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viernes, 31 de mayo de 2013

Paradojas libanesas en Siria



Texto original: Al-Quds al-Arabi

Autor: Elías Khoury

Fecha: 27/03/2013


El señor Hassan Nasrallah acusó al Estado libanés en su discurso de la fiesta de la Liberación de ser un Estado sectario, y eso es cierto, pero ¿acabar con el sectarismo exige que este señor dirija un partido político-militar cuyos miembros son exclusivamente chiíes?

Dijo también que el Estado libanés es incapaz debido a su sectarismo. Pero, ¿dónde nos va a llevar el hecho de que junto a su aliado Aoun, Hezbollah haya apoyado el proyecto electoral de Elie al-Farazli (conocido como la Ley Ortodoxa) y que se basa en llevar el sectarismo a su máxima expresión? ¿Estamos combatiendo el sectarismo con sectarismo, como hacía Abu Nuwas: “Cúrame con la que fue mi enfermedad”[1]?

Dijo que la caída y destrucción de Siria sería una desgracia para la causa palestina, y ello es cierto. ¿Es salvar Siria sinónimo de salvar al dictador? ¿Por qué ha enviado a sus soldados a defender a un régimen que ha destruido media Siria y que promete destruirla aún más? Dijo que Siria era la columna vertebral y soporte de la resistencia. El pretexto del régimen baasista para invadir Líbano se materializó en la máxima de que Líbano era el costado de Siria, ¿quiere Nasrallah hoy darle la vuelta a la ecuación y que Líbano sea Siria defendiendo su columna vertebral?

Dijo también que luchaba contra Israel en Quseir, y no se preguntó quién había dejado que Israel llegara al centro de Siria, cuya capital sufrió el bombardeo de la aviación israelí sin respuesta alguna del régimen de rechazo (al imperialismo) y el partido de la resistencia. Prometió a su grupo que vencerían en Quseir y Siria, olvidando que la guerra civil es la trampa en la que hasta ahora se ha evitado caer, y que caer en una guerra sectaria no supone más que caer en la trampa israelí, no solo dándole un respiro, sino, más aún, la oportunidad de dominar, destruyendo por completo la idea de la resistencia. Y así sucesivamente…

Mientras escuchaba a Nasrallah sentí dolor y comprendí la relación entre las palabras y las heridas, pues mientras emitía su discurso el infierno de los misiles caía sobre Quseir y la destruía casa por casa. No hablaba de forma arbitraria, sino que convirtía la palabra en una herida sangrante, haciendo de los cuerpos de los pobres de Siria ofrendas sobre el altar del dictador no antiimperialista.

El señor Nasrallah intenta salir de su atolladero ahogándose en él y es ahí donde yace la gran paradoja libanesa que expresó este discurso, pues Hezbollah ha logrado algo que nadie había logrado antes: eliminar en la práctica las fronteras sirio-libanesas. Anunció la caída de las fronteras y se encargó a sí mismo y a su partido libanés la misión de salvar a Siria de sí misma. Si las cosas siguen así, ¿quién impide al ESL destruir zonas de Líbano con el pretexto de salvar Siria de los peligros que la acechan? ¿Recurrirá entonces Nasrallah al lema de la soberanía libanesa a la que puso fin en los alrededores de Damasco y enterró en Quseir?

Leí en el discurso rasgos de la gran desgracia en la que ha entrado Líbano por la puerta siria y en la que ha entrado Siria por la puerta libanesa. Es cierto que la puerta libanesa no es libanesa, pues desde que estalló la guerra de 1975 las puertas de Líbano, que ya eran frágiles desde la fundación de esta entidad sobre bases sectarias, se descolgaron. La puerta libanesa adoptó distintas denominaciones, siendo israelí en ocasiones, siria en otras y así ad infinitum. Esta vez la puerta la ha roto Nasrallah bajo el paraguas iraní. Ha llevado el discurso sectario del régimen dictatorial sirio a su máximo exponente y ha ido a Quseir a destruirla con misiles de la resistencia, acabando con lo que quedaba de sagrado en la lucha contra la ocupación israelí. Hezbollah está en un atolladero, o más concretamente en una trampa y la trampa no es una tendida por otros, sino que se la ha tendido él mismo: se ha implicado en la lucha por salvar a un régimen que no puede ser salvado.

La debilidad del Estado libanés a causa del sectarismo se debe al exceso de fuerza de la que goza Hezbollah en Líbano. Este exceso resultante de la inversión a gran escala que ha hecho en la estructura sectaria ha modificado el significado del capital simbólico que había creado la resistencia contra la ocupación, para convertirse dicha resistencia a fin de cuentas en un instrumento de terror contra el pueblo sirio en su levantamiento por la libertad. ¿Es que la libertad de los sirios ha pasado a ser en las leyes consuetudinarias sectarias una amenaza para la resistencia? ¿De dónde sale esta horrible paradoja en la que Hezbollah se ha metido a sí mismo?

Desde el inicio de la revolución, es decir, antes de la feroz militarización impuesta por la represión demente, Nasrallah estaba en la trinchera del régimen. Hoy se ve obligado a defender a un régimen que se desploma y en vez de dirigir sus misiles a Israel, los dirige a Quseir y los alrededores de Homs y Damasco. Es el ocaso.

Las palabras de Nasrallah han de tomarse en serio, pues ha decidido luchar en Siria e insiste en ello, y lanzará a miles de luchadores a Quseir y otros frentes en Siria, pero ¿quién le ha dicho que el juego terminará en ese punto? Ha invitado a los libaneses que divergen con su postura a luchar con él en Siria y no en Líbano. Esto no deja de sorprender, porque este hombre está arrastrando Líbano a la escisión y la guerra. ¿Quién le ha dicho que los fundamentalistas libaneses cuyas organizaciones se parecen a su partido en su estructura doctrinal se limitarán a enfrentarse a él en Siria? ¿Quién le ha dicho que los sirios se quedarán mirando a su país cuando se haya convertido en un campo de batalla entre libaneses?

Lo doloroso es que Hezbollah, de quien los libaneses y árabes guardan el recuerdo de su resistencia contra la ocupación, ha caído en la trampa y ha decidido borrar la memoria de la resistencia con la memoria de la guerra civil sectaria.


[1] Poeta árabe de los siglos VIII y IX conocido por su pasión por el vino y los efebos.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Comunicado desde el interior de Siria




Aquí el texto original.

"Tras meses perdidos en vano, y a pesar de que hemos concedido a los líderes de la Coalición Nacional de las Fuerzas de la Oposición y la Revolución una oportunidad tras otra para corregir sus tropiezos, la realidad indica que estos líderes han fracasado indudablemente en asumir la responsabilidad y el honor de representar a la revolución del gran pueblo sirio políticamente, habiendo suspendido en las pruebas de logro de los derechos organizativos, políticos y humanos para las que fueron elegidos. El fracaso continuo de la reunión de la Asamblea General de la Coalición que se celebra en Estambul desde hace una semana viene a confirmar la previa convicción de que la Coalición, en su actual forma organizativa, es incapaz de ejercer su deber debido a la repulsión entre sus bloques fundadores. Esto último ha conllevado flagrantes injerencias por parte de muchos actores regionales e internacionales que han dado al traste con la independencia de la decisión nacional. Dicho deterioro organizativo que ha quedado confirmado por los hechos, y el hecho de que se ha pasado por encima de todos los acuerdos a los que se llegó en las consultas previas a la fundación de la Coalición, nos obligan, partiendo de la responsabilidad nacional como fuerzas del movimiento revolucionario para con nuestra revolución y los sacrificios y aspiraciones de nuestro pueblo de hacer realidad los objetivos de la revolución (ahora que nuestra revolución se enfrenta a un peligroso desafío: la conferencia de Ginebra y lo que la rodea en los centros de tomas de decisiones internacionales en lo que se refiere al futuro de la patria y la región) a anunciar de forma clara y sin ambages lo siguiente:


1.       El paso de ampliar la Coalición en el que se ha trabajado durante la pasada etapa no es más que un intento miserable de crear un injerto. Nos negamos a que se limite a la inclusión de personalidades y entidades que no gozan de una presencia activa y efectiva en la revolución.

2.       La ampliación que creemos garantizará la consecución de los objetivos de la revolución es una ampliación basada en la posibilidad de que los revolucionarios por medio de sus representantes políticos puedan participar activamente en la toma de decisiones en la Coalición. Esto solo puede ser garantizado si las fuerzas de la revolución participan con un porcentaje no inferior al 50% de los miembros de la Coalición y lo mismo en sus organismos de liderazgo.

3.       Las fuerzas de la revolución siria abajo firmantes no otorgarán a partir de hoy ninguna legitimidad revolucionaria al cuerpo político que puede convertirse en un cáncer en el cuerpo de la revolución si se expande de forma errónea según consideraciones enfermas alejadas de la representación de los que se sacrifican desde el estallido de la revolución y hasta hoy.

4.       Este comunicado se considera la última oportunidad antes de que el pueblo sirio diga su última palabra.

Viva Siria libre y digna para todos sus hijos.


Firmado:

Alto Comisionado de la Revolución Siria

Comités de Coordinación Local

Unión de Coordinadoras de la Revolución Siria

Alto Comité de Liderazgo de la Revolución

Damasco, 28/05/2013"





viernes, 24 de mayo de 2013

Siria: el Vietnam de Irán

Texto original: Al-Nahar

Autor: Ali Hammada

Fecha: 21/05/2013



El asesinato de Wisam al-Hassan fue la primera señal de que Irán había tomado la decisión de intervenir directamente en la lucha en Siria, y naturalmente, todas las consideraciones árabes, occidentales y locales concernientes coinciden en que Hezbollah perpetró el asesinato del jefe de los Servicios de Inteligencia de las Fuerzas de Seguridad Interior para terminar de meter mano en Líbano a través de la seguridad. La retirada de Ashraf Rifi (Director General del ISF) fue el complemento natural para pavimentar el camino a Líbano, y para hacer entender a quienes deben entender que el partido tiene mucha influencia y que afecta a todos cuando así se decide.

La entrada de Hezbollah, paulatina en un principio y total en las batallas de Quseir, los alrededores de Homs, Sayida Zaynab, Zabadani y otras, fue la segunda señal de que Irán está luchando directamente sobre el terreno en Siria y haciendo uso de todos los instrumentos a su alcance desde el Hezbollah libanés al Hezbollah iraquí, pasando por los cuadros militares iraníes de la Guardia Revolucionaria. Irán, exhausta económicamente, se ha beneficiado, debido a las sanciones impuestas sobre su programa nuclear y a través de su aliado Nuri al-Maliki, de los recursos económicos y en especie de Iraq para cubrir parte del gasto de guerra en Siria. De hecho, sigue presionando a Iraq, que está al borde de una guerra civil confesional.

A pesar de que el régimen en Siria siente un cierto placer dada la ausencia de una resolución occidental para intervenir, poner fin a la batalla y acelerar la caída del régimen, y a pesar del discurso iraní directo o indirecto (Hezbollah), que insinúa que la situación del régimen y de la alianza que lucha tras él y con él ha mejorado notablemente, quizá la realidad sea menos positiva. La implicación directa en Siria le puede suponer, como creen árabes y occidentales, hundirse en un fango del que no será posible escapar sin pagar un precio demasiado alto. Más aún, se puede escuchar en las grandes capitales toma de decisiones en el mundo lo siguiente: ¿Cuál es el inconveniente de que Siria se convierta en el Vietnam de Líbano y lo desangre económica y moralmente? Económicamente por los mil millones de dólares mensuales que se gastan para cubrir la carga de la lucha y el apoyo al régimen. Moralmente por la destrucción de todo el apoyo social acumulado previamente en el Levante árabe a lo largo de las tres décadas pasadas sobre la ola de la cuestión palestina y el enfrentamiento con Israel. Está claro que Hezbollah, el brazo militar-securitario de Irán, está pagando un precio doble por tener su apoyo en una base popular árabe oriental, mientras su implicación cruenta en Siria alerta de que esta acabe convertida en una fosa común pasa sus mejores jóvenes combatientes, y en una fosa moral para todo el apoyo popular acumulado durante veinte años o más. La realidad es que el partido, por necesidades de su tarea original, no ha podido evitar mostrar su verdadera cara: es una organización iraní militar-securitaria con un público libanés drogado por el chovinismo confesional instintivo.

Occidente no se preocupa por las víctimas en Siria, ni le importa que alcancen los cien o doscientos mil muertos mientras el resultado final sea convertir a Siria en el Vietnam de Irán, y  los cementerios queden abarrotados con los cadáveres de los hombres armados de Hezbollah que regresen de llevar a cabo el “deber de la yihad” en Siria. Y mientras tanto, Bashar sigue beneficiándose de una protección israelí incuestionable… Arriba la resistencia…

viernes, 17 de mayo de 2013

¿Se acerca la solución rusa?



Texto original: Aljazeera

Autor: Salama Kayleh

Fecha: 15/05/2013


 
El anuncio de un acuerdo ruso-estadounidense en torno a una solución para Siria tal vez haya sorprendido a algunos que consideraban que “la lucha internacional” se sigue librando entre el “imperialismo estadounidense” y el “socialismo ruso”.

Pero era algo “natural” a la luz de los acontecimientos internacionales que han seguido a la crisis financiera y que han afectado a EEUU en primera instancia y le han hecho revisar su expansión en el mundo y sus alianzas. Ello también le ha obligado a trabajar para lograr un consenso con Rusia en cuestiones internacionales, de cara a evitar una alianza de Rusia con China que le cierre la posibilidad de seguir siendo una gran potencia tras convencerse de que su potencial para “gobernar el mundo” ya no es tal.

Como ya hemos dicho muchas veces, Rusia luchaba para obtener a Siria tras perder sus alianzas con la de caída la Unión Soviética, y con la tendencia del nuevo capitalismo en Siria a mirar hacia Occidente, especialmente EEUU, donde los nuevos hombres de negocios padecían una pasión occidental. Tras reducirse sus capacidades marítimas necesitó aún más a Siria como lugar en que poner su pie en el Mediterráneo, un proyecto que comenzó en 1981 y que se detuvo por las presiones estadounidenses sobre Hafez al-Asad. En consecuencia quería una resolución internacional sobre “sus intereses legítimos en Siria”, especialmente de EEUU.

EEUU se alejó de la zona después de que sus prioridades en la región se limitaran a Asia y el océano Pacífico y por ello, se quedó mirando lo que sucedía en Siria “desde lejos” sin ninguna injerencia directa y tal vez tampoco indirecta, y decidió no llevar a cabo una intervención militar ni armar a la oposición, insistiendo en que la solución es política.

Su necesidad de acercarse a Rusia le permitía, por tanto, desentenderse de Siria después de creer poco después de la ocupación de Iraq que podía lograr un cambio en ella en el marco de la “reconfiguración” de la zona sobre una base sectaria.Pero fracasó (al parecer como resultado de la competición por el dominio de Siria entre Turquía, que logró un peligroso acuerdo estratégico, y Francia, que apoyaba el cambio de poder; pero hay quien veía que todo impulso estadounidense de dominar Siria debía detenerse, y quizá aquí destaca el papel de Sarkozy del que se decía que había destapado el golpe militar que se estaba preparando).

Así era natural que se lograra un acuerdo EEUU-Rusia de “vender” Siria a Rusia, a cambio de los intereses en otros lugares que podremos apreciar tal vez tras el encuentro entre Obama y Putin el próximo mes.

Obama, desde 2012, ha declarado que “Rusia debe patrocinar la etapa de transición en Siria, como sucedió en Yemen”. Pero Rusia entonces apoyó el salvaje ataque militar que comenzó contra Baba Amro, y después contra todas las ciudades y regiones de Siria, partiendo de su miedo al dominio por parte de los combatientes armados sobre las ciudades en caso de que comenzase un traspaso de poder (como declaró Lavrov, ministro de Exteriores ruso, en una entrevista con los ministros de Exteriores árabes en la Liga Árabe en aquel momento).

Con ello, se metió hasta el fondo en el fango sirio y se convirtió en cómplice de la lucha, una lucha que se extiende en vez de retroceder, y donde la fuerza de las brigadas armadas ha aumentado en vez de descender, y ya dominan amplias zonas de Siria.

Tal vez, la “estupidez imperialista” rusa ha empujado a EEUU a explotar esto para alargar la lucha y expandir la destrucción y la muerte, y así debilitar a Siria como país y dejársela destruida a Rusia en herencia. Sin embargo, la política estadounidense sigue partiendo de que Siria es una porción para Rusia.

EEUU se ha beneficiado de la magnitud del papel de las fuerzas armadas y del retroceso de las capacidades de las autoridades, y también de la incapacidad rusa de comprender que abandonar a Bashar al-Asad y hacer realidad un proceso de transición de poder es una necesidad, para convertirse en parte de la solución. EEUU pidió a Rusia que llevara a cabo el traspaso de poder, pero el fracaso ruso obligó a la vuelta de EEUU como parte de la solución: Rusia necesita el papel de ayudante de EEUU.

A pesar de las declaraciones que insinuaban la existencia de disputas entre ambos lados sobre “la interpretación” de los puntos del acuerdo de Ginebra, había un “plan efectivo” para lograr unos puntos del acuerdo. EEUU jugó el papel de “broker” para organizar a la oposición siria “exterior” (la interior ya la habían organizado los rusos), lo que le hizo implicarse en una solución según el diseño ruso.

Eso es lo que se vio cuando se creó la Coalición Nacional Siria, y es el papel que juega después de que los Hermanos dominen la Coalición, y se haya provocado el fracaso de la iniciativa de Moaz al-Jatib, pues se intenta rediseñar la situación para ser parte de la solución.

Ello ha quedado patente en los intentos estadounidenses de que los Amigos de Siria adoptaran el Acuerdo de Ginebra según la interpretación rusa, y de frenar a los países que han trabajado desde el inicio de la revolución en conformar una alternativa que sirva a sus intereses, o que ha apoyado a fuerzas fundamentalistas y salafistas para llevar a Siria a una lucha sectaria que aborte la revolución.

Rusia, por supuesto trabaja para organizar a las fuerzas en el poder que pueden formar parte de la solución, y quizá trabaje también para frenar el papel iraní, especialmente porque Rusia es quien protege a Irán internacionalmente, y por tanto, no puede chocar con él.

En este contexto, se conforma el gobierno de transición “con plenos poderes”  y se echa tierra sobre “la era asadiana”. Naturalmente, el punto de divergencia que siempre aparece es “el futuro de Bashar al-Asad”, pues EEUU apuntaba la necesidad de que dimitiera mientras Rusia se negaba a que su dimisión fuera el preludio de la solución, y partía de la necesidad de dejar el asunto para una etapa posterior.

¿Estamos entonces ante una solución cercana?

Quizá. Y así es como parece según lo que está sucediendo en la práctica, pues parece claro y sin ningún tipo de duda que hay un acuerdo ruso-estadounidense. En cuanto al resto de detalles, pueden ser tratados cuando se haga realidad, ya que no es necesario que dicho acuerdo lleve a una solución rápida y pueden aparecen complicaciones que retrasen la posibilidad de lograr una solución. No obstante, el horizonte de la solución está claro y el camino hacia él ha comenzado a pavimentarse.

Sin embargo, creo que para que la solución tenga éxito, debe de quedar claro que esta exige el “fin” de Bashar a-Asad, una cuestión importante para lograr dos puntos esenciales. El primero convencer a los sectores principales del pueblo de que se ha logrado un paso importante, pues no es posible una “estabilidad” sin ello, y tampoco es posible convencerse de que un paso dado taerá “la calma” sin que termine el gobernó de la familia Asad. Al menos este paso ha de darse, como en el resto de países árabes que han presenciad revoluciones y donde se ha acabado con los presidentes.  

Lo segundo es rebajar la tensión que se ha acumulado durante la revolución y que ha puesto a varios sectores del pueblo contra el resto. No discutiremos aquí el contexto que ha impuesto eso, pero las fuerzas del régimen no podrán mantenerse en el poder (en el marco del gobierno de transición) sin un paso como este. Esto recaerá sobre todos los que empujaron a que se perpetraran todas estas masacres y toda esta destrucción. 

A la luz de todo esto, puede decirse que el paso puede darse, pero el objetivo de la revolución iba más allá de la eliminación de cargos, y si la realidad objetiva impone ahora este diseño, las peticiones del pueblo seguirán siendo el motor de la movilización popular continua, que no se detendrá hasta que cambie el modelo económico y se funde un Estado democrático y civil.