Blog dedicado a publicar traducciones al español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.

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jueves, 31 de enero de 2013

La etapa más peligrosa de la revolución siria

Texto original: Al-Hayat

Autor: Yassin al-Hajj Saleh

Fecha: 27/01/2013





Antes de que terminara 2012, vimos una serie de señales en los discursos que apuntaban a una nueva etapa, quizá la más peligrosa en el recorrido de la revolución siria.

La primera de esas señales es el dar vueltas sobre el mismo punto en lo que se refiere a la confrontación armada que encabeza las actividades de la revolución desde mediados del verano pasado. Exceptuando la toma del aeropuerto de Taftanaz el 10 de este mes, la resistencia armada no ha logrado ningún avance importante, incluso se producen quejas preocupantes por la falta de munición entre los combatientes, y el régimen es quien está en la posición ofensiva en las zonas del gran Damasco (Al-Ghoutta occidental, Dariya y Mu’addamiyya) y Homs.

La segunda señal  es el aumento del papel de los grupos islamistas salafistas en la resistencia armada, que muestran una mayor organización y capacidad de lucha, pero que tienen objetivos distintos a lo que se supone que son las aspiraciones fundacionales de la revolución. Si es cierto que no violan las propiedades en las zonas en las que están activos, también lo es que tienen su propia forma de cometer violaciones: el intento de imponer su modelo  doctrinal y social a los ciudadanos. El más conocido entre estos grupos es Jabhat al-Nusra li-Ahali al-Sham (El Frente de la Victoria de la Gente de Siria). La denominación sectaria de partida del grupo salafista provoca el rechazo de todos los no suníes y su método coercitivo también el de la mayoría de suníes.

La tercera señal es la expansión de situaciones y escenas de “descontrol” y falta de autoridad en las zonas que están fuera del control del régimen, donde hay robo y pillaje, y las armas siguen saldando antiguas cuentas personales o tribales. Esto es así en zonas de la Yazira siria especialmente, pero no se reducen a ese punto. No se aleja de esto el ataque por parte de grupos armados supuestamente pertenecientes al ESL a la aldea de Ras Al-Ayn de mayoría kurda, donde se entremezclan las escenas de descontrol con la tensión árabe-kurda que viene de décadas atrás en la provincia de Hassake. Esto lo facilita el hecho de que se hayan borrado las fronteras entre los grupos de la resistencia armada y los grupos de vándalos o “atracadores” a sabiendas de que el descontrol y el borrado de fronteras son la fuente principal de fuerza del Frente de Al-Nusra y sus semejantes.

En cuarto lugar parece que la influencia de las potencias internacionales activas, organizadas en el grupo de “Amigos del Pueblo Sirio”, está también en consonancia con el hecho de que se den vueltas sobre el mismo punto, dada su abstención a apoyar a la resistencia armada aprovisionándola con aquello que le permita hacerse con la batalla, y su incapacidad de influir sobre el régimen con otros medios. El régimen, en la etapa anterior (que comenzó a mediados del verano del año pasado) se replegó a su núcleo duro en el interior del conglomerado político-securitario o “el Estado en la sombra”, y a su firme alianza regional con Irán y Hezbollah. Ahora ya no es tan proclive a verse influido por el rechazo internacional a su actuación.

En quinto lugar viene la incesante debilidad del papel de líder de la oposición organizada. “La Coalición Nacional para las Fuerzas de la Revolución y la Oposición” no parece capaz ni preparada como debe para influir en los acontecimientos en el interior. Se encuentra ahora mismo entre las presiones de las distintas orientaciones del interior y las presiones del exterior que también parecen ser resultado de diversas orientaciones. Nadie ha oído de ellos si son incapaces de solucionar el problema, ni de ofrecer nada a nadie.
Se puede añadir a lo anterior el apresurado deterioro del expediente humanitario de la guerra asadiana, dado que el número de refugiados en los países vecinos supera los 600 mil, mientras que en el interior los desplazados son más de dos millones y medio.

Esta nueva etapa registra una diferencia importante si se compara con cualquier otra etapa anterior a lo largo de los aproximadamente dos años de variable desarrollo de la revolución. En las anteriores etapas, la revolución era una lucha entre dos polos, donde el régimen se enfrentaba a la parte de débil cohesión, pero que estaba unida por una causa común: deshacerse del régimen. Hoy, el régimen se ha replegado a su núcleo duro y ha aumentado su lucha criminal, mientras que el lado revolucionario muestra una gran dispersión y algunos grupos que se adscriben a él suponen una pesada carga, ya sea por su extremismo religioso o, al contrario, por su disolución y falta de organización. Al mismo tiempo, la internacionalización de la lucha siria, con la incapacidad de que se resuelva internamente, y ello a pesar de la renuencia de los “Amigos del pueblo sirio” a apoyar a los revolucionarios sirios, y con la generosidad y dadivosidad el apoyo que recibe el régimen sirio de sus amigos.

Y parece que el régimen es el más beneficiado de que las cosas vayan así en la nueva etapa. El discurso de Bashar al-Asad en la Ópera el día 6 de este mes fue un indicio de eso mismo. El régimen que se ha comportado con su país como no lo haría una fuerza de ocupación extranjera, y que está convencido más que nunca de su inmunidad ante el castigo, a pesar de su empeño criminal, ¿por qué no habría de seguir así? Le conviene mucho también que se expanda el fenómeno del Frente de Al-Nusra, porque ello es útil para apartar a amplios sectores de los sirios de la revolución y le facilita la venta de su historia de lucha contra el terrorismo a las potencias occidentales que quieren comprarla. También le alegra incluso más que se expandan las evidencias de “falta de control” en las zonas fuera de su influencia, porque los revolucionarios serán los amonestados y porque ello añade legitimidad al principio básico de la filosofía de la dictadura: la gente son salvajes, y malos, no se les puede dejar de mano.

La deriva actual conviene al mismo Frente de Al-Nusra, pues, al igual que sus semejantes su situación mejora cuanto más empeora la situación general. El régimen se empleará más a fondo en su salvajismo e impedirá que cualquier fuerza nacional moderada, como sucede hoy, aumente su credibilidad.

No parece que tenga prisa en cerrar la página de esta etapa ninguna potencia occidental que se aproxima a la situación siria desde la perspectiva de su lucha contra el terrorismo (no apoyarán a la oposición), o la protección de las minorías (temen la base suní de la revolución) o la “seguridad” de Israel (el régimen es la mejor de las alternativas, si no, será el caos), o que siguen la lucha siria a ritmos entrecortados con Irán y su expediente nuclear. Su última preocupación es la libertad de los sirios y su vida.

Los mayores perjudicados por el nuevo horizonte son millones de sirios que han sufrido directamente y aspiran a volver a sus hogares y organizar su vida. También están los millones que aspiran a una nueva situación política. Finalmente, resulta perjudicada toda fuerza política organizada, en tanto en cuanto intenta influir en la situación siria hacia horizontes de mayor liberación y justicia.

En resumen, cuando se van a cumplir dos años de su estallido, la revolución siria parece estar en su situación más crítica: más de 100 sirios son asesinados cada día, el régimen está muy seguro en sus crímenes, hemos visto y el mundo ha visto más de una Hama y ¡todos son testigos!


lunes, 28 de enero de 2013

Diálogo entre A y B

Texto original: Facebook

Autor: Azme Bechara

Fecha: 27/01/2012

Muy a colación con las últimas declaraciones de Haytham Manna.





A: Habéis destrozado el país.

B: Quieres decir que el régimen ha destrozado el país, pues la revolución no tiene aviones ni cañones ni misiles con los que bombardear las ciudades pobladas. ¿No es suficiente con que nos bombardeen por tierra y aire, con que nuestras casas sean destrozadas y con que nuestra gente sea obligada a marcharse y tú dices: habéis destrozado el país?

A: No, claro, me refiero al régimen; pero la revolución es la causa que ha provocado que el régimen hiciera lo que ha hecho. Os previne de que haría cualquier cosa para mantener el poder, y que no escatimaría en recursos, pues es cruel y sangriento. Os lo advertí.

B: Sí, y demuestra que tenías razón, demuestra cuán injusto y falto de escrúpulos es.

A: Os lo dije.

B: No sé que nos dijiste. Hicimos la revolución contra el régimen porque podía hacer lo que hoy está haciendo. Hemos vivido bajo su sombra y lo sabemos. Cada día nos da nuevos indicios sangrientos que superan lo que conocemos de él. Decimos que hicimos la revolución contra él por ser injusto y cruel, y tú nos dices que no podemos rebelarnos contra el gobierno del injusto y cruel porque es más injusto y cruel de lo que imaginamos. No estamos de acuerdo de primeras querido.

A: ¿Cómo? Esa es una discrepancia táctica, pues estamos de acuerdo en la naturaleza del régimen, pero en desacuerdo sobre la forma de tratar con él. Yo propongo que seas pragmático y realista.

B: El pragmatismo y el realismo para ti supone que aceptemos vivir a la sombra de la injusticia y la humillación y que seamos rehenes del miedo a la reacción del régimen. Es el pragmatismo de la humillación en el tratamiento con realismo de los carniceros y asesinos. La revolución contra la injusticia es un principio diametralmente opuesto a ese método. Debes condenar al que lo perpetra, no acusar a la víctima. En cualquier caso, salimos y no regresaremos hasta que caiga el régimen, y el régimen está destrozando el país, así que ¡precisa tú tu postura!



 

domingo, 27 de enero de 2013

El Ejército de Defensa Nacional: la vuelta del anciano a su juventud

Texto original: Al-Quds al-Arabi 

Autor: Subhi Hadidi 

Fecha: 20/01/2013 



En 2003, en el marco de la “batería de reformas” que se le prometieron al pueblo sirio después de que Bashar al-Asad heredara el poder, el régimen eliminó la asignatura de “Enseñanza militar” o las clases de “juventudes” como se solían llamar, que se imponía a los jóvenes de las escuelas durante la secundaria. De acuerdo con la misma decisión, se eliminó el uniforme unificado del color militar tradicional (caqui o “jaqui”, como se dice en Siria), que fue cambiado por un uniforme azul y gris para los chicos, y azul y rosado para las chicas. Si bien el régimen del “Movimiento Correctivo” no es el responsable original de la implementación de la asignatura de “Educación militar” en las escuelas secundarias, pues ello es producto de eras baasistas previas, Hafez al-Asad fue responsable de medidas mucho peores y más dolorosas. 

Partiendo de su convicción de las bondades de la militarización metódica de la sociedad, al estilo norcoreano (el modelo de Kim Il Sung en concreto, cuya personalidad, régimen, y métodos de dirección de la sociedad, el Estado y el partido a un tiempo tenían fascinado a Asad padre), el régimen creó la Unión de los Jóvenes de la Revolución en las escuelas primarias y secundarias, sometiendo a los estudiantes a campamentos de entrenamiento y a los “conocimientos” que recibían sobre el propio método militar. Después limitó las actividades de la Unión Nacional de Estudiantes de Siria a las universidades, obligando a los estudiantes universitarios a participar en campamentos de entrenamiento militar. Una de las mayores ironías de esta política se dio a principios de los ochenta, cuando Rifaat al-Asad y los destacamentos de las Brigadas de Defensa que él dirigía, se encargaron de enseñar a decenas de “jóvenes” a saltar en paracaídas, a cambio de eximirles de alcanzar las altas medias necesarias para entrar en las facultades de medicina, odontología y farmacia. 

Un tercer modelo de militarización obligatoria, el más tonto y peligroso, quedó patente en la creación de una organización nueva llamada “Vanguardia del Baaz”, encargada de supervisar la educación política de los niños en las escuelas primarias. Puesto que matricularse era obligatorio obviamente, y formaba parte del currículo académico, y también tenía campamentos vanguardistas, generaciones enteras crecieron con la expresión cliché de “Con nuestra alma y nuestra sangre nos sacrificamos por ti, Hafez”. Los niños crecían metiendo el principio del culto al individuo en el inconsciente, como un comportamiento nacional completamente natural, y por medio de la obligación directa o la naturalización instintiva, se bebían la imagen del “Líder padre” gobernante en la escuela, en casa, en el barrio, en el municipio, en la ciudad y en la patria… Dado que el 49% de los habitantes de Siria eran jóvenes de menos de 15 años, la organización de la “Vanguardia del Baaz” jugó un papel decisivo en la formación de las nuevas generaciones en torno a la idea de un único líder, un único partido, una única organización y una única política, e implantó en las almas de los pequeños un sentimiento de obediencia militar y de fidelidad ciega al líder. Además esta organización se esforzó para que dicha educación fuera una vacuna temprana que impidiera que contrajeran cualquier enfermedad política, al pasar de una etapa a otra en sus estudios, en su vida y en su consciencia. En este sentido, puede comprenderse que se diga que muchos sectores de la juventud de la sociedad siria sufrieron una conmoción cuando murió Asad, porque en verdad no habían conoció a otro “presidente” durante 30 años y no habían tenido ocasión de desarrollarse en otra “política” más que la que enseña a sacrificarse por Asad con el alma y la sangre. 

A pesar de que el régimen, tras el inicio del levantamiento, había dejado sueltos a miles de shabbiha -criminales sacados de las cárceles generales, carniceros experimentados, y gente pagada para corromper las manifestaciones-, y a pesar de que había creado grupos de variada naturaleza, civil, militar y baasista, muchas de las misiones se encargaron a las milicias organizadas (“Brigadas del Baaz” en Alepo y comités populares en Homs y algunas zonas de la costa). Así, la nostalgia por la asignatura de “Educación militar” ha seguido atormentando a la gente del régimen, tomando la iniciativa partes de las que no se suele esperar esto: la Asamblea de la provincia de Damasco, por ejemplo, que propuso en mayo la vuelta del régimen de “juventudes”; o el periódico Tishreen, que cantaba a las ropas caqui y a la “gorra” militar y lloraban por el “entrenador de los jóvenes” que era quien garantizaba el orden y la conciencia nacional.

En cuanto al proyecto más moderno en el marco del reclutamiento del público que apoya al régimen, tenemos lo que el corresponsal de RusiaToday sugiere, aunque no lo dice, que es que el régimen pretende formar un “Ejército de Defensa Nacional”, que estará compuesto de 10 mil luchadores, entre civiles que han hecho el servicio militar, que tendrán sueldos mensuales llevarán un uniforme, y tendrán la misión de “proteger los barrios de los ataques de los hombres armados de la oposición”. En otras palabras, han hecho falta casi dos años para que el régimen encontrara un nombre bonito para llamar a la fea realidad bajo la cual se organizarán las brigadas de este gigantesco ejército: un rebaño de shabbiha. Si la calle siria no ha visto aún “los efectos” de este ejército y no sabe si va a ser como el Ejército del Mahdi iraquí o la Guardia Revolucionaria iraní, o sí tal vez recuperará el legado de la Guardia Nacional baasista durante la década de los sesenta del siglo pasado, o incluso si será como una mezcla de las características de estas formaciones, después de haberse guiado el régimen por lo más vil que dejaron los legados nazi, fascista y estalinista en lo que a las artes de la represión se refiere, queda claro que: la Cuarta División, la Guardia Republicana y la mayoría de unidades del Ejército que apoyan al régimen no solo se debilitan, desmoronan, decaen y envejecen a diario, sino que es mejor que se den prisa legiones de nuevos mercenarios para devolverlos a la juventud de los días de Al-Juli (ex dirigente baasista).

jueves, 24 de enero de 2013

Comunicado de la ciudad de Saraqeb


El texto original puede encontrarse en Facebook. El vídeo (en árabe) presenta el club cultural de la ciudad



En un acto que sienta un precedente peligroso, hombres enmascarados que pretendían ser miembros del comité de seguridad establecido por el consejo local de Saraqeb, irrumpieron en el club social, en la oficina del proyecto de solidaridad social, y en la casa en la que estaban unos periodistas daneses y los activistas Obeida Zaytoun y Dana Bakdounis, a los que pidieron que se marcharan. Los activistas, por la mañana, para salvaguardar su integridad los han llevado a la frontera turca.

Tras ponernos en contacto con los dirigentes del batallón del Frente de los Revolucionarios de Saraqeb y el tribunal legal, estos han asegurado no conocer la noticia. El tribunal ha pedido que se ponga una demanda oficial. Creemos que hay un intento sucio por parte de algunos para dividir las filas de la revolución y provocar una crisis entre el batallón del Frente de los Revolucionarios de Saraqeb y alrededores y los activistas civiles y políticos opositores por un lado, y el Frente de Al-Nusra por otro.

La victoria que ha alcanzado una maravillosa labor civil llevada a cabo por la ciudad y sus alrededores se manifiesta en sus asociaciones benéficas, sus hospitales, sus oficinas de prensa, sus comités locales y sus comités revolucionarios de seguridad.

Así, hacemos responsables al batallón del Frente de los Revolucionarios de Saraqeb y sus alrededores y a los dirigentes de las brigadas en concreto, de la protección de los ciudadanos, los desplazados y los periodistas árabes o extranjeros, y de la garantía de las libertades individuales de todos. Estamos a la espera del informe del tribunal y de que rindan cuentas todos los que han tenido algo que ver en esta sucia actividad con la máxima celeridad para evitar que la cosa se estanque.

Todo el mundo ha de saber que la ciudad que salió exigiendo libertad el 18 de marzo de 2011 no se callará ante nadie que perjudique a sus hijos, sea quien sea. La gente de la ciudad, que ha acogido al ESL y a otras brigadas, no aceptarán que nadie les humille y la Ley juzgará a todo hombre armado que se salga de la moral de la revolución como se ha hecho previamente.

Saraqeb, 24/01/2013

miércoles, 23 de enero de 2013

La gran cuestión siria



Texto original: Al-Quds al-Arabi

 Autor: Elías Khoury

Fecha: 21/01/2012




Bashar al-Asad no fue a la Opera rodeado de shabbiha y hombres del mujabarat para cantar a la paz. El hombre que se sienta sobre el trono que heredó de su padre hace trece años sabe que las patas de este trono están fabricadas con el cemento del despotismo fusionado con la sangre de las víctimas. El hombre fue muy claro desde el principio. En los primeros meses, cuando la revolución era 100% pacífica, el pequeño Asad abortó todos los intentos de llegar a un acuerdo, quedando los diálogos que hubo entre algunos pilares del régimen y algunos rostros opositores en nada, entregándose al asesinato ciego. Ello es la razón por la que los intentos de Kofi Annan, y después Lajdar Brahimi no han sido más que pérdidas de tiempo. A pesar de que los dos enviados internacionales mostraron una neutralidad ambigua y adoptaron muchas de las expresiones del régimen, Asad hijo acabó con todas sus propuestas, basándose en el apoyo iraní absoluto y la connivencia rusa por un lado, y en su aparato criminal que se cierne sobre el pueblo por otro.

La gran cuestión siria no tiene nada que ver con las intenciones del régimen, conocidas desde el principio, ni con las posturas internacionales y árabes, en general ambiguas: dudas estadounidenses sobre si apoyar o no a la revolución que se deben al compromiso absoluto estadounidense de apoyar a Israel, cubierto de miedo al islamismo. Las posturas árabes las dirigen el dúo catarí-saudí con sus propias contradicciones internas y su insistencia en jugar un papel que supera con creces su peso real, minando al ESL al ofrecer su apoyo directo a los grupos islamistas armados, y alimentar las divisiones en el seno de las fuerzas opositoras. Ni la postura de EEUU debe sorprendernos ni la de Rusia era algo inesperado, como tampoco son motivo de estupefacción las posturas de los reyes del petróleo y el gas. Todo eso se esperaba, pero estas posturas se han prolongado hasta un punto en el que hoy constituyen una amenaza para la revolución siria, debido a la ausencia de un liderazgo político sirio, resultado de la impotencia, la dependencia y la formación deficiente.

Cuando utilizo aquí la palabra amenaza, no me refiero a que esta situación pueda permitir la permanencia del régimen, pues el régimen asadiano ha caído y quien hoy se sienta sobre el trono de sangre no dirige un Estado, sino una banda. Pero ello supone que la revolución esté amenazada por la división y que “la victoria” del régimen solo supone una cosa: la destrucción total de Siria, lo que dificultará su posterior levantamiento tras la caída del fantasma asadiano.

La mayoría de los esfuerzos de los analistas que apoyan la revolución se han vertido en la crítica al régimen y el análisis de las posturas internacional y árabe, y en los casos en que algún frente ha criticado a la revolución, se ha limitado a criticar las prácticas parciales, la mayoría de las cuales a día de hoy se centran en criticar el fenómeno de Al-Nusra.

Pero lo que ha de hacerse hoy es criticar las formaciones políticas opositoras, sea de forma general, o según los argumentos que usan los distintos grupos de apoyo. Lo que hoy necesitamos es una crítica de la oposición y un llamamiento a que se comporte como una oposición responsable del futuro de Siria, dejándose de discusiones inútiles.

El Comité de Coordinación Nacional con su proyecto pacífico ha fracasado, el CNS con su proyecto apoyado en la ilusión del apoyo internacional ha fracasado también, y la Coalición que nació de un proceso cesarista en Doha, y que nos hizo creer que llevaba en su bolsillo las llaves para el apoyo armamentístico y material a la revolución, nos hizo unas promesas que se han ido o están a punto de irse con el viento.

¿Qué pasa y por qué?

Es fácil achacar las causas al régimen que mató la vida política durante cuatro décadas, pero ¿qué han hecho las fuerzas políticas en dos años cada día de los cuales hemos visto una resistencia, una heroicidad y una bravura que no habíamos visto en décadas, llevada a cabo por los sirios y las sirias en su enfrentamiento con la destrucción, las masacres y la locura de la muerte?

Sí, ¿qué habéis hecho, señoras y señores?

La verdad que debe decirse es que la gente se ha cansado de vosotros, de vuestros argumentos y de vuestras luchas internas por los sillones del poder que no existen. También se han cansado de veros en las pantallas de televisión, habiéndose convertido el más grande de ustedes en un imitador de los presentadores de los programas por satélite.

La realidad también es que la gente no comprende por qué no vais a las zonas liberadas en Siria. ¿Teméis la muerte? ¿Es que vuestras vidas son más valiosas que las de los demás? ¿O es que pensáis que vuestra espera en los hoteles es vuestro camino al poder?

¿Por qué no dirigís? El líder dirige, señores. Moaz Al-Jatib, Riad Seif, Suheir al-Atassi, George Sabra y todos los demás deben saber que el líder ha de estar con su pueblo, y que las zonas de las que se ha retirado el régimen no pueden soportar el vacío. Si no estáis en ellas para dirigir a la gente, no debéis sorprenderos de que las dirija el Frente de al-Nusra o cualquier otro líder sobre el terreno.

Dijeron que unirían al ESL y conformarían un gobierno, se adoptaron decisiones y pactos que no sé cómo llamar, pero nada palpable. El gran interrogante sirio ha de dirigirse a la oposición y no al régimen. Al régimen lo conocemos y conocemos lo que quiere. Pero vosotros, señoras y señores, debéis decir y hacer, y dejaros de luchas sin sentido. Comprendo que se diera una dura batalla en torno al significado del derrocamiento del régimen, y que dicha lucha se saldó aceptando la idea del derrocamiento del régimen con sus símbolos y aparatos de seguridad. ¿Por qué seguís peleándoos unas veces en secreto y otras en las pantallas?

Por Dios, el volumen de esta desgracia siria abruma a las montañas, estad al nivel de la sangre derramada para no convertiros en la otra cara del régimen.