones difieren con las esgrimidas por la “oposición árabe”.

El punto clave del malentendido entre la parte árabe y la parte kurda es que la parte kurda se considera a sí misma una sociedad independiente, psicológica, política y culturalmente, y que piensa de forma independiente. Cuando dice “nosotros” no se refiere a los sirios, sino a los kurdos, o al menos a “nosotros los kurdos sirios”, pero es más importante que se refiera a “nosotros los kurdos”; es decir, una comunidad que se extiende entre Iraq, Irán, Turquía y Siria. Esta psicología ha hecho mella en los kurdos desde el año 2004, incluso entre los que no comparten la idea de la separación; o sea, esos que –aun soñando con que los kurdos sean una nación como cualquier otra- son conscientes de la realidad de que una transformación tal no puede realizarse más que con el beneplácito de las grandes potencias, que no son otras que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Por tanto, aceptan la idea de una integración forzada con el resto de sirios, o con los turcos en Turquía, pero a pesar de ello, están dispuestos a aprovechar cualquier oportunidad que les sirva para llegar a una situación constitucional diferente, o alcanzar la autonomía, el federalismo, o incluso la total separación (algo que está muy lejos).

En mi opinión, las partes árabe, turca o iraní deben comprender ese sentimiento, e incluso empatizar con él. Los kurdos no sienten esa empatía. En 2004, sintieron que la oposición les había fallado, cuando estaban en una misma lucha contra el régimen, derribando sus estatuas y destrozando sus banderas, entrando en la primera lucha seria con el régimen de Asad. La oposición árabe, obsesionada con la separación, además de que esto se producía a la vez que la ocupación estadounidense de Iraq, entró en un ambiente tenso contra los kurdos. Es cierto que los árabes tienen derecho a culpar a los kurdos por haber tomado la decisión de levantarse sin consultarles, no viendo ninguna utilidad en verse arrastrados a un problema para el que no estaban preparados. Pero la oposición árabe podía haber adoptado esta sencilla postura en vez de comenzar a sacar las imágenes de las banderas “independentistas” y otras que los convirtieron en enemigos de la movilización kurda. Sin embargo, eso es lo que sucedió, y yo mismo participé en muchas discusiones sobre el tema con opositores árabes.

Así se entiende cómo contribuyeron a crear un sentimiento de aversión y falta de confianza, del cual han partido los partidos kurdos, especialmente el PKK, en su actuación. Posteriormente comenzó la revolución siria, y los jóvenes de Qamishle y Amuda participaron con fuerza, aunque de forma diferente, fruto de su particularidad kurda; es decir, que participaron nacionalmente con todos los sirios, aunque fuera con algunas peticiones propias como kurdos, y con el deseo de afirmarse como kurdos también. El PKK ha actuado desde el primer momento como elemento disuasorio, algo en que lo han acompañado los otros partidos tradicionales. Todas las fuerzas políticas kurdas adoptaron desde el inicio la siguiente postura: debemos esperar y observar, y no caer en una lucha que no nos incumbe como kurdos, pues esta es una lucha entre árabes.

Es imposible que los oriundos de Mare’, Hritan o Deir Ezzor puedan comprender esta postura, por lo que no aceptarán tal postura de espera y observación mientras son sacrificados por el régimen. Y yo mismo tenía esa postura de rechazo. Me dolía ver cómo los partidos kurdos adoptaban la postura del espectador, que ve que no debemos cortar todos los lazos con el régimen por si logra reprimir la revolución, y que al mismo tiempo, utilizaban su escasa participación para ganar puntos en caso de que los opositores vencieran a Asad. Se trata de una postura arribista, que nace del deseo de mantener la presencia kurda exclusivamente, y esperar que la comunidad internacional proteja dicha presencia en caso de que la lucha se prolongue, como sucedió posteriormente. Eso ha facilitado la aparición de líderes kurdos que prosperan por “su mirada desde lejos” y la “corrección” de su postura en el inicio de la revolución, y que aseguran que adoptando dicha postura han impedido que la guerra les llegue, aunque esto no es cierto, pues la guerra ha llegado a las zonas kurdas con el Estado Islámico de Iraq y Siria y el Frente de Al-Nusra, además de algunas brigadas del ESL.

Ello no impide, volviendo a la primera idea, el afirmar que la parte árabe no comprende a los kurdos. Sin duda, la parte kurda es responsable de esta falta de comprensión, pues los políticos kurdos emplean una lengua ambigua, opaca a la hora de expresar su identidad kurda, y el hecho de que no le importa lo que sucede en Homs, Daraa y la zona rural de Damasco. Eso no lo dicen claramente.

Tenemos distintas corrientes en la escena política kurda. En el Consejo Nacional Kurdo, hay dos corrientes, la de Talabani y la de Barzani. La de Talabani es más cercana al régimen, y tiene posturas muy conciliadoras con el PKK, mientras que la corriente de Barzani emplea un lenguaje más cercano al de la revolución, y es la punta de lanza para entrar en la Coalición Nacional. Pero incluso esta corriente, que habla abiertamente de un patriotismo sirio unificado, tiene otra postura cuando se trata de hablar entre kurdos, aunque no hable de separarse de Siria. La verdadera postura de esta corriente es que se aferra y circunscribe a su identidad kurda, y se aleja de lo que sucede en Siria, sin anunciar tal alejamiento con la misma claridad.

La piedra angular para comprender la postura kurda no es más que el hecho de que es una postura que gira en torno a sí misma y que está lejos del patriotismo sirio. Esta postura, desde mi punto de vista, fue muy oportunista y negativa en el inicio de la revolución, e incluso un año o año y medio después del estallido. En mis escritos, solía expresar tal opinión, pero hoy no soy tan duro. No por miedo, como es natural, pues escribía estas cosas estando al alcance del PKK en el barrio Achrafieh en Alepo, aunque quizá tengo suerte porque no leen, pues lo cierto es que habría bastado que uno de ellos hubiera escrito un informe sobre mis escritos para estar en peligro. Son como el régimen: reprimen a la gente, “educan” a los críticos (utilizan mucho esta expresión), y atacan las manifestaciones y las reprimen, aunque no vayan en su contra. También detienen, pues tienen cárceles, y matan.

La revolución siria ha llegado hoy a un callejón sin salida. No puede derrocar al régimen con sus armas, y a la vez, quien lucha, no puede dejar sus armas y retornar al pacifismo. El régimen no puede derrotar a la revolución. Está claro también que no hay ningún plan de solución por parte de los llamados “Amigos de Siria”, sino que tienen un plan para gestionar la crisis durante un tiempo de plazo cuyo final desconocemos. En esta situación, cuando uno gira en torno a su nacionalismo, la política correcta desde el punto de vista kurdo es la política del PKK. Esto no supone en absoluto que yo defienda sus prácticas, pero su política basada en la defensa de sus zonas cuando se ven atacadas por el Estado Islámico de Iraq y Siria o el Frente de Al-Nusra, es correcta, sana y está justificada moralmente. Cuando no se comprende que los kurdos no se comportan como sirios, sino como un grupo independiente, y que Diyarbakir les importa más que Alepo, cabe esperar que se emitan comunicados como el de la Coalición Nacional sobre la declaración de autonomía kurda, que considera que el PKK, con su rama siria, es enemigo del pueblo sirio. 

¿Qué piensas de ese comunicado de la Coalición, sobre el PYD y su enemistad con el pueblo sirio? 

La postura de la Coalición Nacional en relación con el Partido de la Unión Democrática es muy mala porque provoca aversión y un sentimiento de rechazo. La Coalición necesita tender puentes con el PYD y con el Comité de Coordinación Nacional también: intentar ir con una delegación unida a Ginebra ha de ser un objetivo principal.

No basta que la Coalición hoy siga asegurando que incluye en sus filas a una importante representación kurda, pues la verdadera fuerza que representa a los kurdos sobre el terreno es el PYD y eso no se puede negar, como tampoco se puede minimizar su importancia o intentar hacer que eso no sea así por medio de representaciones políticas virtuales.

Las Fuerzas de Protección Popular, la mayor facción armada kurda, se suelen ligar al PYD a pesar de que muchos de sus efectivos no son miembros del partido, y es que existe una lógica parecida al reclutamiento forzoso en muchas zonas kurdas a favor de las Fuerzas de Protección Popular, que además son prácticamente la única salida para muchos jóvenes kurdos para poder mantenerse. Añádase a eso que hay un paraguas político llamado Consejo del Pueblo del Kurdistán Occidental cuyas elecciones he presenciado – y que son al más puro estilo baasista- en Achrafieh en Alepo. En aquel momento aún no había ESL en Achrafieh y la presencia del régimen estaba muy debilitada, pero sí estaba allí. Ello significa que sus afirmaciones de que no estaban coordinando con el régimen son falsas. Se beneficiaron de que el régimen tenía interés en su presencia y lo aprovecharon.

Hoy, desde el punto de vista de la oposición “árabe”, es necesario presionar a los kurdos, lo que en realidad significa presionar al PYD. No tiene sentido obviar esta necesidad presionando a partidos virtuales, carentes de peso popular, pues ello no es más que engañarse a uno mismo.

Las peticiones de los kurdos producen verdaderos espasmos entre los árabes, como ha quedado patente en el desarrollo de la actividad política de la oposición durante la revolución. La oposición ha seguido repitiendo durante dos años que es incapaz de retirar el adjetivo “árabe” del nombre oficial de la República, y que no está capacitada para implementar la descentralización administrativa. Pero también ha olvidado estas posturas de rechazo cuando se ha visto presionada internacionalmente por determinados países para introducir un bloque kurdo sin preso real sobre el terreno. ¿Qué le impide entonces entenderse con Saleh Muslim si pueden arrancarle la afirmación de que no quiere la independencia de Siria?

Y por cierto, si me preguntasen mi opinión, diría que no soy partidario de eliminar “árabe” del nombre oficial de Siria. Si no estuviera y se buscara introducirlo, yo no estaría a favor, pero estando presente, no creo que haya que eliminarlo. Siria es en verdad un Estado con una amplia mayoría árabe. Si yo fuera árabe me negaría rotundamente. ¿Por qué debería eliminar ese adjetivo para satisfacer a una minoría? Si a los kurdos les molesta, ello ha de discutirse en un Parlamento elegido, pero imponerlo por la fuerza y por presiones internacionales es realmente indignante.

Pero esa no es la cuestión. Lo que realmente irrita es el grado de aferramiento a la palabra “árabe” durante meses, para luego desentenderse de ella en el momento en que llegan las presiones internacionales. Entonces, ¿por qué no se acuerda una autonomía para las zonas kurdas, algo que es una realidad sobre el terreno, a cambio de ir a Ginebra con una delegación unida y con peticiones previamente acordadas?

El PYD gira en torno a su identidad kurda, en torno a su partido, en torno a Ocalan. Cualquier parte que sirva a estos ejes es un potencial aliado, sea Bashar al-Asad, el ESL, Erdogan o quien sea. Este partido es flexible hasta el punto de carecer de principios. No tiene principios estratégicos ni alianzas firmes. Lo único sagrado es Ocalan y que este salga de la cárcel. Todo lo demás son tácticas coyunturales. Puede aliarse momentáneamente, de forma objetiva o no, con el régimen sirio hoy, para enfrentarse a él mañana, y volver a aliarse con él pasado mañana, como ya ha sucedido.

En la situación actual, el PYD busca cimentar la autonomía según la política de hechos consumados, y trabaja para proteger sus zonas, aunque sea con la lógica de “quienes la protegen son quienes la roban”. O sea, que obliga a pagar impuestos a los habitantes de estas zonas y castiga a quienes se muestran enfadados por ello. En cuanto a cómo quede Siria finalmente, saben bien que ello depende del ambiente y los acuerdos internacionales. En Turquía, el PKK no pide la independencia, sino que quiere una autonomía de las zonas kurdas. 

Entonces, ¿ves algún futuro para el trabajo conjunto entre con el PYD, especialmente de cara a Ginebra? 

La coalición debe buscar el interés que comparte con el PYD, que lo hay, y políticamente es posible tratar de cimentarlo como un plan de trabajo político conjunto, sea integrándose en la Coalición o al menos conformando una delegación conjunta para Ginebra II. Esa es una cuestión política que necesita políticos y de nada sirven los discursos manidos.

Hay un sueño que me persigue desde hace unas dos semanas que es que, ya que la comunidad internacional nos obliga a ir a Ginebra II, en vez de ir en tres grupos- la Coalición, el Comité de Coordinación Nacional y el Alto Comité Kurdo- para pelearse entre sí en vez de negociar con el régimen, debemos encontrar la manera de aunar a estas tres partes en una única delegación. Y creo que ese momento es ahora acuciante de verdad cuando nos encontramos en un contexto de lucha entre el Estado Islámico de Iraq y Siria y el PKK, y de aquel con todos en realidad. Existe un punto en común que puede unir dichas partes. El PKK es miembro del Comité de Coordinación Nacional y también del Alto Comité Kurdo, como si fuera un comodín. Si puedes tender puentes con el comodín, debes intentarlo, porque nada es imposible en política. Pero cuando lo acusas de colaborar con el régimen, como hace la Coalición, lo empujas a que lo sea de veras.