Blog dedicado a publicar traducciones al español de textos, vídeos e imágenes en árabe sobre la revolución siria.

El objetivo es dar a conocer al público hispanohablante al menos una parte del tan abundante material publicado en prensa y redes sociales sobre lo que actualmente acontece en Siria. Por lo tanto, se acepta y agradece enormemente la difusión y uso de su contenido siempre y cuando se cite la fuente.

Recibe las traducciones por correo y síguenos en Twitter @traduccionsiria

sábado, 29 de junio de 2013

La revolución que aún no se ha producido


Entre 2004 y 2005 se grabaron las temporadas de la serie siria “Ma fi amal” (No hay esperanza), dirigida y protagonizada por Bassam Kusa, que en 2011 volvió a ser tristemente célebre por ponerse del lado del régimen sirio al que tanto había satirizado en sus capítulos. Tras varias consideraciones, se ha decidido poner aquí la traducción de uno de sus cortísimos episodios, una especie de profecía:


A: ¿Dónde andas?

B: ¿Dónde voy a andar? En mis ideas.

A: Ah, como si alguno de nosotros tuviera algo en lo que andar que no sean sus ideas. Me refiero a qué ideas son esas.

B: Me estaba preguntando… La revolución ¿quién la dirige?

A: ¿Qué revolución?

B: La revolución en la que andaba.

A: ¿Te refieres a la Gran Revuelta Árabe (1916-1918)?

B: No, esa ya no le importa a nadie.

A: ¿La revolución de julio (1952)?

B: No, la de julio no.

A: ¿Será entonces la revolución de Al-Qassam (1933)?

B: Bendito el que lo enterró, no, esa no.

A: Entonces te refieres a la revolución bolchevique.

B: Por Dios, ¿qué bolcheviques ni que ocho cuartos?

A: ¿Tampoco es la revolución francesa?

B: No, tampoco la francesa.

A: Entonces, ¿en qué revolución estabas pensando?

B: La revolución que aún no se ha producido.

A: Ah, la que aún no se ha producido…

B: Sí.

A: ¿Qué le pasa?

B: Me estaba preguntando: la revolución que aún no se ha producido si se produce, ¿quién será su líder?

A: ¿Y a qué conclusión has llegado?

B: A ninguna en absoluto. A veces me digo que el que será líder de la revolución puede estar aquí entre nosotros.

A: ¿Aquí?

B: Y otras veces me digo que puede estar en algún lugar que todo el mundo desconoce.

A: Ahá.

B: Y también hay veces en que pienso que aún puede ser pequeño y estar en el colegio.

A: Sí.

B: Pero también pienso que el líder de la revolución quizá aún ni siquiera haya nacido.

A: Esa es la más plausible, quédate con esa.

B: ¿Cuál de todas?

A: La que dice que el líder aún no ha nacido.

Contra un destino incierto



Texto original: Al-Jumhuriyya

Autor: Nai'la Mansur

Fecha: 26/06/2013


"Viviremos nuestro sueño hecho realidad aunque no queráis"
(Kafranbel ocupada, 06/01/2013)


Con el inicio del nuevo milenio, el filósofo francés Edgar Morin publicó una especie de guía para los educadores del futuro en la que se incluyen siete vías para un futuro educativo visionario en el que el individuo se integre en su persona y su sociedad y en el mundo y el universo en general. Por ejemplo, proponía la educación bimetódica para una comprensión no unitaria o focal de los fenómenos y las realidades; la introducción de la condición humana en toda aproximación científica o metódica por muy cercano que esté el campo de estudio a las ciencias exactas; la enseñanza de la ciudadanía mundial a los niños del futuro, para hacerles comprender que su destino está ligado al destino de toda la Humanidad, y así sucesivamente.

Entre las siete vías, hay una que es preciso mencionar y poner en práctica hasta el final en días como estos llenos de dureza que está viviendo nuestro Levante. Esta vía propone que el ser humano del futuro aprenda a tratar con lo inesperado y con lo que no puede predecirse con facilidad, pues la experiencia del siglo XX ha demostrado la dificultad de predecir el destino de la temeraria y no calculada aventura humana, desde los heraldos de la Primera Guerra Mundial hasta la elección de Bush hijo y la guerra contra Afganistán e Iraq.

Hoy, veintisiete meses después de marzo de 2011, vemos claramente que la revolución siria  ha sido una concentración de la teoría del destino no calculado de la aventura humana, no en el sentido de que quien se levantó por su dignidad y su libertad fuera un aventurero loco. El revolucionario es un aventurero sin duda, pero el derecho innegable que le llevó a su aventura y conformó su punto álgido no puede relativizarse, incluso aunque el camino se tuerza o fracase. Cuántos ejemplos hay en la historia sobre causas justas que no han logrado sus objetivos. Pero en la aventura han participado y participan todas las partes, desde la representación política de la oposición por parte de fuerzas democráticas (y no democráticas) hasta las potencias internacionales influyentes, pasando por las potencias regionales. La oposición se apresuró al confiar en que la revolución armada tendría un rápido éxito, y al confiar en que el apoyo internacional llegaría sin dilación. También se apresuró en su alianza sin condiciones con fuerzas que no buscan necesariamente la misma forma para el Estado (sirio) del futuro, y en su negligencia ante los errores recurrentes en el interior de la revolución. Las potencias internacionales, por su parte, se apoyaron en sus representaciones del antiguo colonialismo, entendiendo que Siria y Oriente Medio en general es un campo internacional abierto, como lo fue a principios del siglo XX, sin tener en cuenta el tiempo o los resultados de la prolongación de la violencia. En cuanto a las fuerzas regionales, sus aventurismos se resumen en el significado primero de la palabra aventura, irrumpiendo en nuevos lugares y pretendiendo dominar la situación por completo, como hace Hezbollah bajo supervisión iraní. Por su parte, el régimen ha sobrepasado límites inimaginables en las distintas etapas de su aventura fascista. El resultado es que el sirio se enfrenta a una vida y un destino que no fue capaz de prever.

Pero lo que nos importa de la teoría de “enfrentarse a lo inesperado” en realidad no es la parte de la aventura, pues eso es obvio ya y no es necesario hacer ninguna inferencia que los sirios más que nadie han logrado descifrar por sí solos. Se sienten frustrados por el hecho de que su destino no depende de ellos, sino de otros jugadores. La parte útil de esta teoría es la parte del enfrentamiento, el cómo enfrentarnos a lo inesperado, cómo enseñamos a las nuevas generaciones a hacerlo. Creo que el primer paso se esconde en una comprensión objetiva de una realidad que intentamos negar continuamente querellándonos en exceso con el punto al que hemos llegado. La realidad es que un pueblo entero puede desaparecer, y una cultura entera con él, y en definitiva un universo al completo también, si siempre nos aferramos a los mismos mecanismos harto repetidos y utilizados miles de veces sin cambiar nuestra aproximación a las realidades y los hechos.

En esta etapa de la revolución, y para enfrentarnos a destinos que muchos no esperaban, excepto los pseudo-profetas que han recibido la inspiración, merece la pena, para hacer la situación más flexible y para poder enfrentarnos con lo inesperado extraer nuevas formas de resistencia. Y parece que la sociedad siria en las zonas cercadas que han sido abandonadas a su suerte sin un mínimo de medios para vivir, están desarrollando esas formas de resistencia, de vida y de confrontación de las condiciones que nunca imaginaron, y se enfrentan a nuevos enemigos que pretenden extender su nuevo dominio mediante el filo de la espada. En el nivel político esto puede alargarse antes de dar nuevos frutos, a no ser que la política nazca de nuevo de formas sociales y organizaciones nuevas que nadie puede predecir.

sábado, 22 de junio de 2013

Entrevista a Noam Chomsky en Líbano



Texto original: Al-Jumhuriyya

Autor: Muhammad al-Attar

Fecha: 2106/2013





En una corta visita a Beirut, Noam Chomsky, reconocido pensador y filósofo estadounidense, se entrevistó con algunos sirios independientes –activistas de medios, personas implicadas en la ayuda humanitaria, y miembros de los campos cultural y económico. Chomsky les dijo que habían venido a escucharlos y a escuchar sus opiniones sobre la situación actual en Siria.

Tras este encuentro, tuve la oportunidad de realizar con él esta entrevista. A pesar de que al principio le dije que lo que pretendía era que les descubriera a los sirios y les hablara directamente sobre su aproximación a la situación en su país, tras una serie de entrevistas con periódicos libaneses que se acercan a la situación en Siria desde la perspectiva de sus intereses y posicionamientos, el octogenario pensador insistió en que se encontraba en posición de conocer la situación de cerca, más que en posición de sacar conclusiones absolutas. Durante la conversación hablamos de las posturas que Chomsky había declarado en sus entrevistas previas en torno a su visión de la compleja situación en Siria, la injerencia de Hezbollah, la naturaleza de las posturas de EEUU e Israel de cara a la Siria de la revolución y otros temas relacionados. 

Sobre la injerencia de Hezbollah y las políticas iraníes:

¿Qué piensa de la clara injerencia de Hezbollah en la lucha en Siria para apoyar  a las fuerzas del régimen? Algunas declaraciones apuntan a que usted comprende dicha intervención. 

Hay una diferencia entre la comprensión de los factores que llevan a la intervención y su justificación. Seamos claros: nada justifica la intervención de Hezbollah. Si me preguntas qué piensan, entonces daré mi opinión sobre lo que piensan ellos. Pero si me preguntas por mi opinión acerca de su decisión, simple y llanamente no deberían haber intervenido. Pero no soy su padre espiritual y no me han pedido consejo.

Volviendo a mi opinión sobre lo que piensan ellos: si no hubieran intervenido en Quseir, esta habría permanecido en manos de los combatientes de la oposición, y ello supone naturalmente un punto de debilidad para el régimen sirio y, en consecuencia, un bloqueo a los suministros que les llegan desde Irán. Así, su fuerza militar se debilitaría paulatinamente de cara a Israel, su pretexto básico para mantener sus armas. De nuevo, mi opción, que claramente no es la suya, habría sido no intervenir en Siria y trabajar por fortalecer su papel como fuerza económica y social dentro de Líbano, aproximándose al concepto de fuerza de rechazo de otra forma. Un concepto este que, en mi opinión, ya no está presente de la misma forma que algunos piensan. Sinceramente, no se tiene en cuenta lo que sucede en Israel en este sentido, y ese es un gran error. Hay rumores de que los israelíes han aprendido de la guerra de 2006 que cualquier guerra venidera en Líbano no será sobre el principio de una larga lucha terrestre con Hezbollah, que posee un gran escudo antimisiles, sino que será una guerra relámpago con el objetivo de provocar una destrucción global, y quizá destruir Líbano en un par de días. La capacidad de rechazo de Hezbollah no se lo impedirá. 

¿Cree que es posible que se den cambios palpables en la política exterior iraní tras la victoria  de Rohani? 

Rohani tiene limitadas opciones, debido a la autoridad del vali al-faqih. Pero debe decirse que ha habido cambios en la política exterior iraní a lo largo de los años. En la era de Jatamí, hubo una oportunidad de acercamiento con Occidente pero este no aceptó. Por cierto, un acuerdo parecido sobre el expediente nuclear habría sido posible en 2010, si no se hubieran opuesto los EEUU en el último momento, a pesar de que Irán había aceptado la propuesta del mismísimo Obama patrocinada por Brasil y Turquía de almacenar el uranio de bajo enriquecimiento en Turquía a cambio de que esta recibiera combustible nuclear de alto enriquecimiento por parte de Europa, algo que provocó el enfado de Brasil en su momento. En general, creo que hay formas de reducir el grado de enfrentamiento entre Irán y Occidente, pero ello depende de dos condiciones: que las autoridades espirituales en Irán acepten y que EEUU acepte. 

¿Se está utilizando la situación en Siria como carta en las negociaciones con Occidente sobre el expediente nuclear? 

No lo creo. Creo que en realidad la crisis siria es una carga para ellos. Naturalmente no quieren que el régimen caiga, pues es su último aliado en la zona y, por desgracia, la zona se dirige hacia una situación de mayor polarización entre suníes y chiíes. Por ello, es probable que Irán siga apoyando al régimen sirio hasta el final. 

Israel, EEUU y las posturas sobre Siria:

¿Cuál cree que es la verdadera postura de Israel de cara a la revolución siria? 

Israel no se ha comportado de forma alguna que insinúe que desea el derrocamiento del régimen de Asad. Hoy se habla cada vez más de la intención de Occidente de proveer a la oposición con armas, y creo que se trata de realidades engañosas. En realidad, si EEUU, y con ella Israel, estuvieran interesados en derrocar al régimen sirio, existen una serie de medidas que podrían haber tomado antes de llegar a la opción de entregar armas, opciones que están ahí. Por ejemplo, que EEUU hubiera empujado a Israel a reunir sus tropas en el frente norte, algo que no habría recibido ninguna objeción internacional, y habría obligado al régimen a retirar algunas de sus tropas, reduciendo la presión sobre las fuerzas de la oposición en varios frentes. Sin embargo, esto no ha sucedido, y no sucederá mientras la postura de EEUU y de Israel siga siendo no querer ver al régimen caer de verdad. Quizá no les guste el régimen, pero el régimen les tiene acostumbrados a ser flexible en la aceptación de sus peticiones, mientras que desconocen si cualquier alternativa puede resultar peor en este contexto. Por tanto, lo mejor es observar como los sirios se matan y destruyen entre ellos. 

Usted dice claramente que EEUU e Israel no quieren que caiga el régimen sirio y que estas potencias se mueven según el principio de “más vale malo conocido que bueno por conocer”. ¿Cómo explica el discurso divergente entre analistas e intelectuales, especialmente en los medios de izquierdas en Europa, EEUU y el mundo árabe, que se erige sobre la suposición de que existe una conspiración estadounidense-israelí-imperialista?  Para algunos, la revolución siria desde el principio fue una conspiración de este tipo y para otros fue secuestrada posteriormente para beneficio de dicha conspiración. 

Durante mucho tiempo, en el mundo árabe y otras zonas del mundo, han existido historias e ilusiones sobre la capacidad sobrenatural de EEUU de dominar todo por medio de complejas conspiraciones. En este contexto, todo se explicaba según las conspiraciones imperialistas y eso es un error. EEUU sigue siendo una superpotencia sin duda, y es capaz de influir en los hechos, pero no es siempre capaz de mover los hilos mediante complicadas conspiraciones. Ello está de veras por encima de sus posibilidades. No hay duda de que lo intentan en ocasiones, pero también fracasan. Lo que ha sucedido en Siria no es complicado de explicar: comenzó un movimiento de protesta popular y democrática que exigía reformas democráticas, pero, en vez de satisfacer dichas peticiones constructivamente, Asad se enfrentó a ellas con una represión violenta. Lo que generalmente sucede a esto es el éxito en aplastar las protestas o un desarrollo de las mismas y el recurso a las armas. Eso es lo que ha sucedido en Siria. Cuando el movimiento de protesta entra en esta etapa, vemos nuevas dinámicas, que suelen dar lugar al avance de los elementos más radicales y feroces hacia las primeras filas. 

Entre la opción de armar a la oposición y la de negociar:

Usted tiene una postura reservada sobre la intención occidental de armar a los luchadores de la oposición. ¿Por qué? 

Ello tiene que ver con los resultados. De nuevo creo que hay cosas más sencillas que Occidente puede hacer antes de dar apoyo militar, como lo que dije anteriormente o también ofrecer más ayudas en el nivel humanitario. Si somos serios, debemos tener en cuenta los resultados de tal posibilidad. ¿Qué resultados puede tener en el nivel humanitario? Y la pregunta es práctica, no ética. La respuesta será parecida a la de otros observadores que siguen de cerca la realidad en Siria, como Patrick Cockburn, que ha dicho que un paso como este aumentará el enfrentamiento militar, manteniendo a su vez el mismo equilibrio, ya que los aliados del régimen como Rusia, Irán e Iraq seguirán haciendo lo que hacen y proporcionarán al régimen armas más desarrolladas. 

Este análisis se basa generalmente en la suposición de que Rusia proporcionará al régimen armamento desarrollado que dará la vuelta al equilibrio actual –del que no se habla- con Israel. ¿No cree que Rusia, aunque apoye al régimen sirio, no dará más pasos que puedan amenazar la seguridad de Israel? 

Pueden dar al régimen armamento desarrollado sin llegar al punto de amenazar a Israel de verdad. No olvidemos que el régimen puede hacer uso de armas químicas.Hasta ahora hay cierta confusión sobre el tema, pero es una posibilidad que no puede negarse en el futuro. 

Han quedado registradas sus reservas de cara a la decisión de armar a la oposición al considerarlo como un paso que prolongará la sangrienta lucha, y cómo ve en las negociaciones acompañadas de la presión política y diplomática el mejor medio para empujar al régimen a ofrecer renuncias. Sin embargo hay sirios que creen que el régimen no ofrecerá ninguna renuncia seria y no negociará con la oposición aunque los revolucionarios lleguen a las puertas del palacio presidencial: como ejemplo cercano tenemos a Gadafi. 

Puede que esté de acuerdo con eso, pero para obligar al régimen a negociar debes crear las condiciones que le hagan aceptar. Un camino para eso es ofrecer las condiciones para Ginebra, mediante un acuerdo entre las grandes potencias que empuje al régimen o, más bien, obligue al régimen –y pueden hacerlo si de veras quieren- a ir y aceptar un pacto basado en un período de transición que prepare el camino para la marcha definitiva de Asad. 

Pero existe el miedo de que seguir sin armar a la oposición de forma organizada y por medios claros suponga que algunos individuos y autoridades religiosas sigan dominando en el Golfo y fuera de él la provisión de armamento exclusivamente a grupos concretos en las filas de la oposición armada, los cuales representan su cara más radical. Así, la marginación de los sectores moderados continuará. 

Su pregunta contiene opciones tácticas muy débiles. Todos queremos obligar al régimen de Asad a negociar y después dimitir, pero la pregunta es cómo hacerlo. Una primera opción es dar armas a la oposición, un paso que llevará, lo más seguro, a un aumento del enfrentamiento militar y que abrirá las puertas al envío de armamento desarrollado al régimen, que a su vez provocará una mayor destrucción y un punto muerto. La otra opción es ir a Ginebra con un acuerdo entre las grandes potencias, incluida Rusia, y empujar al régimen a aceptarlo. Son esas las opciones de las que disponemos. 

Pero, ¿cree que partiendo de la opción de la negociación puede empujarse al régimen a aceptar el cambio? 

Sincera y objetivamente, creo que ambas opciones tienen pocas posibilidades de éxito, pero debes elegir una. ¿Cuál? Ninguna de las dos es ideal, pero nuevamente has de pensar en lo que tienes. En realidad, creo que puedes probar primero la negociación y si fracasa, el paso a la segunda opción será más aceptable. 

Pero el tiempo se mide en las vidas de los sirios. Estamos hablando de ir a Ginebra en la situación actual y entrar en un largo camino de negociaciones. 

¡Del mismo modo, optar por la opción contraria también supone que se perderán las vidas de muchos sirios! 

Es complicado convencer a amplios sectores de la sociedad siria, que se han visto obligados a tomar las armas, de que recibir armas del exterior empeorará las cosas, mientras el régimen recibe un generoso y continuo apoyo  de sus aliados. ¿No cree que el verdadero desafío no reside en recibir las armas, sino en salvaguardar al interior del hecho de que los que proveen las armas lo hacen para imponer sus agendas a cambio? 

Nuevamente, la cuestión que me preocupa son los resultados de dicha acción. No se trata solo del aumento de víctimas y destrucción, sino de perpetuar el equilibrio militar presente en Siria hoy, y con más armas, con todo lo que ello conlleva para Siria. Naturalmente, el tema de las agendas es otra cuestión. ¿Qué puede esperarse de un país como Arabia Saudí por ejemplo? 

El pacifismo, la militarización y la solidaridad internacional con los sirios que se han levantado:

Los sirios siguen hoy escuchando ciertas amonestaciones por el hecho de que la resistencia armada está a la cabeza de la revolución, después de que las manifestaciones fueran pacíficas y se mantuvieran así durante los primeros meses. ¿Cree que los sirios tenían otras opciones y las dejaron pasar? 

No creo que los sirios fueran los artífices de esa opción en primer lugar. Ello sucedió tras la respuesta represora del régimen sirio. Ante los sirios solo existían las opciones de rendirse o el recurso a las armas. Amonestarles es como decir que los vietnamitas se equivocaron al recurrir a las armas cuando el gobierno apoyado por EEUU cometió masacres. Sí, los vietnamitas eligieron la respuesta armada, pero la alternativa era aceptar que continuaran las masacres. Esa no es una crítica seria. 

Los sirios sienten cierta amargura por el hecho de que no existe una solidaridad efectiva con su movimiento. No me refiero a los gobiernos y los políticos, sino a los ciudadanos corrientes y los activistas y las organizaciones de la sociedad civil. No solo hoy, sino desde los primeros momentos cuando las protestas eran totalmente pacíficas, algo que se mantuvo durante casi los primeros meses. ¿Cómo se explica eso? 

La verdad es que mi impresión es la contraria. Yo me encuentro en medio de movilizaciones de activistas de Occidente y creo que hay solidaridad con Siria. Pero ¿cómo se transforma la solidaridad en actos? Eso es otra cosa. Supongamos que eres un activista que vive en Nueva York, ¿cómo muestras tu solidaridad? ¿Qué haces? 

Quizá puedas organizar manifestaciones semanales… 

Hubo manifestaciones, tal vez pocas; pero las manifestaciones, a fin de cuentas tienen una efectividad limitada. 

Pero apenas unos días después del inicio de la movilización popular en Taksim en Turquía, aunque hablemos de un contexto totalmente diferente, hemos visto manifestaciones de solidaridad por todo el mundo. En Siria nos gustaría ver algo parecido. 

En mi opinión, ello tiene que ver con la capacidad de las comunidades turcas en Occidente de movilizar y reunir gente, una capacidad, según tengo entendido, que no se da entre las comunidades sirias. Pero repito que creo que Siria también ha recibido gestos solidarios, al igual que Túnez y Egipto antes. 

Hablando de Egipto, hubo un amplio apoyo, por razones conocidas, con los que protestaban en Tahrir. Los sirios sienten la amargura de que quizá deberían haber recreado la plaza de Tahrir para lograr ese mismo apoyo, sabiendo que no escatimaron esfuerzos en ello, y que muchas vidas se han perdido intentándolo. 

Sí, se les impidió mediante el uso de una fuerza exagerada. Estoy de acuerdo contigo en que la plaza de Tahrir logró un interés claro, en parte debido a los grupos de activistas que trabajaron para unirlo al mundo. Por ejemplo, la solidaridad de Tahrir con sus homólogos en Wisconsin dejó una gran huella entre el público estadounidense. En general el retraso en mostrar solidaridad y apoyo se ha dado en muchas ocasiones. Kennedy invadió el sur de Vietnam en 1961 y sus aviones comenzaron entonces a disparar. Esta situación se prolongó durante cinco años hasta que tuvo lugar la primera manifestación organizada contra la intervención. 

Pero estamos hablando de la era de las nuevas comunicaciones y los medios de comunicación modernos. Todos tienen a su disposición el flujo de imágenes. 

Había corresponsales e informes que nos llegaban desde Vietnam, ese no era el inconveniente principal creo yo. Lo principal es que no había una conciencia popular madura para este apoyo. El tema del apoyo y la solidaridad efectiva exige tiempo, esfuerzo y coordinación, tal vez sea eso lo que hace falta. Mira Palestina: tenemos una desgracia que continúa desde hace décadas, y no creo que el volumen de solidaridad sea suficiente. Tal vez las cosas hayan mejorado recientemente, y hayamos comenzado a ver una mayor efectividad en este contexto, pero hasta hace pocos años necesitaba protección de la policía cada vez que llamaba a u organizaba una iniciativa solidaria con Palestina. 

El destino de Bashar al-Asad y el futuro de Siria:

¿Cuál cree que será el destino de Bashar al-Asad? 

Caerá de una manera u otra, pero no voy a ocultar el hecho de que creo que el resultado de la situación actual será horrible y que Siria puede desintegrarse. Los kurdos pueden independizarse en algunas de sus zonas mediante la relación con el Kurdistán iraquí y en coordinación tal vez con Turquía. El resto de Siria, por su parte, puede dividirse en dos, dominando Asad una parte. Esto será horrible y doloroso para el pueblo sirio y para Siria, pero por desgracia, es hacia donde se dirige la situación a día de hoy. 

Pero ¿cree que los Estados del entorno estarán contentos con tal mapa, si así se puede llamar, con la inestabilidad que ello puede provocar en sus fronteras? 

Tal vez no les guste, pero ¿tienen mejores opciones? Tienes que elegir entre las opciones que tienes y no las que deseas. Esa es la realidad. EEUU puede aceptar eso, e Israel estará también contento, pues Siria quedará desmembrada y desintegrada, como el resto del mundo árabe. 

¿Qué piensa de la obsesión con la seguridad de su frontera norte? 

No se producirán grandes cambios. Asad seguirá dominando esa parte. En general no habrá amenaza seria para la seguridad de Israel, pues tiene una gran superioridad militar sobre todos sus vecinos, sean cuales sean las posibilidades. Se suele exagerar la prioridad de la seguridad de Israel. Israel ha rechazado ofertas para garantizar su seguridad a cambio de acuerdos de paz apoyados en las resoluciones de la ONU, pero ha preferido siempre ampliar su seguridad. Esa es su política. 

Se observa un hecho sorprendente en relación con la revolución siria: una hostilidad por parte de miembros y corrientes de la extrema izquierda en Europa, la región árabe y el mundo en general, calificándola como parte de la conspiración estadounidense imperialista. Y lo mismo hacen corrientes y partidos de la extrema derecha, que ven en la revolución una amenaza extremista a la presencia de minorías, especialmente los cristianos. Hemos escuchado declaraciones de la extrema derecha en Francia y Nick Griffin –líder del extremista y derechista Partido Nacional Británico- ha visitado Damasco para defender a Bashar al-Asad… ¿Cómo se explica este fenómeno? 

Ignóralos, no son importantes. Son grupos a los que, con toda sinceridad, no podemos llegar ni con los que nos podemos comunicar. No debe preocuparte demasiado tu incapacidad de convencer a grupos secundarios a los que es difícil de todos modos llegar. Hay prioridades como el llegar a grupos más importantes y con mayor presencia e influencia en la toma de decisiones. 

En la conversación que grabó en los primeros meses de la revolución, con Bassel Shehade, dijo que no tenía consejos o recetas preparadas para ofrecer al pueblo sirio en su difícil lucha, ¿ha cambiado eso? 

La verdad es que no. Los sirios se enfrentan a una difícil y compleja coyuntura y saben lo que deben hacer mucho mejor que yo. No he dado consejos antes a quien me lo ha pedido: ni en Vietnam, ni en Nicaragua, ni en ningún otro lugar. Pero quizá diga que los sirios deben ponderar bien las opciones que tienen y valorar los resultados que pueden conllevar. Deben hacer eso mediante una lectura objetiva de la realidad, y no quedarse en el mundo creado por su imaginación, diciendo no quiero esto y me niego a lo otro.

Todos los movimientos exitosos que han llamado al cambio han tenido que renunciar a algunas cosas en momentos concretos basándose en una lectura de la realidad y una valoración de las otras opciones. Incluso el movimiento sionista tuvo que aceptar el informe del Comité Bill 37, como la mejor solución. Después, siguieron desde ahí. Los vietnamitas aceptaron las decisiones de Ginebra 1954. En la práctica aceptaron la división: la alternativa era quizá utilizar las armas nucleares contra ellos o aplastarlos militarmente. Lo aceptaron para poder continuar más adelante, y creo que hicieron bien.

Es difícil movilizarse en el mundo real sin ofrecer alguna renuncia. No tengo consejos que dar, solo que no dejéis que vuestros deseos oculten la realidad por completo: prestad atención a las realidades. Vivimos en un mundo real con todos sus horrores y debemos tratar con él y adoptar decisiones en él. 

¿Cree que las negociaciones pueden llegar a que se acepte la presencia de Asad en la Siria del futuro, sea cual sea la solución? 

La simple esperanza (aunque sea débil) gira en torno al contexto de las negociaciones, en las que los que apoyan a Asad, especialmente Rusia, hagan lo que dicen que harán: empujar a Asad a que acepte ser parte de un gobierno temporal con poderes limitados como paso previo a su marcha. Es una esperanza débil, pero no es imposible. Si me preguntas por las posibilidades de su éxito, no tengo respuesta, pero no parece en absoluto imposible.

*La entrevista se produjo el 16 de junio de 2013, en Beirut, para la web de Al-Jumhuriyya, el periódico de los Comités de Coordinación Local “Salimos a pedir libertad” y la fundación Heinrich Böll.

Gracias al doctor Fawwaz Tarabulsi por facilitar esta entrevista.

jueves, 13 de junio de 2013

Sobre Siria y los sirios



Texto original: Al-Quds al-Arabi

Autor: Elías Khoury

Fecha: 10/06/2013




La revolución siria, con su devenir y sus tragedias, fue una excusa para volver a conocer a Siria. El país, oculto tras el burka del despotismo, descubrió todos sus rostros de una sola vez y se reconfiguró a sí mismo al ritmo del estallido de la dignidad creado por su revolución, una revolución que se prolonga ya dos años y tres meses.

No he podido visitar Siria en estos dos largos años, pero Siria estaba en todas nuestras casas, desde las imágenes de Hamza al-Khatib, engrandecida por morir mártir, hasta las imágenes y vídeos de las manifestaciones populares, donde se entremezclaban los bailes y canciones de los inicios con el sacrificio y la valentía.

Pero las imágenes, a pesar de su importancia, no dejan ver más que una pequeña parte de la realidad. La escena siria la crearon aquellos en quienes estalló la libertad y abandonaron el miedo y la indiferencia para enfrentarse al dictador con sus pechos y gargantas. No debemos olvidar -cuando la revolución siria se encuentra ante el abismo de la guerra civil sectaria al que la han empujado el dictador, sus secuaces y aliados-, que estábamos y estamos ante un estallido popular sin precedentes y que el aparato de la represión que se deleitaba sin freno quiere hoy culminar su deleite convirtiendo Siria en cenizas.

No quiero hablar de la tristeza y la vergüenza que siento cuando veo en la pequeña pantalla las imágenes de la ocupación de Quseir y las celebraciones sectarias y confesionales que la acompañaron, como tampoco quiero mostrar mi preocupación por el ataque total que ha emprendido el régimen gracias a las milicias chiíes que han llegado de Líbano e Iraq. No quiero hacerlo porque creo que el aparato de la muerte, por muchos logros que consiga, es incapaz de aplastar la voluntad de un pueblo que ha iluminado su libertad con la sangre de sus hijos.

No discutiré del mismo modo la locura sectaria, que lleva a un aumento de la congestión que se extiende desde Irán hasta Líbano, pasando por Iraq para apoyar al dictador hijo y su autoritarismo sobre el pueblo sirio. Tal provocación es signo de la destrucción de la zona e indicio de su miseria, pues convierte el presente en pasado y rinde el futuro a lo desconocido.

Quiero recuperar la escena siria a través de los ojos de los sirios y las sirias con los que he podido hablar en Líbano: refugiados, intelectuales, activistas, personas pobres y miembros de las clases medias se han convertido en una parte cotidiana de nuestra vida libanesa. Son ellos quienes se enfrentan aquí a la vergonzosa campaña racista y quienes viven la desgracia del asilo y el exilio. Vienen a nosotros en Líbano con una imagen totalmente distinta de la que nos impuso el régimen dictatorial durante su larga hegemonía sobre Líbano.

El ejército sirio entró en Líbano en 1976 sobre los escombros del Movimiento Nacional y en alianza clara con el Frente Libanés, que dirigió la guerra contra la resistencia palestina. Pero rápidamente se descubrió que no hay ningún aliado del poder despótico sirio más que aquel agente que recibe las ordenes y las implementa. Ese no es nuestro tema hoy, porque la guerra libanesa decretó la pena de muerte para Líbano después de que el elemento sectario dominara sobre el elemento nacional democrático. El sectarismo no es más que una receta para una larga agonía, y eso es lo que los sirios ven con sus propios ojos hoy.

Siria fue empotrada en Líbano a través de Anjar y sus horrores, y a través de sus celdas de lujo. El general de los servicios secretos que vivía en Anjar parecía el gobernador absoluto y el país se llenó de informadores. Incluso la imagen del trabajador sirio pobre, que levantó con sus manos el bosque de cemento beirutí comenzó a cambiar y los trabajadores pasaron a tener mediadores contratistas entre los servicios de seguridad. Así, no perdieron solo sus únicas esperanzas de lograr sus derechos más básicos, sino que se convirtieron también en parte explotada por el aparato de la represión, aparato del que eran socios los hombres de negocios libaneses y los recaudadores de impuestos entre los servicios de seguridad sirios.

Esta imagen permitió a algunos cerebros sectarios enfermos libaneses levantar durante la intifada de la independencia (2005) lemas racistas contra los trabajadores sirios y llevar a cabo vergonzosas prácticas represoras que expresaban su larga abstención silenciosa. Hoy se revela la otra Siria, la Siria de los que se parecen a nosotros y a quienes nos parecemos, la Siria de los refugiados que viven en condiciones infrahumanas, y las Siria de los activistas, que hacen visitas relámpago a Siria y siembran nuestros corazones de esperanza.

Con ellos descubrimos que las versiones al estilo “shabbih” de los canales árabes son diferentes de los que sucede sobre el terreno, pues en Siria hoy hay una dura guerra, lo cual es cierto -y lo vemos cada día en la televisión-, pero también hay una verdadera revolución popular y zonas liberadas que dirigen los consejos locales, y hay un sueño que construyen los y las activistas: el sueño de que nazca una nación en la que gocen del derecho de ciudadanía.

Esa es la Siria que aún se eleva por encima de la ciega locura sectaria avivada por la intervención exterior: milicias armadas provenientes de fuera de las fronteras, con sus banderas y lemas confesionales por un lado y el lema sectario de los canales del petróleo que incitan a la escisión (fitna) por otro.

La revolución siria no es terreno de lucha entre Irán y Arabia Saudí y Catar, que es una lucha que esconde una escisión doctrinal y sectaria y que no hace más que echar leña sobre el fuego de la ocupación israelí, sean cuales sean las posturas declaradas. La revolución siria es un proyecto de libertad y dignidad, por ello se encuentra sola y sin un verdadero apoyo de nadie.

Las opciones son la revolución o la guerra civil, y la revolución está huérfana y sin apoyo exterior verdadero a pesar de todo lo que se dice y repite, mientras que la guerra civil tiene todo el apoyo necesario en luchadores y armas. Ese es el gran punto de inflexión sirio, y en él encontramos las ascuas de la esperanza de la revolución que aún siguen ardiendo en los ojos de los y las activistas a los que el cansancio ha agotado y a los que el mundo ha abandonado. Se encuentran ante la necesidad de enfrentarse al proyecto de la guerra sectaria que es la antesala para convertir Siria en un campo en el que los países colonialistas recuperen su dominio bajo el lema de la protección de las minorías.

A esos que siguen enfrentándose al aparato de la muerte con su perseverancia, a ellos y a ellas nuestro agradecimiento porque nos han llevado a la Siria que amamos.

Estamos con ellos en la esperanza y el dolor, esperando al sol de la justicia, que ya es hora de que acabe con esta oscuridad.